Gazatíes y guayaneses victoriosos todos y todas

Hay pueblos, destinados por la providencia para vencer siempre! Tales son los casos, del pueblo venezolano en general y del gazatí, muy en particular. La población milenaria de Gaza, proveniente de Palestina un siglo y medio después de Cristo, ya antes de enfrentar al minotauro sionista hacia lo mismo contra el imperio romano, quienes tuvieron que mandar la desproporcionada cifra de ochenta mil legionarios, al mando del famoso general , Julio Severo para someter Gaza. En la actualidad, el poderoso ejército sionista requirió el apoyo de 2 portaviones y un submarino nuclear estadounidense y ni aun así, los bárbaros occidentales, pudieron cumplirle en su deseo al bárbaro Benjamin Netanyahu que, en su obsesión de acabar con Hamas; a quien, después de haberla bombardeada desde el aire, solo se atrevió a pisar la Franja de Gaza en tiempos de intercambio de prisioneros, tras una breve pausa para que las partes cumplieran con las liberaciones acordadas en Qatar. Así de fiero y valiente, es el minotauro que gobierna al imperialismo estadounidense y que hace llamarse sionista. Se trata de un liderazgo derrumbado ética y moralmente por su corrupción, como es el caso de Benjamin Netanyahu, líder sionista encauzado –judicialmente- por tres delitos de corrupción: fraude, cohecho y abuso de confianza, en tres casos distintos, que expresan la naturaleza delictiva que define al liderazgo sionista, y que acude al exterminio del pueblo Palestino como estratagema de distracción cobarde para liberarse de la Justicia; contando para ello, con la complicidad de Washington. ¡Tan igual de corrupto!

Todos los analistas de la guerra de exterminio del pueblo palestino, encauzada por el minotauro sionista, coinciden en su conclusión: «El régimen israelí no logró destruir en lo más mínimo la estructura militar de Hamas, en las últimas seis semanas a pesar del poderoso apoyo de EEUU y sus países aliados occidentales», y concluyen: «Hamas, es una realidad arraigada dentro de Palestina y es parte fundamental de la resistencia palestina. Convencidos estamos, que el futuro de Gaza lo decidirán el pueblo palestino y la Resistencia, estará a la vanguardia». La Causa Palestina, es la causa de un pueblo nativo semita que hoy en pleno siglo XXI, lucha contra un anacronismo colonial eurocéntrico denominado «Israel». Siendo como es, el sionismo, el más poderoso poder fascista de nuestro tiempo, heredero –auténtico- del legado de Adolfo Hitler, siendo como es, el imperialismo mismo, su verdadero rostro. Tan igual, que el mismo Joe Biden se define a sí mismo como sionista, y no tiene la menor duda de acudir en su auxilio, cuando sus líderes incurren en delitos de corrupción agravada contra pueblos que sus líderes han jurado defender y no lo hacen, por colocarse en abierto contubernio. Así de prostitutos son en Washington, inmorales y promiscuos, al apoyar las causas más innobles del género humano. Eso, le da suficiente fortaleza moral al Nuevo Mundo que está emergiendo para reconducir el planeta por nuevos senderos de desarrollo y humanidad, contrario a la barbaridad a la que nos conducía Occidente, de guerra y destrucción perpetua que tanto gustaba a Obama. Hoy, podemos afirmar, que se ha abierto una esperanza de vida para la humanidad, gracias al debacle sufrido por la inhumanidad Occidental. Y ello, permite que hoy; el liderazgo ruso, con Vladimir Putin a la cabeza, afirme sin titubear: que la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967, es la «condición clave» para un arreglo justo y duradero al conflicto palestino-israelí. Ha dicho Putin: «Hoy, cuando el sangriento conflicto provoca innumerables sufrimientos a la población civil de Palestina, considero especialmente importante confirmar la postura consecuente de Rusia en favor del ejercicio de los legítimos derechos de su pueblo, de crear su propio Estado soberano en las fronteras de 1967»; palabras expresadas, con ocasión de conmemorarse el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo de Palestina, 29 de Noviembre. Palabras reafirmadas por el Secretario General de ONU, Antonio Guterres, quien en igual consonancia, ha pedido: «el fin de la ocupación y el bloqueo de Gaza» y «avanzar hacia la creación de dos Estados, Israel y Palestina, en una declaración con motivo de la celebración del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino». Es un gesto que merece Palestina celebre pues se lo ha ganado con su martirio por más de setenta años, resistiendo y combatiendo, la barbarie nazifascista del sionismo y el imperialismo juntos, en nombre de la Humanidad toda. Es hora ya, que todas y todos, quienes conformamos la Humanidad, pongamos nuestros pechos de acero para decirle al nazi fascista-sionista: ¡Ya basta terrorista! ¡No más muertos!¡Queremos vivir en Paz!

Entre los anacronismos de los viejos colonialismos, aún quedan con vida, para vergüenza de nuestra humanidad, los casos de Las Malvinas y de la Guayana Venezolana, espacio territorial al oeste del Río Esequibo, un territorio reclamado por Venezuela desde el s. XIX, y uno de los últimos enclaves, el mayor en tamaño, cuya soberanía aún se encuentra en disputa, en el continente latinoamericano. La creación de la Capitanía General de Venezuela, como entidad territorial, incluía como propio la Guayana Esequiba y estableció como frontera oriental entre las colonias españolas y neerlandesas, el río Esequibo desde su nacimiento hasta su desembocadura en el océano Atlántico. La Guerra de Independencia, liderada por el Libertador Simón Bolívar legó al pueblo venezolano ese vasto territorio, que perteneció a la Gran Colombia: «Su territorio será el que comprendían la antigua Capitanía General de Venezuela y el Virreinato del Nuevo Reino de Granada, abrazando una extensión de 115 mil leguas cuadradas, cuyos términos precisos se fijarán en mejores circunstancias…» (Art. 2, Constitución de la República). Bolívar, dejó constancia de ello, en sus múltiples reclamaciones ante el Reino Británico: «Los colonos de Demerara y Berbice tienen usurpada una gran porción de tierra que según los últimos tratados entre España y Holanda nos pertenecen de este lado del Río Esequibo. (…) que dichos colonos se pongan bajo jurisdicción y obediencia de nuestras leyes o se retiren a sus antiguas posesiones» (Carta, 1822). Reclamaciones éstas, que los británicos nunca hicieron caso. Peor aún, el expansionismo británico, los lleva a buscar expandirse apropiándose de territorio íntegramente venezolano, lo cual logra con la colaboración de la potencia naciente del norte, EEUU, mediante el Laudo Arbitral de París de 1899. Laudo a todas luces fraudulento, ejecutado por un jurado sin representación venezolana y conformado por dos representantes británicos, dos estadounidenses (en representación de Venezuela) y un juez imparcial ruso, dicho Laudo permitió «legalizar» el despojo, más bien robo del territorio venezolano por las potencias emergentes de entonces. Situación que cambia en 1949, cuando se hace público un Memorándum post mortem del abogado estadounidense, Severo Mallet-Prevost, que hacía público un gran número de irregularidades en el proceso que demostraban lo viciado e irrito que fue, el tal Laudo de Paris de 1899, y que hoy, tanto Guyana como la embajada de EEUU, reivindican como «justa». Pretenden olvidarse, EEUU y Guyana, del Acuerdo de Ginebra, 1966, que incluye a los gobiernos de Venezuela, Reino Unido y de la colonia de la Guayana Británica, Acuerdo que tiene como fin, que se llegase a una solución satisfactoria para el arreglo práctico de la controversia.

La Guayana Esequiba, es parte del territorio venezolano desde los tiempos de la Capitanía General de Venezuela. Fue arrebatado en 1899, a través de un fraudulento laudo arbitral, que beneficiaba a las potencias de Inglaterra y Estados Unidos. Es la historia de un despojo fraudulento y coercitivo, sobre territorios que son legítimamente de Venezuela y de los cuales tiene títulos irrefutables que no posee Guyana pues no existía entonces. Ni la ocupación precaria, ni la actividad o el asentamiento sobre el territorio Esequibo, generan derecho alguno. Nada cambia, la legitimidad de la propiedad. Decía, Mallet-Prevost, en su tumba, quien estuvo en los interines y conoció los secretos de aquella negociación y este reparto imperial: «Si bien es cierto que en la decisión, el Tribunal le dio a Venezuela el sector en litigio más importante, desde el punto de vista estratégico, como lo es la desembocadura del Orinoco, fue injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante, sobre el cual la Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho». Hora ya, de poner fin a la injuria cometida contra la nación venezolana por los viejos imperios de EEUU y Gran Bretaña, en reparo al daño que han causado ambas potencia a la nación venezolana. Por ello, el llamado es al pueblo venezolano, a participar –masivamente- este 03 de diciembre en el Referendo Consultivo convocado, hasta lograr la unificación plena de la nación venezolana, tal como fue concebida en la antigua Capitanía General de Venezuela…

 

Caracas, 02-11-2023

 



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Henry Escalante


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