Crisis multidimensional y el debate político de la próxima contienda electoral a la Asamblea Nacional

El día jueves 12 de noviembre, los venezolanos presenciamos por un medio de comunicación privado el primer debate parlamentario 2020. Antes de entrar con más detalle, comento que dio la impresión de un debate sesgado, por ejemplo, no tuvo representación de todas las toldas políticas que van a participar, no dejan muy claro el panorama sobre las distintas propuestas de legislación, quedamos como dice la canción, "cuantos cuentos en tan poco tiempo". Mientras, las mayorías confrontamos situaciones económicas que deben ser satisfechas. Toda esa dirigencia opositora y oficialista que logre un curul, indudablemente conseguirán en la Asamblea un lugar para seguir su debate, cargado más de diferencias ideológicas que de intenciones para posibles soluciones, mientras el resto de los venezolanos debatimos contra la hiperinflación, buscando la manera de estirar los ingresos con los cuales contamos para no terminar como animales hambrientos. Como sujetos históricos tendremos que pasar unas "navidades felices" sin gas, en las colas de gasolina, con la nostalgia en el cuerpo por los familiares que están fuera, entre otras cosas. El llamado es a una política con (P) mayúscula, que sea la búsqueda común del bien común, donde se satisfagan las demandas reales y urgentes del pueblo, en un futuro próximo y no lejano.

Al mismo tiempo, es importante la crítica, aunque nos responden que no trabajamos para el avance del país como ellos. Replico su argumento aclarándoles que el trabajo se divide en físico e intelectual, lamentablemente en una Nación donde la mayoría de las profesiones no representan a futuro, escalafón social alguno, ni mejoras de remuneración, salvo el oportunismo político, el tejemaneje burocrático y especulativo, el trabajo intelectual a su vez es convertido en un espectro sin reconocimiento. En todo caso "Nace muerta la palabra que expresa adulación o moda", dice Luis Brito. Tanto descrédito de la dirigencia a la palabra de la crítica, sin embargo, justifica el absolutismo desde las cadenas y programas televisivos, todos tienen su efecto a través del verbo, de la palabra.

En éste contexto se dio el debate político. Entretanto sin ánimos de entrar en distingos políticos, los venezolanos observamos los mismos argumentos que han venido presentando los diferentes rumiantes de la política venezolana: unos extrapolan la situación del país a otras latitudes para sacarnos del contexto nacional, los otros plantean la oportunidad de decir algo distinto, no obstante expresan que "estamos hartos de pobreza, de crisis", y como posible solución repiten frases ambiguas como: "hay que avanzar hacia el progreso". En cuanto al salario unos pretenden que sigamos bajo un gobierno paternalista, donde se prolongue la protección social en vez de buscar los mecanismos pertinentes para lograr unos salarios dignos. Los otros glorifican la dolarización de facto en consecuencia, plantean que los salarios deben estar también dolarizados, hay que preguntarse: ¿será factible esta propuesta con una tasa de cambio de más de 600 mil Bs para la fecha, sin planteamientos responsables para un programa de políticas industriales, petroleras, fiscales, etc.? Además para esta opción hay que reformar la Constitución. Bajo estas condiciones la dolarización de salarios es pura demagogia.

Para enfrentar los problemas de sanciones y bloqueo, durante el debate, el oficialismo se escudó bajo la "Ley Antibloqueo". Basta leer la opinión de Luis Brito García en Primicias 24.com del 15 de noviembre de los corrientes para saber el caos que se nos viene encima con la mencionada ley. Quisiera fundar esperanzas con el eslogan de la "nueva Asamblea" como esos políticos, pero pareciera que vamos hacia una nueva expectativa o una nueva esperanza de un orden que no podrá resolverse, como en la Misa de Arlequín de Meneses. Hasta la próxima, y como es sabido, "medra el lisonjero y no el hombre sincero".

hanajose41@gmail.com

 

 



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