“Ahí´ta la madre´l cordero"

El diario El Nacional tituló recientemente en la primera página, una “noticia” cuyo análisis permite entender la profunda crisis política y económica que nuestro país ha venido padeciendo desde hace varios lustros, y que nos ha colocado al borde una guerra civil.

Dicha “noticia” versa sobre lo publicado por un escribidor del periódico The Miami Herald acerca el inminente peligro que corre Estados Unidos ante la existencia de un “pacto secreto” entre los gobiernos de China y Venezuela, en la cual éste último se compromete a suministrar en el futuro más de un millón de barriles diarios de petróleo a China.

El comentarista especula en este caso sobre China, y pensamos que infiere que su demanda de petróleo aumentará como consecuencia del impresionante crecimiento económico que ha experimentado este país en los últimos lustros de más del 8% interanual, y que lleva, por ejemplo, a tener una producción de más de 5 millones de vehículos automotores al año, producción que se mantiene en un crecimiento constante y que se estima que a la vuelta de pocos años produzca más vehículos que la poderosa industria automotriz norteamericana.

Casualmente, en el diario El Nacional del 30 de abril, en su página A-16, en el artículo titulado “Tras devorar el acero global, China amenaza ahora engullir los bienes básicos agrícolas”: se lee lo siguiente sobre el mismo tema: “...El vertiginoso crecimiento del sector manufacturero chino ha incrementado su dependencia en la importación de bienes básicos industriales, lo que ha ayudado a mantener los precios del petróleo por encima de los US $ 35 por barril y ha contribuido a incrementar los precios del acero, que en algunos casos se han duplicado en el último año (a nivel global)”
Lo significativo aquí no es el crecimiento de China, sino la reacción de Estados Unidos ante países que incrementen la demanda de petróleo.

¿Y eso por qué?

Porque son limitadas las existencias de materias primas minerales en el planeta, y particularmente del petróleo. En efecto, de acuerdo a los estudios de del fondo de las Naciones Unidas para el desarrollo, los recursos minerales existentes en el planeta sólo alcanzarían para satisfacer las necesidades de la mitad de la población mundial a los niveles de consumo de los países desarrollados.

Y en el rubro en que ya se ha comenzado a sentir esta escasez es en el de los hidrocarburos. Solamente existen reservas probadas de petróleo en el mundo para poco más de 30 años para satisfacer la demanda global actual de unos 80 millones de barriles diarios.

Pero el petróleo no será el único caso. Si el crecimiento económico mundial continúa, se agregarán otros minerales importantes. Es la tesis central de mi libro en preparación “El neoliberalismo, etapa terminal del capitalismo”
Es claro, si el capitalismo es crecimiento, el mismo se detendrá al escasear las materias primas, y surgirá necesariamente otro tipo de organización económica. Es decir, no será la gran revolución comunista la que derribe al capitalismo, sino su propia voracidad.

UNA CONDUCTA CON PROPÓSITOS CLAROS

La toma de conciencia de esta realidad es la que ha condicionado la política de Washington desde hace unas décadas hacia los países poseedores de materias primas, en especial del petróleo, y hacia todos los países subdesarrollados: Primero) Procurándose el dominio de las principales reservas mundiales que están en el tercer mundo, incluso militarmente como lo vimos en Irak y Afganistán, y Segundo) impidiendo el desarrollo de los países pobres, para evitar que estos incrementen la demanda de recursos minerales, inventando para ello el llamado plan neoliberal.

“Ahí´ta la madre´l cordero”, como dicen los chilenos. Esa es la causa principal de nuestras recientes desventuras.

Esta realidad ha impuesto un nuevo paradigma en las relaciones entre Estados Unidos y nosotros. Para ellos, por una parte, ya no se trata de que seamos un proveedor confiable de petróleo, ahora ellos buscan ser los únicos, o casi únicos, usufructuarios de nuestro reservorio petrolífero, siendo realmente, la vía militar la única que lo puede garantizar. Por la otra, tratan de impedir nuestro desarrollo económico, para que no consumamos “su” petróleo, creando así un verdadero conflicto de intereses entre nuestras dos naciones.

LA VERDAD SOBRE EL MITO DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA

Pero es que este nuevo paradigma también destruye uno de los mitos más famosos que ha internalizado nuestra dirección política y económica, el de la inversión extranjera. Si los países ricos se oponen a nuestro desarrollo para que no compitamos por unas materias primas escasas, no van a invertir en los países pobres. Así de sencillo.

Y si lo hacen, será en la minería, para buscar y explotar nuevos yacimientos, o en los sectores financieros y de servicios, para impedir nuestra acumulación interna de capital.

Es esa ignorancia, mezclada con grandes dosis de avaricia e ingenuidad, la que ha permitido que en nuestro país, desde que se comenzó a aplicar el plan neoliberal hace dieciséis años en 1988, haya crecido exponencialmente la pobreza, se haya casi liquidada la clase media y se haya empobrecido a niveles vergonzantes a los técnicos y profesionales.

No hay otra salida, si queremos desarrollarnos, que hacerlo con nuestros propios recursos, con nuestros ahorros, que para ello tenemos millones de profesionales, técnicos, artesanos y mano de obra especializada, que con las importantes fuentes de materias primas, pueden llevar adelante nuestro progreso y prosperidad. Sólo necesitan una política clara de apoyo y de financiamiento.

LA ACCION DE USA ES INTEGRAL

Pero los agentes de la CIA en nuestro país están dedicados tiempo completo, desde hace más de 15 años, en alcanzar sus objetivos. Para ello intentaron destruir nuestra fuerza blindada, descuartizando los tanques AMX-30; potencian a las fuerzas armadas de Colombia para que estas ataquen a Venezuela por el tema del Golfo de Venezuela, a fin de justificar una intervención en defensa de sus intereses; Compran y manipulan a dirigentes políticos y los grupos económicos más poderosos del país, para tratar de crear una guerra civil que justifique su intervención, tal como ocurrió en República Dominicana o en Haití, con eventos tales como el golpe de estado de abril, el paro petrolero, las guarimbas, etc.; Presionan para instaurar el plan neoliberal; Meten de contrabando la figura de pueblo para definir a nuestras comunidades indígenas para luego estimular sentimientos de independencia; Venden a su pueblo la idea de que nuestro gobierno es una amenaza a los intereses norteamericanos; etc., etc.

Ellos están muy claros en sus propósitos. Conviene destacar que los agentes de la CIA no son como los personajes de la tira cómica Spy vs Spy, sino incluyen universitarios en carreras como sociología, economía, psicología, etc. Incluso hay venezolanos que se prestan, algunos por los billetes verdes, y otros porque creen ingenuamente que ayudando a la CIA se implantará un sistema de libre mercado que nos llenará de prosperidad.

Pude apreciar como esa acción manipuladora se hace presente en los medios. Hace poco vi en la cadena CNN una noticia que reproducía unas declaraciones del Presidente Chávez en su programa “Alo Presidente”, en las que afirmaba que nuestro país estaba dispuesto a que cada campesino, estudiante u obrero venezolano sería armado y entrenado militarmente en defensa de la revolución bolivariana, incluso aparecía abrazando a una reservista, creo que campesina.

Cualquier televidente desprevenido del exterior, al asociar esa noticia, que es real, con declaraciones del mismo presidente sobre la necesidad de llevar la revolución bolivariana al subcontinente latinoamericano, sacará la conclusión obvia de que estamos en presencia de un Napoleón tropical, que piensa armar a su pueblo para exportar su revolución por la fuerza y acabar con los gobiernos “oligárquicos” de los demás países.

La verdad es que esas declaraciones se produjeron como respuesta a unas emitidas por un general, Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, en las cuales amenazaba nuestra soberanía. Y la respuesta fue esa, si había invasión, el pueblo venezolano la rechazaría. Pera la declaración del general norteamericano no se transmitió ni se mencionó, dejando la declaración de Chávez .como obra de un desquiciado.

Eso me trajo a la memoria la imagen de Noriega, cuando era presidente de Panamá, blandiendo un machete en un mitin y amenazando a Estados Unidos. En ese momento pensé que Noriega era un loco, un Mussolini tropical, con delirios de grandeza. Cuando probablemente estaba respondiendo a algún ataque de algún funcionario de Estados Unidos, y que por supuesto, no se mencionó en la noticia. Casualmente, también de CNN.

Y es que además, las constantes declaraciones fuertemente agresivas de los funcionarios de Estados Unidos contra Venezuela, ocurren siempre cuando baja su intensidad el nivel de controversia interna, buscando de esta forma que las respuestas de los líderes del gobierno venezolano, generalmente en el mismo tono, sean utilizadas como combustible para reavivar los conflictos dentro de nuestro país, y para remachar en el exterior la imagen de facineroso y pendenciero del gobierno venezolano.

UNA DIRIGENCIA LOCAL IGNORANTE Y MIOPE

Estos propósitos norteamericanos de mantenernos en la pobreza y apropiarse de una vez por todas de nuestro petróleo, se ven facilitados por una dirigencia miope e ignorante, que no se ha dado cuenta de esta realidad, y juegan ingenuamente, como en el pasado, a ofrecerle a Estados Unidos el traspaso accionario de nuestra industria petrolera a cambio de su apoyo, o de por lo menos su neutralidad. La oposición hablando desde ya de privatizar a PDVSA, y el gobierno, utilizando el viejo truco del endeudamiento, (que funcionó tan bien con VIASA) planeando solicitar créditos por ¡34 mil millones de dólares!, según el canal Bloomberg de noticias financieras.

No se dan cuenta estos políticos de aldea, que ya a Estados Unidos no le interesan esas propuestas formales. Le interesa meterle la mano al petróleo, siguiendo el principio del viejo refrán “más vale pájaro en mano que cien volando”.

Para justificar esta actitud, a todas luces rastrera, los politiqueros locales inventan todo tipo de argumentos “científicos”. Por ejemplo, que tenemos tanto petróleo que da para 200 años de producción. En realidad, sólo tenemos 75.000 millones de barriles de crudo liviano, semi-liviano y pesado, que son los que se comercializan, y que a una rata de 6.000.000 de barriles diarios de producción esperada, dará para poco más de 30 años.

El otro argumento que se repite es que debemos salir rápido de nuestras reservas, porque el desarrollo de tecnologías alternativas (el hidrógeno) está a la vuelta de la esquina, y cuando estas se materialicen nos tendremos que comer el petróleo. Si estuviera a la vuelta de la esquina, no estuvieran los marines asesinando a miles de mujeres y niños inocentes en Irak.

Pero es que esto pobres diablos que creen y defienden ese argumento del hidrógeno, no se dan cuenta que si fuese cierto, y ojalá lo sea, ya ellos no serán necesarios para los fines del imperio, y los dejarán en la estancada, como dejaron a los secuaces de Nguyen Kao Ky. Se olvidan de esa frase de Foster Dulles, que me recordó recientemente un internauta, “Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses”.

Lo cierto es que si eso se diera, pasaran lustros y quizás décadas para que la nueva tecnología se consolide. Hay demasiado dinero invertido en la tecnología petrolera. Por ejemplo, sólo en automóviles, hay centenares de millones que se mueven con gasolina, o el desarrollo de la industria petroquímica.

En todo caso, si es así de inminente, las universidades nacionales y nuestros centros de investigación deberían estar diseñando planes para esa situación. Aunque, para mí, que ya llevo más de 30 años oyendo de esas tecnologías alternativas, eso está aún algo lejos.

Pero el argumento más vil, y que lo mencionan a “sotto voce”, seguramente por vergüenza, es que un gobierno que traspase la propiedad de nuestra empresa petrolera al capital norteamericano, salvaría a nuestro país de la ocupación militar norteamericana. Me imagino que para tener esta posición tan asquerosa, habrán recibido clases de los colaboracionistas franceses y noruegos de la segunda guerra.

Me imagino que esa será la idea que está detrás del planteamiento que esgrimen en el PPT para derrocar a Chávez y que denunciado por Miguel en su semanario. Piensan que el problema es Chávez. No señores, el objetivo es nuestro petróleo, y la lucha contra Chávez la ven como una oportunidad de pescar en río revuelto.

Yo estoy oyendo ese cuento de la invasión de los marines a nuestro país desde 1958, cuando vi rodando calles abajo, en el Panteón Nacional, una corona de flores que el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, (de visita en nuestro país y cuyo vehículo fue escupido y pateado por el pueblo en la avenida Sucre de Catia en represalia por el apoyo a la dictadura perezjimenista) pensaba colocar en homenaje a Simón Bolívar.

EL CRECIMIENTO DEMOGRAFICO COMO ARMA POLÍTICA

En ese entonces era más factible esa posibilidad de invadirnos. Porque, ¿Qué era la América Latina de entonces comparada con Estados Unidos? Un subcontinente despoblado, atrasado y mayoritariamente rural.

En efecto, para finales de la segunda guerra mundial, Estados Unidos tenía más habitantes (150 millones) que todos los países de América Latina juntos, de cuyos pobladores más de un 70% habitaban en el campo y existía una cifra similar de analfabetismo, ni que decir de las cifras de universitarios y técnicos. Ser bachiller era ya un logro. Hoy América Latina se acerca a los 500 millones de habitantes, y en pocos años duplicará a la población de Estados Unidos; tiene más del 80% de población urbana; un analfabetismo que no supera el 15 %, y decenas de millones de técnicos y profesionales universitarios.

Y si analizamos el crecimiento poblacional, mientras en Estados Unidos nacen cerca de 3.000.000 de niños al año, en América Latina lo hacen cerca de 8.000.000. Esto hace de nuestro subcontinente una región muy joven y de Estados Unidos, a la vuelta de pocos años, si no lo es ya, una nación de viejos, con todas las implicaciones económicas, sociales y militares que ello significa.

América Latina es, para decirlo en pocas palabras, mucha harina para tan poca saliva, y en estas condiciones ninguna dominación se puede sostener en el tiempo, y más bien, significaría el colapso de ese imperio.

Y es que si las condiciones cambiaron para nosotros, también lo han hecho, y en forma más violenta, para los Estados Unidos, que ya no es ni la sombra de esa poderosa policía mundial que prometía ser a finales de la guerra fría.

SE NECESITAN POLÍTICAS NACIONALES SERIAS

Es hora de tomar en serio a nuestro país, y dejar de estar creyendo en “pajaritos preñados”. Es hora de tener políticas nacionales de energía, de defensa, de desarrollo.

Por ejemplo, y para mostrar una sola propuesta en materia petrolera, comenzar a pensar en el futuro de nuestros hijos y nietos, y establecer las cuotas de producción en base a nuestros intereses, fijando, por ejemplo, niveles que permitan que las reservas alcancen para 50 ó 60 años. Por tipo de crudo, por supuesto.

Es decir, si tenemos 75.000 millones de barriles de reservas de crudos livianos, medianos y pesados, la producción de estos no debe sobrepasar, para que duren ese período, los tres millones y de barriles diarios. Y si las reservas de crudo extrapesado alcanzan a 125.000 millones de barriles, su producción no debe exceder de 6.000.000 de barriles diarios.

Y no hacer como pretender confundir los agentes locales a sueldo de los Estados Unidos, meter maliciosamente en un solo saco las dos reservas para justificar el aumento de la producción a ocho o diez millones de barriles diarios de petróleo liviano o semipesado, con lo cual se agotarán nuestras reservas de esos crudos en 20 ó 25 años.

Y si hablamos de una política de defensa, hay que empezar de casi cero, desde sacudirnos esta Guridependencia en electricidad, que nos hace tan vulnerables, hasta tener reservas apropiadas de combustible para contingencias graves, ya que en el reciente paro petrolero se descubrió que con pocos días de inactividad de nuestra industria, nosotros, un país petrolero, nos quedamos sin gasolina. Pasando por supuesto por tener una Fuerza Armada equipada a la altura de las nuevas exigencias, con proyectiles y mísiles de alta tecnología, una numerosa infantería, y sobre todo, una claridad estratégica.

En otras palabras, necesitamos estadistas y no simples políticos, que estén a la altura de un país que ya alargó sus pantalones.

¿O es qué acaso los chavistas creen que esas grandes multitudes que hoy los acompañan lo hacen porque piensan que Chávez es un Mesías?

¿Y los de la oposición piensan que sus grandes marchas están formadas por personas que odian a los nacidos en Sabaneta?

No. Tirios y Troyanos lo que desean es que se comience a transitar por los caminos del desarrollo. Es la hora de que los líderes de nuestro país reflexionen sobre lo que realmente quiere nuestro pueblo.


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Carlos Enrique Dallmeier


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