Por qué defiendo la Enmienda Constitucional desde una perspectiva cristiana

Primero que nada aclaro que la enmienda constitucional que se está planteando no tiene nada que ver con las interpretaciones distorsionadas que se han publicitado como es el querer equiparar una enmienda, que solo plantea la posibilidad de una postulación indefinida, sin restricciones , con una perpetuación automática y vitalicia en el ejercicio del poder.

La condición innegociable que justifica esa enmienda es el hecho de que será siempre y exclusivamente la población en votación libre, directa universal y secreta quien tendrá la posibilidad de hacer efectiva o no la repetición por tercera o por cuarta, por enésima o por ninguna vez de la permanencia de una autoridad en el ejercicio de un cargo.

Esta es la Enmienda. Esto que estamos diciendo lo saben perfectamente los adversarios de la misma. Por eso resulta absolutamente evidente que los argumentos que ellos esgrimen lo único que pretenden es esconder ese descomunal y ya oxidado rechazo al proyecto de Chávez.

La otra razón que se trata de esconder salta también a la vista: los sectores de la oposición no cuentan ni con un proyecto alternativo de país, salvo el regreso al sistema pre-chavista, ni mucho menos cuentan con una persona que ni lejanamente iguale en condiciones de liderazgo al actual presidente. Se aplican el refrán de que "es mejor juego evitado que juego perdido".

Por otro lado se debe apreciar el hecho de que hay razones altísimamente poderosas para evitar el peligro de que en este momento el proyecto bolivariano tuviera que privarse del liderazgo de Chávez. Una de esas razones es la fatal amenaza que pesa con mucha fuerza sobre nuestro país motivado por la cualidad y cantidad de los recursos de los que disponemos. Los Estados Unidos y sus aliados necesitan vitalmente de nuestras riquezas y sobran los ejemplos históricos del "modus operandi" de esas naciones para apropiarse de lo que requieren. Por eso Venezuela necesita hoy de un liderazgo con multitudinario respaldo popular, fuerte, valiente, digno de confianza, incapaz de ambigüedades y traiciones.

¿ Y qué tienen que ver todas estas cosas con nuestra fe cristiana ? El cristianismo es una de las expresiones históricas más rotundas del proyecto de Dios de redimir al ser humano en todas sus dimensiones. La experiencia histórica de Jesús puso en evidencia que comprometerse en la redención del ser humano apunta inevitablemente hacia una opción radical por los pobres. Negar esto sería asumir una rebeldía contumaz contra la historia real y verificable de la vida de Jesús de Nazareth.

Situándonos ahora en el contexto de nuestro país, vemos cómo una información amplia y desprejuiciada sobre nuestra realidad muestra que en el corazón mismo del proceso bolivariano hay una opción innegable, indetenible, irreversible a favor de los sectores más desfavorecidos de la población. Negar esta direccionalidad del proceso sería síntoma o de una ceguera temeraria y o de una flagrante mala voluntad.

Este reconocimiento de la clara intención redentora de los pobres, del proceso bolivariano no niega en lo más mínimo el cúmulo de errores, de actuaciones inmorales, deshonestas y hasta contradictorias que innundan este proceso bolivariano. El problema es que hay que balancear estos errores con los mucho más numerosos éxitos muy concretos y cuantificables.

La consulta sobre la Enmienda nos lleva a tener que escoger entre alternativas. Por elemental racionalidad y por elemental coherencia se impone la pregunta sobre las consecuencias de la elección que uno hará. Para lo cual no podemos dar por supuesto que conocemos la otra alternativa.

¿ Qué se ofrece más allá del "vete Chávez"? ¿ Qué proyecto de economía, de cultura, de país se nos está ofreciendo más allá del rechazo visceral al Proyecto Bolivariano ? ¿ Quiénes asumirían la direccionalidad de la vida del país en lugar de Chávez ? ¿ Qué poderes, qué intereses, qué estrategias geopolíticas están detrás del rechazo monolítico y absoluto a la propuesta Chavista ? Por falta de espacio no vamos a hacer memoria de las actuaciones de los sectores oposicionistas en el golpe de estado, la huelga general y en el intento de destrucción de la industria petrolera sin que estas estrategias políticas tomaran la más mínima consideración sobre los daños reales, crueles y criminales que causaron especialmente a los más pobres que sería lo que pueden esperar los sectores empobrecidos si estos sectores de la oposición vuelven al poder.

También por falta de espacio no hablamos de las características de esa "cultura estructural del neoliberalismo salvaje" desde donde viven la realidad la mayoría de las personas que liderizan el sector de la oposición y que se convertiría en la ideología vencedora, revancha incluída.

Estas preguntas nos devuelven a la especificidad cristiana:

¿ Podemos nosotros, confesándonos seguidores de Jesús, arriesgar este intento, que, en medio de todos sus errores, está tratando de posesionar a los más pobres de su lugar en la sociedad ? ¿ Podrá ser más definitivo en este discernimiento, ese amasijo hasta inconciente de prejuicios, esos intereses de clase , esos posesionamientos apresurados y automáticos, esa conveniencia de defender determinadas vinculaciones sociales, esa inclinación por lo "seguro", esa inercia mental, esa incapacidad para soportar la descalificación de los poderosos, podrán ser ellas más definitivos y obligarnos a darle la espalda a esta apuesta boliviana tan preñada sí, de riesgos, de imperfecciones, de contradicciones, pero con una inocultable semejanza con las preferencias de Jesús de Nazareth ? Yo, respetando a los que piensen diferente a mí, Yo, el 15 de Febrero apoyaré la Enmienda Constitucional. Porque no podría coincidir con toda esa pléyade de sectores que jamás han demostrado el más mínimo amor al país por encima de sus más mezquinos intereses extranjerizantes. Piensen en los liderazgos de AD, COPEI, FEDECÁMARAS, EL NACIONAL, GLOBOVISIÓN, SÚMATE, LOS QUE PUSIERON AL PUEBLO A "MENDIGAR" DURANTE MESES GASOLINA, GAS Y COMIDA…Y otras instituciones que todos conocemos por su pusilanimidad. Como cristiano, no puedo pactar con la traición, con la mentira, con un pasado que, gracias a Dios, no regresará jamás. Mi voto es un gran SI A LA ENMIENDA.



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