Un invierno duro

. "Los problemas más importantes que hay que atender son las amenazas reales a la existencia que enfrentamos en la actualidad: el cambio climático y la guerra nuclear" (Noam Chomsky).

A medida que pasan los días se calienta cada vez más el ambiente internacional y la palabra tercera guerra mundial aparece con más frecuencia en los grandes titulares del mundo, pero también en los discursos de muchos presidentes. El instrumento que prevalece es el de la guerra, que amenaza con ser nuclear y de consecuencias impredecibles.

El papa Francisco habla de que ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, a pedacitos, y el analista internacional y asesor del presidente ruso Vladimir Putin, Alexander Dugin, sostiene que estamos al borde de la Tercera Guerra Mundial.

Putin ha llamado a la movilización general en su país a "quienes estén en la reserva, hayan servido en las Fuerzas Armadas y tengan competencias y experiencia".

El Departamento del Tesoro de EE.UU. impone nuevas sanciones contra Rusia que incluye a decenas de personas particulares y jurídicas en su "lista negra" e impone medidas restrictivas contra compañías de Bielorrusia, Armenia y China por su apoyo a Moscú.

Medida que se produce una vez que el presidente ruso, Vladímir Putin, firmara los acuerdos de incorporación a Rusia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, así como de las provincias de Jersón y Zaporozhie.

Un invierno duro

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, vaticina que Europa tendría un invierno "duro", que pondría a prueba la unidad y solidaridad a los Estados miembros del bloque militar.

La secretaria del Tesoro de EE.UU., Janet Yellen, advierte que Europa podría enfrentarse a un "invierno duro" por el alza de los precios de la energía a medida que se desconecta del gas ruso, pero que dicha situación no tendrá un impacto significativo en la economía estadounidense.

Al preguntársele si pensaba que la Unión Europea podría dejar de comprar gas ruso sin caer en recesión al mismo tiempo, respondió: "Es algo difícil de lograr. Estamos trabajando en estrecha colaboración con nuestros vecinos europeos para ayudarlos a encontrar fuentes alternativas" y "sin embargo, hemos visto dispararse los precios de la energía en Europa y va a ser un invierno muy duro para ellos".

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por su parte, también reconoció que la UE tiene por delante un invierno difícil, pero que sigue "trabajando duro" para reducir su dependencia energética de Rusia.

El gallinero

Cada quien escoge su camino. En el caso de la UE escogió en definitiva ser el gallinero (con el debido respeto por las gallinas y gallos) de EEUU

Los países europeos encaran actualmente una crisis energética profunda que se debe a las sanciones impuestas contra Moscú tras el inicio de la operación militar especial de este último en Ucrania. De hecho, los embargos, que tuvieron como finalidad debilitar la economía de Rusia, han tenido "efecto boomerang".

Según el diario británico Financial Times (FT), la industria del shale gas (gas de esquisto) y de shale oil (petróleo ligero) de EE.UU. no podrá rescatar a Europa de su crisis energética en el próximo invierno ante la caída de las exportaciones rusas y el riesgo de que los precios del crudo suban por encima de 100 dólares por barril.

El jefe del grupo de capital privado Quantum Energy Partners, Wil Van Loh, dijo al mencionado diario, que: "Estados Unidos no pueda bombear mucho más. Nuestra producción es la que es. No se avecina ningún rescate, ni del lado del petróleo, ni del lado del gas".

Según las autoridades estadounidenses, las exportaciones de petróleo y gas licuado de EE.UU. aumentaron para aprovechar los precios altos en Europa, pero ahora están acercando a su máximo.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) predijo que la implementación total del embargo de la Unión Europea (UE) a Rusia provocará una reducción del 20 % en las exportaciones de petróleo del gigante asiático a países europeos. Esto no sólo afecta a un continente, puesto que, considerando que Rusia es uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo, se registrarán grandes pérdidas en el mercado mundial.

La realidad es que Europa atraviesa una crisis energética marcada por el aumento del precio del gas que comenzó tras la aplicación de sanciones contra Rusia y está causando un importante daño a la economía europea.

El valor del gas se ha multiplicado por siete en los últimos trimestres y se encuentra detrás de buena parte de los motivos de la espiral inflacionista que registra el continente en la actualidad, puesto que genera aumentos de precios en toda la economía, especialmente del precio de la electricidad. El precio de gas en Europa ya superó los 2500 dólares por 1000 metros cúbicos, a raíz de la suspensión temporal de los suministros del hidrocarburo ruso.

Pero la terquedad tiene sus excepciones

Pero en la Unión Europea la unanimidad se acabó. Por ejemplo, la ex canciller alemana, Angela Merkel, ha dicho que es necesario continuar "trabajando en una arquitectura de seguridad paneuropea con la participación de Rusia" y enfatizó que, aunque no apoya a la operación militar especial en Ucrania y la adhesión de Crimea en 2014, destacó, sin embargo, el papel del país euroasiático en los procesos globales del mundo.

Recordó, igualmente, que el conflicto en Ucrania también tiene "consecuencias muy concretas para la vida de las personas en Alemania", en referencia a los crecientes precios de la energía en Europa que generan el descontento de la población. "La cohesión en nuestra sociedad se pone a prueba".

Antes, la ex canciller alemana, había dicho que debía tomarse en serio las palabras del presidente de Rusia, Vladímir Putin. "Y tratarlas con seriedad no es de ninguna manera un signo de debilidad o apaciguamiento, sino una señal de sabiduría política".

¿Pero el invierno será frío o caliente?

No hay que ser brujo, ni hechiro, tampoco astrólogo para predecir que lo que viene no es positivo para la humanidad.

Los dirigentes europeos han decidido que el viejo continente sea un escenario de guerra, como ya lo es, y se podría afirmar, sin miedo a equivoco, que el invierno allí realmente será duro, muy duro, como lo reconocen sus propios voceros, pero lo que no está muy claro es si este invierno será frío, porque las palabras pero sobre todo las acciones, conducen a pensar en el peor escenario posible, donde lo que predomine sea lo caliente.

*Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV y analista nacional e internacional.



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Franklin González

Doctor en Ciencias Sociales, UCV. Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor de Postgrado en la UCV, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Altos Estudios ?Pedro Gual? del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

 framongonzalez@gmail.com

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