Referéndum revocatorio

El gobierno quiere que se entreguen las firmas, el pueblo y la oposición no

Esta semana comenzará una batalla de la oposición contra sí misma.

Infructuosamente intentarán convencernos de que el gobierno no desea que se entreguen las firmas ni que haya referéndum revocatorio, haciéndonos tratar de olvidar quién fue el que colocó el revocatorio en la Constitución.

¿Quienes fueron los que insistieron desde el año pasado en que la solución no era un referendo consultivo ilegal? ¿Quiénes insistieron en que la solución no era un paro petrolero que le costó sus trabajos a cientos de miles de venezolanos y quebró a miles de empresas? ¿Quiénes llevan más de un año insistiendo en que el país no se iba a caer si esperábamos pacientemente hasta agosto?

No fue la oposición.

Sin embargo, estoy seguro de que el miércoles 20, después de que la oposición entregue las firmas, sus líderes dirán que lo hicieron a pesar de que el gobierno trató de impedírselo.

Y esta semana

¿Qué podemos esperar esta semana? Aún no lo sabemos. El gobierno está haciendo todo lo posible para evitar que el pueblo intente impedir la llegada de las firmas… ¡y créanme, que el pueblo sí que tiene ganas de impedirlo! Y razones también.

Sucede (y es algo que no entiende la oposición) que el pueblo no es la misma cosa que el gobierno… tiene su propio espíritu y toma sus propias decisiones. La gente recuerda con muchísima claridad lo que ocurrió en abril y en diciembre del año pasado. El pueblo, más que el gobierno, fue la principal víctima del paro golpista de diciembre… paro que les costó miles de puestos de empleo así como billones de bolívares en salarios y utilidades. Y no quiere calarse como gobernantes a quienes causaron esa tragedia colectiva.

Si lo pensamos desde ese punto de vista, todos los venezolanos afectados por los opositores golpistas tienen el perfecto derecho de pararse frente al CNE y decirle a los pseudo-opositores: “¡ustedes no van a ningún lado con esas cajitas!”.

Sin embargo, el gobierno sabe que tiene que garantizarle a todos los venezolanos, incluyendo a los representantes del golpismo, el ejercicio de los derechos consagrados en la Constitución. Por ello, nuevamente tendrá que salir a las calles a evitar que el pueblo bolivariano confronte a la oposición.

Un año atrás.

Y no es la primera vez que lo hace. Recordemos como el año pasado, más o menos en estos mismos días, la Guardia Nacional tuvo que reprimir con contundente fuerza a miles de chavistas que protestaban la bochornosa decisión que tomaron los “magistrados” del Tribunal Supremo, afirmando que en Venezuela no hubo golpe de Estado de abril; sólo fue un montón de “militares preñados de buenas intenciones”.

En aquellos disturbios, que duraron varios días, fui testigo presencial y directo de cómo algunos diputados bolivarianos, como Iris Varela y Darío Vivas, estuvieron en las calles exponiendo sus vidas, tratando de disuadir a cientos de manifestantes radicalizados, quienes lucharon contra la GN y luego contra la Policía Metropolitana, cruel y habitual represora de los más humildes. Todavía no olvidamos como la PM, en su habitual furia antichavista, arremetió incluso contra un parlamentario europeo y contra un reportero alternativo italiano, a quien hirieron de un tiro en un pie.

Recuerdo como a menos de 50 metros de donde estaban los diputados sonaban los disparos de perdigones, mientras que las piedras y las lacrimógenas caían por doquier. Y allí estaba la “Fosforito”, dialogando primero con unos chamitos de 14 años para que dejaran de lanzar piedras, y luego con unos Policías Metropolitanos, suplicándoles que bajaran el fuego.

Recuerdo cómo uno de los efectivos bajó inadvertidamente su rifle de perdigones “plásticos”, cuando de su boquilla salió una pesada bola de metal cromado, que rebotó un par de veces en el piso. Una rolinera, actuando como guáimaro. El policía, ruborizado, cogió la bola del piso y se la metió del bolsillo tratando de disimular sus instintos asesinos.

Leopoldadas

Y de nuevo, cuando la oposición quiso entregar las firmas para el referendo consultivo (firmas consideradas por los ecologistas como el mayor ecocidio de árboles en la historia de Venezuela), grupos de chavistas que intentaron impedir la entrega fueron reprimidos por la Guardia Nacional.

Finalmente, el alcalde de Chacao Leopoldo López (hoy fanático de reventar aceras y gastar millones en afiches de gusanos y mariposas) entró al CNE liderizando la entrega de las firmas, luego de perder su compostura y mostrar todo su perfil ultraderechoso ante las cámaras de TV.

De nuevo, volviendo a la semana crítica.

La oposición hará marchas desde diversos puntos de la ciudad para llevar las firmas al CNE, aún cuando algunos de sus miles de líderes han sugerido hacer la entrega en Altamira o en otros lugares.

Mientras tanto, el gobierno realiza planes disuasivos para mantener al pueblo ocupado y evitar que traten de impedir la entrega de las firmas. Se cerrará la Av. Bolívar el lunes, martes y miércoles y se protegerá al CNE con varios anillos de la Guardia Nacional. Se realizarán megamercados, se celebrará la destacada trayectoria de los atletas venezolanos en los Panamericanos, se harán eventos para empresarios y cooperativistas y se presentarán grupos musicales.

Esto también tiene otro propósito: si la marcha hacia el CNE tiene un sentido oculto (como, por ejemplo, desviarse y tomar Miraflores), el gobierno ya tendrá a miles de efectivos militares y a cientos de miles de personas en las calles, dispuestas a luchar para impedirlo.

Aún así, estoy seguro de que algún grupo de chavistas se parará frente al CNE tan cerca como se lo permita la GN, para protestar contra los opositores.

Temores justificados.

Al mismo tiempo, vemos en la TV fenómenos dignos de la Dimensión Desconocida: en un programa de VTV moderado por María Teresa Gutiérrez, el diputado Ismael García, de PODEMOS, hacía un llamado a la oposición exigiéndoles entregar las firmas. Esto ante los rumores de que sectores radicales opositores planean una tragedia para ese día, con el fin de que las rúbricas se pierdan.

Y no es para temer: la oposición, que afirma que ya no cabe en la Av. Bolívar (aunque nunca han llegado a llenarla en su totalidad), usará la Av. Libertador para su concentración. Como sabemos los caraqueños, dicha avenida es una auténtica trampa cazabobos a la hora de marchar: es un largo foso de 17 metros de ancho, rodeado por paredes de cinco metros de altura, rodeadas a su vez de edificios de 15 ó 20 pisos a todo lo largo. Punto ideal para que francotiradores ataquen a una multitud que no tendrá escapatoria alguna. Con un solo disparo, centenares de personas morirían en medio del pánico colectivo, tratando de escapar de un foso sin más salida que unas pequeñas pasarelas. ¿Qué opinarían los bomberos, siempre tan exigentes cuando evalúan las condiciones para evacuar un teatro o un edificio, si se les preguntara sobre la seguridad de hacer marchar a 50 mil personas en esa avenida?

En otras palabras, el gobierno tendrá otra responsabilidad más: colocar efectivos de la DISIP y de otros cuerpos de seguridad ("contra-francotiradores") en las azoteas de los edificios donde pase la marcha, con el fin de proteger a los manifestantes opositores de sus propios líderes.

Concluyendo.

En fin, esta es una semana para esperar lo mejor, y prepararse para lo peor.

En teoría, todos queremos que se entreguen las firmas, y si se cumplen las condiciones legales, iremos al revocatorio. Pero los más radicales opositores saben que es muy probable que todo ese proceso no sirva para nada: muchas firmas son falsas, y es muy probable que no lleguen al 20% de inscritos exigido por el CNE. Por otro lado, el gobierno continúa subiendo su popularidad, de forma lenta pero constante. Lo reconocen opositores acérrimos como Orlando Urdaneta, quien ya está evaluando a qué país irse a vivir, resignado a soportar a Chávez por lo menos 3 años más.

Además (y esto no lo divulgan mucho los golpistas), los opositores necesitan obtener en el referendo más de 3.7 millones de votos en contra de Chávez para lograr sacarlo del poder (es decir, más votos de los que él sacó en la última elección)... cifra que ellos saben que será imposible de obtener.

Aún logrando esta cifra, luego tendrá que venir un proceso electoral. ¿Medir a Chávez contra Enrique Mendoza o contra Salas Römer otra vez? Todos sabemos cuál será el resultado: otro knock out más para la oposición.



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Luigino Bracci

Estrecho colaborador y antiguo miembro del equipo editor de Aporrea. Bracci es un celoso defensor del Software Libre y de la libertad de expresión.

 lbracci@gmail.com      @lubrio

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