"La desgracia perfecta": ¡coronavirus, gasolina, y cuarentena!

Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones.

William Shakespeare.

La pandemia que impacta al mundo, gracias a Dios que a Venezuela prácticamente no la tocó, con el solo virus del hambre, y la falta de gasolina basta. La quiebra de la economía, y el colapso de todos los servicios públicos, es la que está haciendo sus estragos en nuestro país, una nación golpeada por una crisis humanitaria sin precedentes en su historia reciente.

La actual peste del coronavirus, junto a la peste especuladora, de los comerciantes chinos y árabes, son los que están haciendo estragos en este bello país, una nación brutalmente ultrajada por una crisis terminal. Sin que esto no les duela a unos líderes que parecieran no tener familias, hijos, nietos etc.

La economía se resiente cada vez más, sin perspectivas de soluciones inmediatas, destacan expertos consultados por este analista.

Nicolás Maduro el pasado 12 de marzo, en su alocución sobre la gravedad, y los efectos que el coronavirus ha impuesto: "Dijo no estar exagerando, esto golpea durísimamente los ingresos, compatriotas, son anuncios catastróficos en el campo de la economía".

Dos meses después de aquella alocución presidencial, la economía de Venezuela se resiente a niveles penosos, sin soluciones políticas sensatas, por los acontecimientos imprudentes que van de traspiés, en traspiés.

La hiperinflación en Venezuela avanza sin control. El dólar paralelo fluctúa, inestablemente. La escasez de gasolina es de terror. La cuarentena que se ha vuelto indefinida, estancó la ya abatida producción nacional privada, y de colofón, cuando no existen fuentes de ingresos alternos.

El gobierno de Maduro afronta "la tragedia perfecta" de su economía, golpeada como estaba, ya previo al embate del COVID-19. El gobierno ha reportado unos 440 casos positivos, y 10 personas fallecidas hasta la fecha.

"En Venezuela, vivimos bajo una tormenta perfecta", ya que la caída "terrible" de la producción petrolera en el país, la escasez de gasolina, y del gas domestico está causando pánico.

Pdvsa, y las empresas mixtas hasta febrero del 2020 produjeron unos 70.000 barriles de petróleo aproximadamente. Venezuela producía 3.200.000 barriles al día en 1999. Según cifras OPEP.

El 90 por ciento de las divisas que ingresan o ingresaban al Estado venezolano provienen de la actividad petrolera. La nación enfrenta hoy tres tragedias: coronavirus, escasez de gasolina, y un confinamiento bestial, que impide la producción.

El gobierno de Venezuela no tiene dinero para cubrir gastos. Tampoco se ve viable el cobro de impuestos en actividades conexas o no a la industria petrolera, pues no hay renta.

"La cuarentena, y no el virus chino nos está haciendo pedazos. No hay una fuente constante de ingresos para Venezuela. Este confinamiento inconstitucional, ya que no ha sido ratificado o aprobado por la Asamblea Nacional, ha puesto más a la vista las deficiencias del Estado, en cuanto a cubrir la emergencia.

Las reservas internacionales de Venezuela están o estaban calculadas en unos 6.500 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Banco Central, es su nivel más bajo en 50 años.

La crisis económica a la revolución no le permite, cumplir con las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud para prevenir contagios del COVID-19: "cuando te obligan a quedarte en tu casa, y te mandan a lavar las manos, pero resulta que miles de hogares venezolanos carecen de este vital liquido". En este caso, no hay fuerza militar que ayude a reflotar la economía venezolana, utilizando la represión.

"La hora más baja": hoy el gobierno tiene dos pandemias: una estructural, con una industria petrolera colapsada; y otra coyuntural, que es la presión a la alicaída producción privada por el confinamiento dictatorial, y no por el COVID-19.

Pasamos de ser un país petrolero, a ser un pobre país, tenemos mucho petróleo, pero no producimos ni importamos nada, y ahora afectados por los bajos precios. El virus reduce la capacidad de recuperación de pdvsa. Ahora con el ‘Covid-91-95 octanos’, debido a la crítica escasez de gasolina. La mayoría de las estaciones de servicio del país están cerradas y, donde racionan el combustible, las autoridades locales lo despachan exclusivamente para vehículos del Estado o de sectores de la alimentación, y la salud. Sin gasolina, desaparece el transporte público que movilice a los trabajadores a los puestos de trabajo, y no se movilizan rubros, como alimentos, entre los estados de Venezuela. Los stocks, o los conocidos niveles de almacenamiento están disminuyendo.

El bajo nivel de ingresos de divisas empeora la situación financiera de Venezuela. El gobierno bolivariano, tiene una capacidad nula de anunciar un paquete de estímulo financiero al país, como lo han hecho Estados Unidos, y muchas naciones de Europa.

No existe capacidad de respuesta, porque la deprimente reacción de la economía privada, tampoco está en capacidad de resolver nada.

Aquí para resolver el problema económico, urge un acuerdo político que zanje la crisis de gobernabilidad, y de la disposición de obtener recursos para afrontar los efectos que dejará el COVID-19.

Hay que empezar a apagar el fuego. La solución de esta aberrante crisis económica tiene que ser política, con coherencia, con gente seria, y de prestigio. La realidad obliga a sentarse.

Urge un acuerdo nacional, y preocupa, que la salud financiera del gobierno, donde más de un 80 por ciento de la población venezolana no tienen suficientes ingresos para garantizar sus necesidades básicas. El gobierno tranca el juego hacia una salida política a la crisis de Venezuela, con esta comiquita del desembarco en "Macuto y Chuao" el mismo libreto cubano de 62 años de la desgracia de esa isla. Gastan el dinero inventando y financiando, estos inventos de "inteligencia y contrainteligencia", lo mismo que ha hecho el castrismo-comunista en seis décadas de dictadura, resultados: un pueblo pobre y miserable. La posibilidad de que el gobierno de Maduro, y la oposición se sienten a trazar un plan de acuerdos luce remota, con estas imaginarias, y ridículas operaciones militares.

Ahí mismo, el gobierno acusó al inepto, y bobalicón de Juan Guaidó, de intentar un golpe de Estado, para asesinar a Maduro, mientras Guaidó, les señalaba los cargos en Estados Unidos por narcotráfico, corrupción, y apoyo al terrorismo en contra de Maduro, y de sus más cercanos colaboradores. Pura estupideces, y acusaciones reciprocas de baja estofa.

Hoy enfrentamos el peor de los puntos económicos, y tenemos una situación política donde no se vislumbran acuerdos para afrontar esto como país.

Cumplir con las medidas de higiene y de aislamiento social, necesarias para contener el contagio del Covid-19, es un gran desafío para los habitantes de cualquier región de Venezuela, que padecen de forma cotidiana apagones, no tienen agua potable o gas doméstico, y a todo esto se le suma la aguda escasez de gasolina en muchas regiones.

La cuarentena recomendada por la OMS ante el Covid-19 le cayó como anillo al dedo al régimen venezolano, ya que desde hace dos mese no ha llegado ningún suministro de gasolina. Venezuela, otrora potencia petrolera, depende ahora de la importación de combustible.

Hoy muchos venezolanos deben sortear una mayor cantidad de obstáculos para poder resolver su día a día, en especial quienes dependen del trabajo diario en las calles, y para los dueños de pequeños negocios.

Productores, distribuidores y comerciantes de rubros alimenticios están preocupados por el futuro del sector que está seriamente afectado por la escasez de combustible. Sus representantes, que hacen vida en diferentes regiones del país, han mencionado los productos que podrían comenzar a escasear: tomate, pimentón, cebolla, papa, cebollín y zanahorias. Advierten que sin combustible no será posible sacar los productos de sus fincas, lo cual generará escasez en los meses venideros: "los precios se ajustan prácticamente todos los días, bajo la justificación de la abrupta subida del dólar paralelo, y la matraca militar en los puntos de control en las carreteras del país".

De facto se ha establecido un toque de queda en muchas regiones. La crisis de los servicios básicos del país lleva más de 10 años. Los ciudadanos no hayan que hacer ante las continuas fallas del servicio eléctrico, y del agua potable, y cómo hacer para cumplir con la principal recomendación sanitaria: lavarse las manos, lavar la ropa al llegar de la calle, y mantener la casa aseada.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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