No hay que indexar , hay que bolivarizar

En 1979 asume como Presidente de la República Luis Herrera Campins, un periodista y abogado que con el eslogan-pregunta ¿Dónde están los reales?, más las imágenes de los cinturones de miseria de Caracas, un porte llanero, y la promesa de "arreglar esto" recibió, según sus primeras palabras como presidente, una Venezuela hipotecada.

Después de cuatro años, el 18 de febrero de 1983, aquel gobierno no pudo revertir el incremento de los cinturones de miseria ni pagar la deuda externa y tuvo que aceptar la devaluación del bolívar y el control de cambio como únicas opciones para detener la hemorragia de divisas del país. Aquel día fue marcado como "viernes negro", por esa mala costumbre de emular a los gringos.

Es muy sencillo calificar como fracaso a ese y a los anteriores gobiernos, pero, sin pretender defenderlos o abogar por ellos, es mucho más importante comprender que aquella situación social y lógica decisión de devaluar al bolívar e instalar un procedimiento de venta condicionada de divisas, llámese control de cambio, era inevitable, y más bien fue tardía.

Voy a describir la foto de hace 40 años en cinco espectros, cada uno con su respectiva pregunta reflexiva, veamos:

1. En lo financiero, la fuga de divisas en 1982 alcanzó los 8 mil millones de dólares, casi toda causada por el turismo hacia Miami. Venezuela debía pagar 16 mil millones por deuda externa, casi todo producto del agresivo plan "La Gran Venezuela" del gobierno anterior, y el precio del petróleo pasó de 30 a 25 $ en promedio debido a que Irán e Irak hicieron las paces, pregunta ¿era necesario detener la hemorragia?

2. En lo diplomático éramos amigos de los gringos, a pesar de no haber aceptado ser parte del boicot contra los juegos olímpicos de Moscú en 1980, haber sido los líderes fundadores y únicos americanos en pertenecer a un cartel económico llamado OPEP, donde participaban Irán, Irak, Libia, Arabia Saudita, Zimbabue y demás. Se habían reestablecido las relaciones con China y estábamos recién incorporados al Movimiento de Países No Alineados, presidido aquel año por Cuba, por Fidel Castro. Con estos hechos ¿éramos sumisos aliados del imperialismo yanqui?

3. En lo estratégico, nueve años antes se había nacionalizado la industria petrolera, y para esos años 80, PDVSA había iniciado un agresivo plan de compras de refinerías en el exterior con sus propios recursos. Ya para esos años estaba en proceso la compra de CITGO y las empresas que surgieron del proceso de nacionalización (Maraven, Meneven, etc..) se fusionaron en una única empresa, PDVSA. Viene la pregunta: ¿hubiesen permitido los gringos que PDVSA se convirtiese en una poderosa transnacional de capital 100% estadal?

4. En lo interno, la canasta de alimentos pasó de 1500 bolívares en el año1982 a 7000 bolívares en 1986, 360% de incremento, a pesar que el dólar se cotizaba con un cambio fijo de 4,30 Bs/$, con venta libre de dólares y otras divisas en casas de cambio y bancos; había libre importación de cualquier cosa, hasta importábamos plátanos. Los productores del campo recibían créditos agrícolas muy importantes, y a muchos les perdonaban las deudas de créditos que no pagaban. Vale la pregunta ¿Cual variable econométrica justificaba la inflación?

5. La marginalidad crecía de manera exponencial alrededor de las grandes ciudades, con una inmigración descontrolada, casi toda venida de Colombia. Hubo que levantar un censo especial para todos los inmigrantes y así dejar de llamarles "indocumentados". Era muy extraño que se deportase a alguien, tanto por la cantidad como por humanidad. Aquí prefiero reservarme las preguntas.

De lo enumerado, lo primero justificaba una devaluación, o al menos una restricción en la venta de divisas por parte del Estado, y tal vez, con una medida que limitase la importación y el turismo al exterior hubiese bastado, pues, si bien el precio del petróleo bajó, con haber aplicado alguna estrategia y algo de paciencia, de seguro, y de hecho fue así, volvería a subir el precio del petróleo; aunque ciertamente, con un dólar de 1990 se compraba la mitad de lo que se compraba con un dólar de 1980 en los EEUU.

El dólar no es oro, pero causa sobre las personas una fiebre igual. Observemos como nuestro país, con tantas ventajas y tanto potencial sucumbió al hecho de no poder aguantar una frenética demanda, pues la principal causa de aquella decisión, que le costó la vida política a LHC y que inoculó el germen de la decadencia a los partidos políticos de aquella época fue la fuga de dólares para el derroche. Podemos buscar justificaciones para a la deuda externa, pero no la hay para la fuga de capitales. Inconciencia o corrupción, o ambas, no de unos pocos sino de casi todos.

La deuda en dólares que Venezuela no podía pagar en 1983, año del bicentenario del nacimiento de Bolívar, la podía haber pagado con oro, con petróleo, con hierro, con aluminio, y hasta con cocos, pero había que pagarla con dólares pues de lo contrario legalmente nos embargaban. Hoy, los EEUU se debe a si mismo 30 billones de dólares (billones son millones de millones), auto deuda que nunca se autopagará, causada principalmente por comprar petróleo con dinero emitido sin ningún tipo de respaldo, y yo agregaría sin control.

Hoy los EEUU mantiene 927 medidas de extorsión contra Venezuela y ha impedido el ingreso de 232 mil millones de dólares en los últimos nueve años. Si no les molesta, pueden comparar 16 mil millones de deuda de 1983 contra estos 232 mil que los venezolanos no hemos podido cobrar hoy.

Podemos autocriticarnos hasta destrozarnos, o si lo prefieren, puede un grupo que se considere aséptico criticar al resto, así en ese resto estén amigos y familiares. Pero ese no es el punto. El asunto va en la causa de ese escenario, donde en vez de un sol amanece un dólar. Jamás vamos a corregir o evitar esta devaluación e inflación si no somos capaces de bolivarizarnos.

Vamos a un recuento, que no es cuento, y que necesario es saber.

Diez años antes del viernes negro, en 1973 la OPAEP, una OPEP de solo árabes, deciden no exportar más petróleo a los EEUU por haber apoyado a Israel durante la guerra de Yom Kipur, una guerra en la que los árabes intentaron recuperar los territorios invadidos y todavía ocupados por Israel en una guerra anterior, en 1967. Esta restricción o negativa a vender petróleo, y que los gringos han etiquetado de embargo, provocó un brinco del precio del petróleo, de 2 a 24 dólares por barril, y causó una crisis en Europa y en los EEUU con largas colas para comprar gasolina. No es una digresión detenerse a revisar la palabra "embargo". Pero en español, embargo es una medida sobre los bienes de un deudor que no ha pagado, en ingles norteamericano, embargo es no permitir el comercio. Esto lo aclaro, pues la lógica semántica de ellos no es igual a la nuestra, y esa es una parte del problema.

Los EEUU logró que los árabes les volvieran a despachar petróleo gracias a la persuasión mediática. El argumento de "no usar al petróleo como arma geopolítica" se impuso, sin negarnos a aceptar que los árabes, persas y egipcios fracasaron militarmente en aquel intento de recuperar los territorios ocupados por Israel.

No era lógico someter al propio pueblo a un sacrificio por otro pueblo, los árabes resolviendo el problema de los palestinos y egipcios, para ser más claro, y paradójicamente, por no decir estúpidamente y mucho menos traicioneramente, Arabia Saudita, el mayor productor del mundo, acordó con los EEUU estandarizar la venta de petróleo en dólares, acción que terminó siendo asumida por todos los productores, OPEP y no OPEP, hecho que convirtió al dólar en la moneda de comercio global, ya que, para comprar petróleo, cualquier país tendría que contar con dólares, a pesar que no está legalmente prohibido el uso de otra moneda, y algo peor, los dólares excedentes de países productores de petróleo por venta de petróleo a futuro se convertían en activos del Tesoro Federal, es decir, no pueden usarse sin el aval del gobierno de los EEUU. Así, el dólar se convirtió en el arma para la hegemonía global norteamericana y el petróleo su propiedad.

En 1974 Venezuela nacionaliza el petróleo, la forma y las condiciones pueden ser discutibles, pero para los efectos a largo plazo, lo hizo. Así que la secuela del mal llamado "embargo petrolero de 1973" dispara el ingreso de dólares al país. Venezuela se da el lujo de guardar las calculadoras y fijar tasas de cambio fijas e inamovibles para todas las divisas, cheques de viajero y tasas de ahorros. Eso incluye el famoso dólar a 4,30 Bs/$. He aquí la siembra y cultivo de la tan criticada pero todavía viva Venezuela mayamera.

Otro elemento importantísimo es que después de default de 1971, reconocido por Richard Nixon, pero acallado con bombas atómicas, todos los países del orbe tuvieron que hacer lo mismo, nadie iba a respaldar su moneda en oro, o cualquier otro elemento tangible, si los mismísimos EEUU había tirado por la borda su principal responsabilidad ante el mundo, servir de banco emisor de la moneda acordada como reserva internacional una vez terminada la segunda Guerra Mundial. Para ponerlo en términos muy sencillos, Los EEUU pueden comprar lo que sea, principalmente petróleo, sin tener dinero, oro, y pagando con señoreaje, emitiendo moneda nueva como si fuese el gobierno del planeta entero.

Se han cumplido 52 años de la traición del gobierno de los EEUU a los acuerdos de Breton Wood, acuerdos que buscaban sostener la paz mundial después de millones de muertos de dos guerras mundiales, pero también van 52 años de haber sucumbido ante la inundación de dólares, pues todo el planeta cayó en la estupidez de aceptar papeles por petróleo. Nadie lo recuerda.

Si algún historiador de mediano prestigio, decide marcar los años 1971, 72 y 73 como el paso la postguerra humanitaria del Plan Marshall a la afrentosa dictadura del dólar podría hacerse famoso, solo le faltaría para alcanzar la fama, ser imputado y detenido como el contemporáneo Galileo Galilei: Williams Assange.

Son muchas las fechas para recordar.

En Venezuela se han cumplido 40 años de aquella medida que eliminó el cambio fijo de 4,30 Bs/$, pero también van 50 años del salto del precio del petróleo de 2 a 24 dólares, de la primera fecha nos quejamos de la segunda ni nos acordamos.

Desde el 24 de agosto de 2017 los EEUU le ha prohibido al mundo aceptarle dinero a Venezuela; desde el 19 de marzo de 2018 han amenazado con joder a cualquier banco internacional que permita una transacción en dólares por parte del gobierno venezolano.

Desde el 21 de mayo de 2017 los EEUU ha prohibido a los bancos internacionales aceptar cualquier gestión para el refinanciamiento de la deuda venezolana.

Desde el 1 de noviembre de 2018, bloquearon los activos y se prohibieron las transacciones de personas que operen en el sector oro.

Desde el 25 de enero de 2019, PDVSA y entes asociados a ella han sido amenazadas con la confiscación de todos nuestros activos en territorio estadounidense.

Desde el 5 de agosto de 2019, los EEUU ha amenazado con medidas de embargo a empresas o países que tengan relaciones comerciales con Venezuela.

Todo esto viene desde el 8 de marzo de 2015, cuando el gobierno de los EEUU consideró, y sigue considerando, que Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad nacional.

Hoy, año 2023, los Estados Unidos de Norteamérica, una superpotencia territorial, tecnológica, económica y militar dice protegerse de la amenazante Venezuela impidiendo que 154 entidades (personas naturales o jurídicas) y 143 compañías venezolanas usen el dólar o usen el sistema bancario internacional. Si en 1973 la mediática logró satanizar el uso del petróleo como arma geopolítica, hoy nadie se atreve a calificar al uso del dólar como "arma letal" pues morirá o va preso si se atreve. Reitero: Arma letal, si, así como suena. El hambre mata.

Han sido implacables con nosotros, creo que nos odian.

Nos han convertido en mal ejemplo, en noticia mundial, porque nuestra pensión mensual es menor a 4 dólares, o porque el salario mensual de un funcionario público no supera los 15 dólares, pero ni las pensiones ni los salarios de los funcionarios públicos se pagan en dólares, se pagan en bolívares.

Todo lo interno lo pagamos en bolívares, pero lo indexamos al dólar. Hemos creado un criterio estúpido, al punto que un recolector de micro bus no quería aceptarme como pago 10 billetes de 0,5 bolívares, aunque tengan impreso 500 como valor facial, argumentándome que con esos billetes no se podía comprar dólares. No se rían, es verdad.

Nuestro problema es la inflación crónica. Enfermedad que no proviene solo del ataque a la moneda sino en gran medida por la avaricia de nuestros comerciantes, a todo nivel, sin excepciones. Si no digo esto sería uno más de la multitud que ve pasar al Rey desnudo y admira su traje. Tampoco soy ni pretendo ser el niño inocente de la fábula. Suena duro, lo sé, y me causa enemigos decirlo. Honor a la verdad, con la que ni ofendo ni temo.

Podemos, recursivamente, aplicar un incremento general de salarios o a una nueva reconversión monetaria cada dos meses, y así sostener el poder de compra sobre la canasta básica. Evidentemente que esta política obligaría a eliminar de cuajo el billete impreso y, el único problema real seria instalar un sistema de pago electrónico eficiente para el transporte público. Bastarían solo algunos meses para que destrocen el sistema electrónico y el pasaje se pague con billetes de dólares, o de pesos colombianos, o reales del Brasil. No existiría el bolívar, ni en billetes ni en los bancos ni en la mente de nadie. Estaríamos dolarizados de facto, así que, con la angustia que me causa confrontar a personas que admiro lo digo, indexar seria dolarizar.

¿Qué hacer?

Respuesta: bolivarizar. Si, así de sencillo.

¿Cómo?

Con las mismas armas del imperialismo yanqui, y para eso voy a recurrir al más despreciable de los gringos. Les pido que lean todo el discurso de Richard Nixon del 15 de agosto de 1971. Googlee: "Speech by Richard Nixon (15 August 1971)" y aplique el traductor a español.

Sobre este discurso voy a escribir otro para nosotros los venezolanos, solo hare los cambios de sujeto… pero es una copia, voy:

En los últimos 15 años, ha habido una crisis monetaria permanente. Ahora, ¿quién gana con estas crisis? No el trabajador; no el inversionista; no los verdaderos productores de riqueza. Los ganadores son los especuladores internacionales de dinero. Debido a que prosperan en las crisis, ayudan a crearlas.

En los últimos años, los especuladores han estado librando una guerra total contra el bolívar venezolano. La fortaleza de la moneda de una nación se basa en la fortaleza de la economía de esa nación, y la economía venezolana es, con mucho, la más fuerte del mundo. En consecuencia, he ordenado al Ministro de Finanzas que tome las medidas necesarias para defender al bolívar de los especuladores.

He ordenado al ministro que suspenda temporalmente la convertibilidad del bolívar, excepto en cantidades y condiciones que se determinen en interés de la estabilidad monetaria y en el mejor interés de Venezuela.

Ahora, ¿qué es esta acción?, que es muy técnica, ¿qué significa para ti?

Permítanme dejar descansar el problema de lo que se llama devaluación.

Si desea comprar un automóvil extranjero o hacer un viaje al extranjero, las condiciones del mercado pueden hacer que su bolívar compre un poco menos. Pero si se encuentra entre la abrumadora mayoría de los venezolanos que compran productos fabricados en Venezuela, su bolívar valdrá tanto mañana como hoy.

El efecto de esta acción, en otras palabras, será estabilizar el bolívar.

Ahora bien, esta acción no nos hará ganar ningún amigo entre los comerciantes internacionales de dinero. Pero nuestra principal preocupación son los trabajadores venezolanos y la competencia justa en todo el mundo.

A nuestros amigos en el extranjero, incluidos los muchos miembros responsables de la comunidad bancaria internacional que se dedican a la estabilidad y el flujo comercial, les doy esta garantía: Venezuela siempre ha sido y seguirá siendo un país confiable y con visión de futuro. Socio comercial. En plena cooperación con el Fondo Monetario Internacional y aquellos que comercian con nosotros, presionaremos por las reformas necesarias para establecer un nuevo sistema monetario internacional que se necesita con urgencia. La estabilidad y la igualdad de trato es lo mejor para todos. Estoy decidido a que el bolívar no vuelva a ser nunca más un rehén en manos de los especuladores internacionales…Fin de la copia.

Lean el discurso. Observen como Nixon cerro las válvulas al desangre del oro y dolarizó a su país. Para nosotros aplica lo mismo, pues, aunque el dólar no es oro, el desangre de dólares desde hace 100 años equivale a un desangre de petróleo, a chorros, no en gotas, pues vendemos petróleo para recibir dólares y luego les regalamos los dólares.

La solución para nuestra patria no es dolarizar, es bolivarizar. Y para esto hay que obligar a usar al bolívar como moneda dura.

Si nos atreviésemos a vender petróleo en bolívares nos invadirían militarmente, y a quien este de presidente lo imputarían de narcotraficante y lo condenarían al patíbulo. Así que proponer esta idea da escalofríos.

Ciertamente, no podemos, por ahora, vender petróleo en bolívares; pero la gasolina y todos sus derivados si la podemos vender en bolívares, dentro y en la periferia de nuestro país. También podemos hacerlo con el oro, y con muchos otros rubros de alta demanda interna y en la periferia.

No hay que indexar, hay que bolivarizar. Y para eso hay que tener convicción y valor, y hemos demostrado ser valientes y tener convicción en construir una patria soberana e independiente.

La medida de Nixon a la que me he referido fue irresponsable porque había un compromiso con el mundo entero, pero observemos como a Nixon no le importó un carajo lo que dijera el mundo, y mando al cipote a sus aliados de la guerra y postguerra, porque los EEUU se podía auto abastecer de vehículos, ese fue el ejemplo que usó, pero también de casi cualquier cosa…nosotros los venezolanos, que hemos pasado las de Caín con una guerra económica sin cuartel, hoy sabemos que también podemos auto-abastecernos de casi todo. Sabemos, podemos y tenemos como producir muchas cosas…y lo tecnológico puede venir de China y otros aliados. Así que hay con qué.

Espero que esta reflexión sea comprendida, no basta leerla…

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Ing. Manuel Gragirena
Profesor UNEXPO Antonio Jose de Sucre
Puerto Ordaz.

 

 

 



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Manuel Gragirena

Profesor Universitario. Ingeniero Electricista. Especialista en Telecomunicaciones. Diploma de Estudios Avanzados en Educación. Ex Sidorista

 manuelgragirena1@gmail.com

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