31 de marzo de 2012.- El saber y el trabajo cotidiano nos hace libres. Con esta premisa comenzó
la conversa entre parteras, sobanderos, agricultores y caciques indígenas,
a propósito de la exposición de fotografía: Saberes Ancestrales, expuesta
en los espacios de la Fundación CENDITEL desde el pasado 2011.
Procediendo en coherencia con los valores que profesa CENDITEL se decidió
compartir en la propia sede con nuestros cultores, recibirlos y atenderlos
en la prueba expresa de formar todos una misma comunidad. Ha habido un
esfuerzo constante por visibilizarlos más allá de los límites de una
exposición, superar la relaciones de distancia que nos impone un
individualismo sin posibilidad de mensaje, ni de diálogo. Asumirse
miembros de una comunidad, pasa por la práctica de reunirnos en comunidad,
no conformarse con un reconocimiento de lejos y momentáneo, sino, estar
presentes para conocer y atestiguar del otro.
Contamos en la organización y desarrollo de la actividad con la
colaboración del Prof. Luis Trujillo y Luz Marina Parra, quienes desde la
Fundación Taitas, Memorias del Tiempo y con el grupo de estudiantes de
fotografía de la Escuela de Diseño Gráfico de la Universidad de Los Andes,
hicieron todo un trabajo de investigación. Cabe destacar el empeño puesto
en esta tarea de documentación, ya que los lugares visitados no sólo
circundaron el estado Mérida, sino también, Lara, Falcón, Zulia y
Trujillo. Lugares a donde pertenecen los propios estudiantes y a quienes
se les sensibiliza para mirar la historia que les define e identifica.
El objetivo primordial del encuentro, realizado el pasado sábado 24 de
marzo en las instalaciones de CENDITEL, tiene que ver con buscar los modos
de escuchar el relato de nuestros saberes, por quienes los han preservado
históricamente tanto para resolver necesidades materiales, como para hacer
resistencia cultural a lo que hoy llamamos "modernidad". Reivindicar la
conversa, la palabra en colectivo, escucharnos y vernos. Encontrar desde
el diálogo, nuestra identidad en el otro, vecino y coterráneo de un país
en construcción. La conversa en colectivo, como iguales, materializa uno
de los más grandes actos contra el sistema de dominación y colonización
mental, nos des-aliena. Trascendemos los limites del egoísmo para
trasmitir el saber, rompemos la pasividad individual para ir a erigir un
espacio colectivo.
En este encuentro tuvimos la oportunidad de escuchar el relato de saberes
y experiencias contado por la gente que lo vive y lo fortifica. Dos
parteras nos acompañaron con su presencia, su saber y su historia: Doña
Bernardina Velázquez y la Sra. Josefa Uzcátegui Monsalve (Chepa). Dos
agricultores, quienes conocen los modos campesinos de la siembra porque
todos los días trabajan la tierra: Sr. Juan José Hernández y el Sr.
Aniceto Camacho. El Sr. Edmundo Rivas, sobandero y sanador del Vallecito.
También nos acompañaron con su sabiduría indígena dos caciques de las
comunidades Mucumbú y Quinaroe: Ángel Flores y Carlos Villasmil.
Cuando escuchamos el relato de Doña Bernardina, la matrona de la
Pedregosa, como es conocida popularmente, quien hacía memoria de cuánt@s
niñ@s han nacido en sus manos, inmediatamente nos surge la pregunta o la
duda si la "modernidad" ha servido para hacernos mujeres y hombres libres
desde nuestros saberes, ó si por el contrario, la "modernidad" ha
erosionado nuestros modos culturales de ser como Pueblo.
En este día de encuentro con los saberes, asistimos a la vigencia del
conocimiento ancestral, a su práctica actual que demuestra su sentido más
legítimo en el obrar desinteresado por los otros. A una partera o
sobandera la impulsan razones de solidaridad y ayuda por los demás. Verse
en la situación coyuntural de alguien que necesita socorro y atención,
exige de ellas una condición de bondad y benignidad. He aquí la actualidad
del saber, su pertinencia y sentido. En la sociedad que aspiramos a
construir, estos valores tienen un papel primordial, el ser benevolente
justificado en el trabajo por los demás, haciendo real el principio del
bien común.