Espíritu Universitario y Asamblea Nacional

Por más elitistas y despreocupadas que algunas instituciones de enseñanza superior hayan sido con relación a la realidad social y nacional, en ninguna de ellas las tendencias obscurantistas, negacionistas de la ciencia y del conocimiento han encontrado campo fértil para su divulgación y legitimación.
  
Muchos profesionales por ideología, colocan en jaque su propia razón al adherir a posiciones políticas maniqueistas que los conducen al egoísmo de despreocuparse por los problemas del pueblo y al entreguismo de desentenderse de la independencia y la soberanía nacional. Sin embargo, en lo que respecta a su saber profesional muestran una celosa preocupación por la innovación y el desarrollo, en diálogo permanente con lo más avanzado del conocimiento científico. 

Algunos políticos opositores aislados han incurrido en el disparate ideológico de imitar a Trump y a Bolsonaro tildando al Covid-19 de “virus chino”. También han circulado en privado por WhatSapp, comentarios minoritarios donde se dice “que los chavistas deben ser los primeros en probar la vacuna rusa”. Pese a esas excepciones, la sociedad venezolana que vemos en las calles, después de 20 años de revolución bolivariana, puede ser reivindicada al centro, a la izquierda y a la derecha, como una “sociedad universitaria”, es decir, una sociedad madura, racional y civilizada. La positiva respuesta a la pandemia lo demuestra. Prácticamente no fueron necesarias ningunas de las medidas represivas que tuvieron que ser implementadas en casi todos los países para que se cumplieran los protocolos sanitarios de seguridad. El éxito con el cual fue puesto en práctica el método venezolano de enfrentamiento al Covid-19 debemos encontrarlo en un pueblo consciente que, a pesar de todas las dificultades que ha venido enfrentando, preservó su razón y su civilidad. Lo contrario ocurrió en varios países de la región y en casi todos los del llamado primer mundo. Asistimos en ellos a movilizaciones retrogradas donde las personas han protestado por el uso obligatorio de mascarillas y contra las restricciones a la circulación que buscan evitar los contagios. Incluso hemos visto incrédulos, movimientos negacionistas que atribuyen el virus a una mentira conspirativa montada por gobiernos y empresas farmacéuticas con el objetivo de controlar a la población y ganar dinero. Salvo algunos disociados por las redes, influenciados desde otros países, nada de eso se ha visto en Venezuela. 

Es por eso que participar activamente de las elecciones del 6 de diciembre (6D) representa algo que va más allá del ejercicio democrático. Es un acto pleno de reafirmación de la independencia y la soberanía nacional, guiado por la lucidez y el humanismo que se han hecho tan necesarios en estos tiempos donde la ignorancia y la irracionalidad pretenden ganar espacio. Nunca fue más vigente y verdadera la frase del Libertador: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”. 

El Presidente Nicolás Maduro fue el primero en nuestro continente en tomar medidas políticas, racionales y científicas, para enfrentar con mucha claridad la pandemia. Ha obtenido como resultado el mismo éxito que todos los profesionales esperan obtener cuando llevan adelante su trabajo, guiados por la sabiduría que adquirieron con sus estudios. De manera verificable y certificada, tenemos una de las tasas de muerte por Covid-19 más bajas del planeta.

En Venezuela hemos hecho uso del saber y de la razón de la manera más legítima y generosa que existe: para defender y preservar la vida. Ninguna diferencia política justifica ni podría justificar desconocer esta verdad. Sería ignorar el dolor de las personas de todos aquellos países en donde la indiferencia y la irresponsabilidad enlutaron a millones de familias.

Si usted se reivindica del “espíritu universitario” de la razón, esa que debería guiar el pensamiento y la acción de todos los hombres y mujeres del planeta, entonces sabrá convertirlo este 6 de diciembre en una consciente voluntad de Paz y Diálogo para toda Venezuela. Al hacerlo, se estará sumando a la corriente democrática y patriótica de los que tenemos infinitas razones para amar, proteger y defender a nuestra Patria.



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Anisio Pires


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