Las autoridades identificaron a la víctima como Brad Ramson Marquina de 27 años, quien al parecer, impartía clases en un gimnasio de la ciudad. Se han difundido distintas versiones del caso. En una de éstas se sostiene que el referido Therian iba con indumentaria de perro lanudo, con careta de pronunciado hocico, y capucha con luengas orejas, cuando lo embistió un enorme perro nevado, esos que parecen unos becerros por lo corpulentos y altos que son, quien lo aplastó contra el piso, lo dominó y sometió durante varios minutos, ante la conmoción general que se formó y en la que nada pudo hacerse al tratar de liberar al pobre Therian. Dicho Therian, se ha deducido por lo presentes, salió muy mal herido, pues perdió todo su andamiaje, destrozado por las dentelladas del perro nevado, menos la máscara, por lo que pudo huir despavorido y en cueros hacia el sector de Belén. Algo muy raro porque los perros nevados suelen ser muy mansos, pacíficos.
El perro nevado es uno de esos corpulentos, altos y bellos animales, densamente peludos, como un carnero, y se trata de algunos de esos ejemplares que han quedado deambulando por la ciudad porque sus dueños se fueron de Venezuela. Ha de saberse que estos animales son muy difíciles de cuidar, por la abundante alimentación y atención que requieren, llegando algunos de ellos a pesar hasta ochenta kilos.
Una versión revela que al principio el Therian venía en cuatro manos dando saltitos de alegría por la Avenida Dos Lora, bajando desde la Avenida Universidad. Traía un protuberante collar de púas de esos que se lo colocan a los canes más fieros. Procuraba imitar los jadeos y ladridos de los canes y de vez en cuando mostraba afilados colmillos artificiales.
La averiguación psico-policial del caso ha arrojado una primera advertencia: se recomienda a los Therians de la ciudad, por favor no emitir sonidos que perturben o alarmen a los demás animales de la especie que traten de imitar, en particular tener mucho cuidado con los demás perros que puedan sentirse ofendidos y retados por esa otra especie que pretende acaparar e imponerse en sus espacios naturales, sobre todo en áreas de esparcimiento, parques y plazas que suelen visitar. Lamentable.