Docencia Amena

Ruta al Bicentenario de la hazaña de Carabobo (1821) y la batalla final contra el Coronavirus Covid 19

Muchos venezolanos nos habíamos imaginado, de aquí al próximo año, en situaciones normales, con crisis o sin ella, el arranque de una serie de eventos como antesala al Bicentenario de la Batalla de Carabobo; hecho histórico, por demás, reseñado en páginas doradas de la época de la Independencia frente al imperio español, ocurrido el 24 de junio de 1821, y teniendo como estratega principal al Libertador Simón Bolívar.

Pero la pandemia del Covid 19 que se ha intensificado en el continente producto de esquivaciones frente al control sanitario y un sistema de salud público sin distingo de clases en naciones vecinas como Colombia, Brasil, Ecuador y Perú nos ha colocado en situación de total defensa, debiendo asumir cuarentena social las veces que sea necesario hasta que finalmente se vea solución a la terrible enfermedad.

Ahora, dada esta inédita situación de cuidarnos al extremo usando tapabocas, guantes, lentes, utilizando desinfectantes y guardando prudencial distancia unos de otros, nos vemos obligados a no salir de nuestros hogares. Entretanto al país están llegando por cambotes connacionales que prefieren volver al suelo natal que mantenerse pisando tierras hostiles y sin ningún tipo de garantía que los haga mantenerse a salvo del fatal virus.

De ahí la importancia de valorar la tierra donde nació el primer grito de independencia de todos estos pueblos que hoy padecen de un mal que parece no ser controlado por autoridades de peso. Los venezolanos en el pasado salimos a enfrentar al yugo español con arrojo, pundonor y coraje. Teníamos un hombre que lo primero que hizo fue contar con un gran, leal y fiel soldado: el general Antonio José de Sucre, quien no asistió a la cita gloriosa de Carabobo porque el Libertador ya obteniendo la plaza de Nueva Granada con Pantano de Vargas y Boyacá, su inmediato propósito de libertar a América toda lo condujo a trazarse un plan como fue mandarlo al Perú, en la Campaña del Sur.

De igual manera, Bolívar para llegar a Carabobo debía contar con hombres capaces y decididos. Por supuesto ellos estaban, solo que se les conocía como caudillos regionales y para tales efectos a la hora de decidir por la independencia de una patria se tenía que contar con un jefe supremo. Ese personaje de talante nervioso, ojos saltones y voz chillona era Bolívar, cuya lucidez mental, visionaria y política estaba por encima del resto, llámense Santiago Mariño, José Francisco Bermúdez o el vacilante José Antonio Páez que, a última hora movilizó sus tropas hasta las llanuras de Carabobo, decidiéndola finalmente gracias al empuje de sus lanceros.

Como podemos notar lo dicho en el párrafo anterior, se trata de un fragmento de tantos episodios contables de nuestra historia que suelen congraciarse con las realidades presentes. Actualmente estamos en batalla, por donde quiera que se mire. Y no es menos cierto que hay quienes pujan por alcanzar sitiales de honor sin contar con las aptitudes debidas de un líder.

Nuestra juventud no puede perderse en el limbo y desconocer lo que representa para el pueblo venezolano haber triunfado en Carabobo aquel día. Fue una acción intrépida, brillante, audaz. El ejército español llegó a plantarse en la planicie de la sabana carabobeña a quebrar la moral del componente grueso de patriotas procedente de San Carlos pero los resultados ese día fueron a favor de la causa republicana pese a las pérdidas irreparables de los jefes de la 2da y 3ra División: General Manuel Cedeño y Coronel Ambrosio Plaza.

Hoy, en ruta hacia el bicentenario de la hazaña de Carabobo los docentes y el personal militar de Instrucción Premilitar y del Área de Formación para la Soberanía Nacional nos sentimos grandemente comprometidos, no sólo por la tarea designada en lo laboral, sino en la causa patriótica y antiimperialista, pues vivimos tiempos difíciles y son muchos los males que nos aquejan y son tantas otras las vicisitudes por las cuales hay quienes se entregan al desfallecimiento, la pena y la angustia por falta de líderes probos y capaces que no deberían estar en algunas instituciones dañando el jardín primaveral de nuestra juventud.

De tal manera lamentamos este año no experimentar una nueva escenificación pedagógica de la gloriosa Batalla de Carabobo en la que cientos de jóvenes reviven el ímpetu del soldado venezolano y sube la adrenalina de espectadores que sienten muy dentro de sí la avanzada de las tropas republicana sobre los batallones realistas o el fuego cruzado de ambos bandos mientras el galopar de los jinetes llaneros sale tras el disciplinado Valencey en su huida a Puerto Cabello.

No obstante, sigamos adelante enfrentando cualquier ejército impostor y enemigo a la libertad, a la salud, a la alegría, a lo hermoso; derrotemos todos juntos la injusticia, la holgazanería, el egoísmo, la corrupción, la apatía, la antinatura e incluso hasta el Covid 19.



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Brígido Daniel Torrealba


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