Jesús Faría y los transnochados

"El debate está abierto" y "…si no se está generando riquezas es imposible incrementarlos (los salarios) seriamente y de manera sustentable" son los preceptos teóricos de nuestra situación, que en una magistral cátedra nos iluminó el clarividente de la economía criolla, Jesús Faría. No hay más nada que decir y el pueblo, que se trasnocha no porque las pesadillas no lo dejan dormir, sino porque esa dura realidad no le permite descansar, al oír esta declaración del recién designado presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, su insomnio inducido, ya no tiene fin. Vemos los rostros en la calle y en nuestro espejo con ojeras que parecen de mapache, porque conciliar el sueño se ha hecho difícil. Las preocupaciones nos ocupa las veinticuatro horas del día (y de la noche, diría Manuelito Rosales) y desprenderse de ellas, es un trabajo diario que siempre queda inconcluso, al finalizar la jornada.

El ciudadano presidente, Nicolás Maduro, en su primera intervención desde hace cinco años en la Asamblea Nacional para rendir cuentas, entre su discurso, tuvo tiempo de regañar a algunos selfie-diputados rojo rojitos por el comportamiento propio de chamos en un aula de liceo sin profesor (ni ellos mismo se creen lo de ser diputados y ojalá se den cuenta pronto), pero también enfiló duros términos a los que él llamó izquierda trasnochada y derecha trasnochada, que según su apreciación, son los que utilizan el tema salarial, sin ser precisamente ejemplo de trabajo. Pero, el gran pueblo venezolano, él que si está trasnochado, él en que en estos momentos no tiene militancia política, ni mucho menos ideología diestra o zurda o formación de ningún tipo en "escuelas de cuadros" o algo parecido, él que la mengua lo abate cabizbajo empujando sus pies para llegar a su casa y ver como su familia se encuentra tan deprimida como él, ese, ese es el que se hace diariamente la misma pregunta sin ninguna intención desestabilizadora, sobre lo miserable que es nuestro estipendio ¿Cuándo y cuanto vamos a tener un salario que nos permita aliviar esta pesada carga de carestía, que cada día más nos hunde en el fango de la indigencia?

En el Hemiciclo Nacional no nombraron a los corruptos trasnochados, porque estos si están pilas, duermen tranquilos, no se desvelan, no solo son amigo de lo ajeno, sino amigos de aquellos que los pueden proteger y hasta patrocinar para cargos "donde hay". Además, nos preguntamos ¿Cuánto gana un honorable diputado (disculpen que les llame honorable, pero aún no les conozco bien, parafraseando a Groucho Marx) en su trabajo de legislar? Muchos dirán, que esto de conocer el salario (creo que llaman dieta, pero también creo que es una dieta balanceada y abundante) de un diputado es un lugar común, pero no es común que unos elegidos ganen muchísimo más (aparte de sus privilegios adicionales) que la gran mayoría de un pueblo trabajador y que esta diferencia, sea tan discordante y ridículamente amplia.

El economista Faría, descubrió el agua tibia con jengibre al decirnos que sólo el aumento de la producción y su diversificación no solo creará condiciones de mejora salarial, sino estabilización de precios por ampliación de la oferta de bienes y servicio. Ahí todo bien, pero, ¿Cómo el pueblo digiere, sin tantas rebusco económico, que una ley capitalista implementada por un gobierno socialista, que privatiza la negligencia del estado, que acepta que una economía como la nuestra dolarice todo el consumo del pueblo y con respaldo de la ley, que parceló toda la riqueza del sur de nuestra patria para extraerle todas las vísceras y dejar el vientre abierto de la tierra sin fertilidad, nos sacará de esta ingratitud que nos trasnocha? Díganos, señor diputado, díganos por favor, ¿cuándo ganaremos una? Por si acaso, no me he olvidado del criminal acoso internacional al que nos tiene sometido el gobierno de Estados Unidos (el saliente y creo que el entrante también viene igual) junto a unos desgraciados que promueven de manera cicatera y miserable, acrecentar la agonía de nuestro pueblo. Pero, también debemos romper el bloqueo interno (conformado por la negligencia, ineficiencia y la miserable corrupción) que nos aprisiona con el otro del exterior y que entre los dos, nos atenaza hasta la angustia.

Diputado Jesús Faría, multiplíquenos los panes, no de manera metafórica sino tangible. Métale toda su sapiencia y ganas, échese unas cuantas trasnochadas pensando como nuestras finanzas nacionales, regresan a mejores tiempos y si usted nos explica que va a hacer, nos sentaremos a escucharlo hasta la madrugada y ojalá invite a su debate abierto a aquellas personas que no coinciden con su planteamiento, pero sí coinciden en que se debe hacer lo mejor por el pueblo. No pierdan tiempo, si usted y su equipo nos lo explican y hacen lo que tengan que hacer para revivir nuestra agonizante economía, la patria lo recompensará, ya que lo que menos queremos, es que lo demande.

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Carlos Contreras


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