Replantear la fiesta

La situación actual del mundo y en especial de nuestro pais nos lleva a la necesidad de replantear la fiesta, reformular el concepto de las "rumbas", tomando en consideración que la creación de una contracultura es en sí misma un acto de resistencia contra la colonización ejercida por los poderosos medios hegemónicos de la mala cultura capitalista impuesta muchas veces a sangre y fuego por las elites eurocéntricas gobernantes en el planeta.

Desde un principio, el simbolismo mágico-religioso de los pueblos colonizados, conservado en sus danzas y su música, se convirtió en una poderosa arma de resistencia cultural.

A través de las diferentes ceremonias y actos colectivos, muchas veces mimetizados con la religión del invasor, los pueblos originarios de nuestra Abyayala y los esclavos traídos de la madre África, pueblos terriblemente explotados y fragmentados por el sistema colonial capitalista, convirtieron la colectivización en una poderosa y efectiva forma de defensa social.

Las cofradías, los palenques, cumbes, quilombos y comparsas eran a la vez escenarios y santuarios, se convertían muchas veces estos sitios de reunión para la práctica de las danzas y la música, en sala situacional, teatros, salón de baile, sede de justicia, palacio municipal y lugar de sanación. Definitivamente sitios de resistencia cultural.

Estas tradiciones se mantuvieron en el tiempo, aunque siempre bajo el ataque constante de la mala cultura capitalista. Las clases populares se siguieron reuniendo a todo lo largo de nuestra América, creando sitios donde se desarrollaban fenómenos musicales y concepciones sociales que muchas veces chocaban con las concepciones oficiales de las elites dominantes. Desde las arrabaleras milongas porteñas en el Buenos Aires de principio del siglo pasado, pasando por las diferentes fiestas mágico-religiosas y sus cofradías hasta llegar al pueblo de Storyville en Nueva Orleans, lugar de nacimiento del jazz según algunos, en las propias entrañas del monstruo imperialista, los pueblos fueron creando sus trincheras de resistencia cultural que inevitablemente fueron siendo deformadas, con fines mercantiles por la vorágine capitalista por un lado y por el otro, el terror de las clases gobernantes a toda vanguardia cultural que pusiera en juego sus privilegios, mantenidos subrepticiamente por su mala cultura hegemónica.

Si en verdad queremos cambiar las cosas, necesitamos entonces volver a convertir la "fiesta", los sitios de reunión y esparcimiento, sobre todo en las noches, en verdaderos centros de resistencia cultural, centros de creación de una nueva cultura, cambiando los patrones de consumo y el carácter mercantilista y egoísta de los actuales centros de diversión como bares y otros clubes nocturnos. En especial aquellos en manos de revolucionarios, fundaciones o movimientos sociales.

Esta idea de replantear la fiesta, incluye también a los festivales musicales y otras ferias de todo tamaño, que deben convertirse en algo más que un sitio de reunión y diversión para miles de personas, pero sin producir ningún beneficio real a la cultura revolucionaria, ni cambiar los procesos culturales que mantienen la colonización mental, espiritual y garantizan la permanencia de las estructuras capitalistas. La gran mayoría de estos festivales solo son un buen negocio para los tres o cuatro "proveedores" del estado (que son casi siempre los mismos) y para un puñado de "grandes artistas" enchufados que cobran miles de dolares, mientras a los cultores y musicos populares se los quiere matar con pagos miserables

No dudamos que estos grandes festivales aportan momentos de esparcimiento al pueblo de manera "gratuita" (entre comillas pues recordemos que el dinero del estado le pertenece a todos los venezolanos y no a un partido o gobierno en particular) algo mas que necesario para un pueblo sometido a la mas cruel de las guerras hibridas de nuestra histroria. Pero sinceramente pensamos que estos festivales, que deberían ser regulares, tendrían que contar ademas de los "artistas famosos" con la actuacion de artistas y cultores populares no tan conocidos y estos por supuesto deberian cobrar dignamente por sus presentaciones, no podemos seguirle pagando 10 diez mil dolares a alguien y trecientos o incluso menos a otros ( los que conocen el mundo del espectaculo saben a que me refiero) donde queda entonces nuestra tan cacareada lucha contra la desigualdad ? Ademas en estos festivales deberían realizarse actividades conexas y simultaneas que aporten a la creación de una" buena" y mejor cultura, cultura que en verdad ayude en la creación del hombre y la mujer nuevos y garanticen la salvación de la patria grande y lo que es más, del planeta entero. Actividades como mercados campesinos, donde el pueblo de las ciudades pueda comprar directamente al productor, intercambiando vivencias y experiencias con ellos. Mercados artesanales, donde artistas y artesanos muestren y comercien con sus obras de una manera más directa y saludable. Talleres de agroecología, danza, música, canto y poesía, circo y otras artes urbanas, zonas para clases de yoga y meditación, pilates y otros ejercicios aeróbicos. Ferias de comidas y bebidas típicas de Venezuela y del resto de NuestraAmérica, que inviten a la gente a comer sano. Distribución y venta de libros y cd’s. En pocas palabras, verdadera creación cultural contra hegemónica, para empezar a cambiar poco a poco el carácter netamente mercantilista que impera actualmente en la mayoría de estas ferias y festivales, y en todos los bares y sitios nocturnos del país. Quizas un festival como " el convite " va por ese camino pero todavia necesita volverse un poco mas radical.

Ya es hora que todos los pagos de este tipo de acontecimientos sean hechos en petros y monitorizados por medio de blockchains, de esa forma todos sabriamos a quien se le paga que , cuanto, porque y cuando, lo que acabaria con la piñata en la que siempre se han convertido los eventos culturales en Venezuela desde tiempos de la cuarta hasta nuestros días.

Como ya dijimos, los bares en manos de revolucionarios o pertenecientes a alcaldias o "fundaciones" deberian tambien despojarse de ese caracter mercantilista donde lo importante es solo la acumulación de capital para unos pocos mientras lxs trabajadorxs y lxs artistas siguen siendo explotados.

Esta transformación y la creación de muchos otros sitios nocturnos y festivales en manos revolucionarias es fundamental, sabemos que es difícil, y hará falta mucho trabajo, paciencia y dedicación y ademas, quizas lo mas dificil, mucha voluntad política, pero recordemos que territorio que se descuida será tomado por el enemigo, y si el espíritu de la "fiesta" continua siendo solo el mercantilismo y las rumbas una forma de perpetuar el capitalismo y su egoísta ideología neoliberal, la batalla por cambiar este mundo se volverá cada vez más difícil.



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Gustavo Corma


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