¿Por qué las clases trabajadoras no han tomado el poder en este quiebre histórico y de decadencia del imperialismo norteamericano?

Porque no ha hecho nada por constituirse como una fuerza material con conciencia de clase y dotada de la voluntad revolucionaria de hacer saltar por los cielos el orden dominante de explotación. Es así, como se sigue retrasando el parto de Venezuela, que está en la semana de dar a luz un nuevo ser, pero el partero es muy impuntual, no termina de llegar para cumplir con su responsabilidad.

A Venezuela la peculiariza políticamente hoy, una crisis dialéctica que la produce la negativa de lo viejo por no querer dar paso a lo nuevo que quiere nacer. La criatura espera por nacer y viene con el peso y las medidas de producir una transformación cualitativa de la sociedad venezolana, está, entonces, a la espera del partero.

Es decir, en lo profundo de la realidad venezolana, están desplegados dos procesos irreconciliables: por un lado, el gobierno de ocupación que resultó de la invasión del 3E, ahora, dedicado a garantizar, a cualquier indigno precio, el apoyo de trump para mantenerse en el poder. Pero, por otro lado, y en sentido contrario, cada día son más los sectores del pueblo trabajador que se suman, con conciencia nacionalista, al rechazo de ser reducidos y sometidos a colonia del imperialismo norteamericano.

Esto no puede entenderse como un problema periférico, es la contradicción central que está desgarrando al sistema, o si se prefiere, es la causa profunda. Por eso, es importante hoy explicar de manera sistemática al pueblo trabajador que la Junta Patriótica de Salvación (JPS) es el tipo de gobierno más conveniente para la preservación de la independencia y la soberanía de Venezuela y la única forma posible de gobierno nacionalista y revolucionario.

En relación con lo dicho anteriormente, queremos, entonces, dirigirnos a todo el pueblo trabajador, para decirles, que SÍ HAY LA POSIBILIDAD de que pueda materializarse una poderosa fuerza social con la capacidad de cambiar el curso de la historia, una fuerza que orientada en la dirección correcta, bañaría con toda su energía emancipadora al conjunto de la sociedad para que la misma despierte a la vida política dispuesta a autoliberarse de la desastrosa situación en la cual lo ha hundido una clase política corrupta y traidora.

El pueblo debe saber, que para impedir el surgimiento de esa fuerza se han aliado todos los enemigos de la democracia popular y de la patria, sometidos y subordinados a los intereses y a la influencia de los explotadores de fedecámaras y del imperialismo norteamericano.

Por consiguiente, hacen todo lo posible por detener la aparición de esa fuerza que es la unidad patriótica del pueblo venezolano, que barrería todo el poder de las clases explotadoras. Por ende, debe negársele todo el apoyo al gobierno de ocupación neocolonial, y levantar las banderas de la soberanía y la independencia nacional. Y siguiendo esta línea de pensamiento, el movimiento patriótico popular, debe exigir la renuncia inmediata del gobierno de ocupación neocolonial encabezado por los rodríguez, padrino lópez y diosdado.

Es apoyados en esta razón, que nos hemos mantenido planteando paciente e insistentemente, la necesidad de organizar colectivamente, la Junta Patriótica de Salvación, como un instrumento político de todo el pueblo, para que asuma el poder, transitoriamente, entre tanto, sea restablecido el marco constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

Y defendemos esa idea-fuerza, distanciados de cualquier propósito de seducción, más bien, porque estamos convencidos, de que esta es la hora de la unidad popular patriotica, y que sería por el contrario un crimen contra el pueblo, que los esfuerzos se invirtieran en alianzas de cúpulas y siglas partidistas inútiles, porque nada tienen que ver con los intereses genuinos del pueblo trabajador.

La unidad de las clases trabajadoras es la tarea principal del movimiento patriótico: de los obreros de la ciudad y el campo, de las amas de casa, de los trabajadores de la salud y de la educación, de los pensionados, trabajadores petroleros, de los trabajadores del hierro, de los trabajadores de la ciencia, de los tecnólogos, de los artistas y de los soldados y policías patriotas.

Todo esto implica, por lo tanto, ponernos de acuerdo en un plan de trabajo urgente, que en primer lugar defina una dirección política nacional de la JPS, para que coordine estratégicamente la construcción de la unidad de todos estos sectores bajo el imperativo de la defensa de la venezolanidad, la soberanía y la independencia nacional y el restablecimiento de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Alcanzar el objetivo de la unidad, sin lugar a dudas, modificaría la correlación de fuerzas a favor del pueblo en el escenario político nacional. La aparición de una Junta Patriótica de Salvación, transformaría al pueblo venezolano en una inmensa fuerza material que nada ni nadie podría detener. No perdamos entonces más tiempo, la oportunidad histórica se ha presentado, y es muy probable que las cosas puedan ser de otra manera.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 133 veces.



Arnaldo Aguilar Dorta


Visite el perfil de Arnaldo Aguilar Dorta para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: