Venezuela, del país agrario al país petrolero

Venezuela entra al siglo XX (I)

El venezolano es un pueblo que llego al siglo XX, a la modernidad, diezmado por las guerras civiles. Los caudillos, la corrupción, las luchas por el control del poder; todo ello hace que se llegue al final del siglo XIX sin horizonte, sin brújula, sin estructura definida; un país sin proyecto. Llega sin las condiciones requeridas para entrar a la expectativa creada del advenimiento de los tiempos de la modernidad que se anunciaron para el siglo XX. (1)

El siglo XX venezolano se inicia con la última montonera que toma el poder cuyos caudillos de turno fueron Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Se inicia una etapa de nuestra historia donde ocurren grandes transformaciones en el país. El escenario será el producido por el golpe de Estado que Gómez da a su compadre Cipriano Castro en 1908; iniciándose un período conocido como gomecismo, que culmina con su muerte en 1935.

Este período demarca la reflexión, de estas notas: "Venezuela, del país agrícola al país petrolero", cuyo eje es la configuración de la nación en el ámbito de la modernidad; por una parte, y por la otra, y la formación del proletariado petrolero venezolano, como sujeto social histórico de esa trasformación.

Esta mutación que opera en el pueblo venezolano no es el producto del impulso, la imaginación o la política de un gobierno que tiene una visión actualizada del mundo y su contexto; y que en consecuencia desarrolla una acción de avanzada en la dinámica interna del país. El factor dinamizador estará en la aparición del petróleo y la llegada del capital extranjero, bajo el dominio del imperialismo estadounidense y europeo. Dicho de otra manera: el estancamiento económico-cultural con que el país llegó a fines del siglo XIX, que como país no tenía ningún horizonte; fue superado por un proceso exógeno a su genuina dinámica interna. Para decirlo en términos populares; en ese momento donde no teníamos salida, "nos sacamos la lotería con el petróleo y el imperialismo"

Estábamos frente a una encrucijada histórica que determino toda la vida del país, tanto su historia, como el proceso de ciudadanía en que nos con formamos y que actualmente nos caracteriza como venezolanos. Este momento es complejo, tanto en las definiciones de sus características como en su desarrollo histórico, dado que se configura en una mezcla de procesos de tipo social, político e ideológico que van a determinar el futuro y la fisonomía de lo que va siendo un país que entra a la modernidad. El escritor Orlando Araujo lo definirá como sigue:

"Con todo, el siglo XIX había vivido 136 años, murió el 17 de Diciembre de 1935 y todavía gobernó unos años más (...) Rómulo Gallegos es el novelista de la encrucijada... Con él termina el siglo XIX y comienza el siglo XX. Ideológicamente es un positivista y sus ideas llegan hasta de democracia representativa.".(2)

Tenemos pues, unas condiciones de país con características de mundo rural-feudal del siglo XIX, que se va a desarrollar en un modelo industrial-minero superpuesto a esa estructura de país atrasado y tradicional. Proceso éste que nos narra la literatura y que visto desde este ángulo, es don Rómulo Gallegos quien cerrará el círculo de esa expresión histórica y la realidad se expresará en un nuevo universo y un nuevo desarrollo, tanto político, como social y literario. Período pues, en torno al cual demarcamos los límites de la reflexión, y decimos que se inicia con el Golpe de Estado que Gómez diera a Cipriano Castro y finalizara con su muerte.

Consideremos los cambios generales del país durante el período. Como punto de partida tenemos un país rural desmembrado producto de guerras intestinas, con vastas regiones aisladas, de economía agrario exportadora de café y cacao, con una población analfabeta que apenas alcanza los 2 millones 500 mil habitantes. Condiciones que encuentra el imperialismo, como parte de la herencia colonial, para desarrollar el modelo de sociedad del capital y entrar a la modernidad. El petróleo, en esta primera fase de su explotación, producirá un proletariado petrolero, que será sujeto social histórico; Sujeto social que opondrá una perspectiva política e ideológica de desarrollo social no positivista que se confrontará como utopía de construcción social no capitalista.

El paisaje del país comienza a cambiar producto de la transformación que va a operarse: pequeñas fábricas son movidas por motor a vapor; en las comunicaciones se instala el ferrocarril y tranvías; hay mejoras en los puertos, así como la construcción de algunos edificios que van cambiando la fisonomía de las Ciudades. Caracas, Valencia, Puerto Cabello, Maracaibo, Ciudad Bolívar; son las zonas más urbanas y de mayor dinamismo. El país crece según el eje costero; sin embargo, el predominio del latifundio está presente en el período: 4% acaparan el 78 % de las tierras cultivables.

El cambio provocado por el petróleo fue vertiginoso en la estructura económico-social del país. Un reflejo de ello nos lo dicen las exportaciones realizadas entre1921 y1932: Primero, Para 1921. Las exportaciones produjeron 240 millones de Bs. de los cuales sólo 12 millones 700 mil corresponden a Petróleo (5,3%). Segundo, Para 1926, ya se produce un cambio significativo en sólo 5 años. De 411 millones 92 mil 264; de los cuales 264 258 Millones 93 mil corresponden a Petróleo; es decir, 63%. Tercero, Para 1932. Seis años más tarde, el cambio es radica. Las exportaciones de petróleo en la economía venezolana representan el 85% del total de las exportaciones.

Una visión de la Clase Obrera, a pesar de la dificulta de encontrar estadísticas de la época, nos indican la realidad de los trabajadores para el año1936; El total de trabajadores representaban 125 mil 581. Este total se distribuye entre los sectores: secundario y terciario de la manera siguiente: Secundario: 53 mil 357 representados en la industria de la construcción, electricidad-gas. Terciario: 72 mil 224 representados en: Comercio, transporte, servicios.

Según el Profesor Leonardo Rodríguez, cotejando la escasa información sobre el número de trabajadores nos dice: "Una apreciación de síntesis nos permite situar la cuantía de obreros en 1935 en unos ciento veinte mil (120 mil) personas, que junto a los que laboran en el sector estatal y los asalariados del campo, es posible ubicarlos entre 600 y 700 mil de una población de 3.364.347 habitantes que para el censo de 1936 tenía Venezuela".

Como podemos observar, se opera un cambio en la estructura del país en casi tres décadas de manera vertiginosa, proceso que no hubiese sido posible sin la aparición del petróleo, del cual se apropió el capital trasnacional, con su dominio tecnológico y la política de explotación de los recursos naturales en cualquier parte del mundo, en tanto que imperialismo norte-americano y europeo. El cambio impactó de manera radical en la transformación del proceso cultural del pueblo venezolano, donde coexistieron lo tradicional de la vida campesina de pueblo analfabeta víctima del latifundio y los violentos cambios que imponía las nuevas tecnología necesarias para la explotación petrolera.

Las concesiones de tierras cedidas a las empresas trasnacionales, hacían un país dentro de otro país; el venezolano se sentía extranjero en su propio país. Ese hecho develó al Otro, al extranjero "en mi propia tierra", y al mismo tiempo se hace evidente la mismidad como en una especie de contradicción.; Este hecho produce en el venezolano la reafirmación de un sentido de pertenencia a un ámbito social, como territorial; se produce entonces el fenómeno de transformarse en un sujeto social histórico, a partir de los obreros petroleros. Ese campo social, ese sujeto histórico se conformará pueblo, se conformará país en un hecho histórico sin precedentes La expresión más significativa de este hecho lo representa la "huelga petrolera del año 36", que fue una huelga acompañada por la solidaridad de todo el país. Familias venezolanas de distintas ciudades asumían la protección y manutención de los hijos de los trabajadores en huelga; transformándose la lucha, ya no sólo de los obreros sino todo un país contra el imperialismo.

Tenemos pues, que ese período 1908-1936, podemos considerarlo como la génesis o la gestación de la modernidad venezolana expresada en la configuración de una Clase Obrera y el germen de un Movimiento Obrero que tendrá que cruzar un largo camino hasta hoy a fin de consolidar su rol y su objetivo histórico como Movimiento Obrero y Social Venezolano.

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Notas:

(1). Para los lectores interesados en esta temática pueden consultar el Blog «América en su Historia, su Literatura y su Filosofía» a través de la dirección: americaseryiteratura.blogspot.com.

(2) Orlando Araujo. Narrativa venezolana contemporánea. Monte Ávila editores Latinoamericana, C. A. Caracas Venezuela. 1ra Edición Tiempo Nuevo 1972. 1ra Ediciones Monte Ávila Editores Latinoamericana Colección Literatura 1988. 1ra edición en Monte Ávila Editores Latinoamericana Colección estudios 2018 (pág. 185) Caracas Venezuela.



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Luis E. Villegas N.


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