La palomita de la paz

Todos cuando vemos la palomita de la paz, decimos, que linda, que hermoso es sentir la paz, queremos tener paz. Muchos oramos, aclamamos, porque se pose esa palomita bella en nuestros países, en nuestras familias, en los corazones de los gobernantes, de los adversarios, de todos.

Que bonito es sentir la paz, sentir esa convivencia en hermandad como consecuencia de su llegada a nuestras vidas, a nuestra cotidianidad, a nuestras relaciones sociales, a nuestra cultura. Vivir bajo la estela de la paz, es vivir en la gracia divina, porque no hay nada más sublime, que caminar con tranquilidad y sosiego, caminar en libertad y hablar en libertad con respeto, porque el respeto no los da la paz, caminar en el amor, sin ese miedo que nos genera, un ambiente de odio, de disturbios y de incertidumbre.

Cuando un sector de la población está sometido bajo el influjo de la violencia, ¿qué puede hacer un gobernante para coadyuvar en la sanación de ese malestar producto de grandes dosis de intimidación diaria?

El gobernante, debe buscar soluciones para liberar a su pueblo de tanta angustia, en nuestro caso, de tanta angustia generada por una matriz mediática cuyo propósito es la salida del gobernante.

Cómo luchar contra el monstruo televisivo y radial, cuyos guiones, impacientan y desequilibran a la población, le damos de comer con su propia medicina, o trabajamos para la consolidación del bienestar emocional de nuestro pueblo.

El perdón y la reconciliación es una alternativa viable, para generar estímulo en la población, y quitar esa venda tejida con tesón por el poder mediático, que ha dejado a muchos venezolanos, ciegos e inmóviles y hasta temerosos de su porvenir.

El decreto de amnistía e indulto, es un ejemplo para lograr la paz de nuestro país, pero también, es la vía para la toma de conciencia y la búsqueda del consenso, especialmente de aquellos venezolanos, intimidados por la voracidad de los medios, y los actos vandálicos en calles, tiendas y supermercados, que atentan contra la tranquilidad y la subsistencia sana del pueblo.

Perdonar al opositor, no es tarea fácil, conociendo sus armas de lucha, tampoco el opositor se convencerá de la importancia del perdón, si su única alternativa para lograr su propósito es el terrorismo mediático. No obstante, el perdón, la práctica del perdón es una tarea hermosa que nos dignifica, nos alivia el malestar y nos permite avanzar con más seguridad en nuestro proyecto revolucionario, porque nos aleja del rencor y la amargura, tan capaz de condicionarnos y ver a nuestros hermanos como enemigos.

Si aplicamos esta tarea en nuestro quehacer revolucionario se abandonará el miedo y el acercamiento de aquellos que se han alejado producto de este desastroso mensaje del día a día, ya será evidente.

La lucha es por el bienestar emocional de nuestro pueblo, la lucha es por los pobres de nuestro país. Eliminar la pobreza es nuestro gran objetivo, darle seguridad y paz, a los sectores populares y medios es la vanguardia de la Revolución Bolivariana.

Recibamos la palomita de la paz, con alegría, seamos más humanos, reflexionemos sobre los pasos que damos para la construcción del modelo social que buscamos. De las caídas se aprende, de la vigilancia del adversario, se aprende, del humanismo, se aprende, del socialismo, se aprende, del cristo, se aprende.

La caminata es con conciencia, para el advenimiento de la patria socialista, en hermandad y justicia.

carmenarelisc@yahoo.com


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Carmen Arelis Contreras M.


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