Control social moderno y libertad en tiempos de COVID-19

Sobre el COVID-19, hasta ahora, la única certeza que se tiene es que tuvo su origen en Buhan, China; y que, una vez declarado como pandemia, alterará el futuro de la humanidad, modificando el metabolismo económico, social y político de todas las sociedades; lo que activa apresuradamente el análisis de los asesores gubernamentales de todos los países a trabajar con prontitud en la construcción de posibles escenarios, a efectos de encarar el futuro con éxito; ya en el plano económico, por ejemplo, en el caso de América Latina, se estima según la CEPAL, una caída del PIB de un 5.3% y en nuestro país, según los analistas de organismos internacionales entre el 15 y 18%, que se sumaría al quinto año consecutiva en caída; y mientras los análisis va y vienen, sobre las amenazas al futuro a la nación, el gobierno venezolano, plantea insólitamente que es el momento de crear el mejor sistema de salud del mundo.

Ahora bien, dado el potencial desestabilizador, que en los gobiernos y sistemas políticos del mundo, pudiera causar una pandemia de estas características, por su notable incidencia en los aspectos, económicos, sociales y políticos; los países apelan a la capacidad que tengan del “control social” de sus sociedades para capear el temporal y evitar la desestabilización de los gobiernos y sistemas políticos; como veremos más adelante, en nuestro país también el gobierno acude al control social de la población para mantenerse en el poder, en momentos donde se balancea al filo de la navaja, asumiendo en silencio al COVID-19, como un aliado temporal, que más temprano que tarde se transformará en un bumerang.

Casualmente, el país donde se originó la pandemia, China, específicamente en Wuhan, capital de la provincia de Hubei; es uno de los países que mantiene un férreo “control social moderno” de su sociedad, controlando la información y las comunicaciones hasta apoderarse de la vida privada de cada ciudadano; basándose en la Cibersoberanía, en cuya aplicación se apoya tecnológicamente en la inteligencia artificial y las cámaras de seguridad de circuito cerrado (CCTV); es así como, de 180 millones de cámaras de seguridad instalada en China, 20 millones están dotadas de inteligencia artificial.

El control social de china, se inició desde 1949, con Mao Zedong y consolidó su modernización con Xi Jinping, sobre todo, luego de que veinte expertos en Derecho Internacional, trabajando durante tres años en el “Centro Cooperativo de Excelencia y Ciberdefensa de OTAN”, formularan el concepto de la Cibersoberanía, como “el derecho de un estado, para controlar las actividades cibernéticas y las infraestructuras de información y comunicación digital, situados dentro de su territorio nacional, e incluyendo el mundo virtual, como lugar donde se aplica la soberanía del estado”.

Es probable que, ningún otro país del mundo haya producido tantos instrumentos legales, asociados al “control social moderno”, en tan corto período de tiempo, como la ha hecho China; un total de 60 Leyes, en las últimas tres décadas, a través de lo que hoy se conoce como la Comisión Central de Asuntos del Ciberespacio, que depende del Comité Central del Partido Comunista Chino, y es presidida por Xi Jimping, lo que revela el peso que la materia tiene para gobierno.

Entre las Leyes más importantes y recientes, se podría mencionar las siguientes: Leyes de Anti espionaje (2014), Ley de Seguridad Nacional (2015), Ley Anti Terrorista (2016), Presencia de ONG (2016), Código Penal (2015) y Ley de Ciberseguridad (2017). ¿Alguna similitud con Leyes trabajadas en la ANC de nuestro país?
Según “Interim Repor” del año 2017, las plataformas sociales más importantes de China, We Chat, contaba con 963 millones de usuarios, tras la suma de We Chat y Weixin; Red de Mensajería QQ, tenía para entonces 86 millones de usuarios; Qzone, exhibía 586 millones de usuarios y Weibu, con 392 millones de usuarios activos mensuales, con un crecimiento para entonces de 32% mensual.

El gobierno chino tiene el “control social moderno” de casi la totalidad de la población, que les permite detectar cualquier movimiento adverso en segundos; por ejemplo, a partir del 1 de mayo de 2018, los ciudadanos que cometieron faltas administrativas, económicas, tengan cuentas pendientes con la justicia o tenían deudas no pudieron viajar en aviones o trenes de alta velocidad durante un año, según la agencia de noticia oficial Xinhua. Cuando se aplicaron los resultados de la Big Data en 2017, esto sobre el análisis de bases de datos que controla el gobierno chino, fueron afectadas unos seis millones de personas.

El 8 de abril del año 2018, según la agencia de noticias Xinhua, con el fin de mejorar la seguridad y agilizar trámites, la “Facial Recognition Assists Aiport Security Checks de China”, el “Instituto de Inteligencia Verde de Chongqing” y la “Academia China de la Ciencias”, habían desarrollado un Sistema de reconocimiento facial de viajeros, que respondía en menos de cinco segundos, asociando la imagen de las cámaras de seguridad con los datos que sobre la persona tiene el gobierno, este sistema fue instalado en 62 aeropuertos de China.

Finalmente, para concluir preliminarmente sobre el “control social moderno” de China, y analizar el caso Venezuela, a la luz de las experiencias del país asiático, a propósito del COVID-19 y las amenazas de estabilidad política por las que atraviesa la nación venezolana; quiero hacer referencia a un caso que fuera denunciado en su oportunidad por Human Rights Watch: “En la provincia de Xingiang, el gobierno local bajo la excusa de una campaña sanitaria, había elaborado una minuciosa base de datos biométricos que incluyen huellas dactilares, ADN, Escáner de Iris y muestras de sangre de los residentes entre 12 y 65 años. Toda esta información es tratada con el resto de la data gubernamental acopiada en todas las redes, con lo cual se construyen algoritmos para la detección de sospechosos, es decir control predictivo”

“A partir de los resultados del análisis realizado con la inteligencia artificial, se elabora una lista de individuos peligrosos que deben ser detenidos para evitar cualquier problema social. En muchos casos los señalados terminan en campos de reeducación, recordando la era más dura del maoísmo”

El control social en Venezuela, ejercido desde el gobierno, si bien sigue la tendencia de la modernización china, con el Carnet de la Patria, es probable que no se haya avanzado en el acopio, análisis y clasificación de los ciudadanos a través de la Big Data gubernamental generada en la administración pública, en la banca pública y privada y en todas las estructuras de datos de las organizaciones surgidas en el “proceso bolivariano”.

Uno de los procesos claves en el control social moderno en China, fue la estrategia de ir mutando progresivamente los sectores privados a lo público. En lo que si se ha avanzado en Venezuela es en la no publicación de información oficial en las áreas de la economía, salud, educación y otros, así como, el control de los medios clásicos de comunicación e inicio de control de las redes social, así como, perturbación a las redes sociales que difunden contenidos adversos al gobierno, lo cual pueden hacerlo, “legalmente” en función de la Cibersoberanía, como escudo en “defensa de la patria”, cuando en realidad es la defensa del gobierno.

En el caso del COVID-19, el control social, a través de la Plataforma Patria, les ha permitido, según el discurso oficial, colocarse como el primer país del mundo en realizar más 11.206 pruebas por cada millón de habitantes, a través de las detecciones 167.119 de casos sospechosos con la encuesta elaborada conjuntamente con OMS, y respondida por 18.637.689 de ciudadanos, según lo que se ha informado.

Ahora bien, tanto frente a oposición y disidencia, como ante el COVID-19, al no tener el gobierno un mayor desarrollo del uso de las Cámaras de Circuito Cerrado y la inteligencia artificial, como si ocurre en China; entonces el gobierno venezolano, complementa el control social con la opción cívico militar, que actúa en dos direcciones; por una parte, en lo “cívico” el programa CLAP y la manipulación de la Figura del Comandante Chávez; y en lo militar, policial y de inteligencia, la más fiera represión, contra cualquier persona o medio de comunicación adverso, que deja en pañales el autoritarismo más rancio de la cuarta república, con persecuciones, desapariciones prolongadas de detenidos, encarcelamientos y torturas en el marco de una notable arbitrariedad, violando flagrantemente la constitución y los derechos universales del hombre, donde emerge peligrosamente la supresión de la libertad.

El control social de la sociedad venezolana, o de cualquier sociedad está fundamentado en la subjetividad política de la población, que a su vez depende de la objetivación de símbolos y condiciones materiales; afortunadamente en este caso, el gobierno solo tiene como símbolo principal la figura del Comandante Chávez y algunos símbolos religiosos retomados por el Presidente Maduro, como lo es José Gregorio Hernández para la manipulación mediática, pero carece de las condiciones materiales para mantener esa subjetividad, como si lo tiene China, de tal manera, que ese control social del COVID 19, será desbordado por el hambre, hoy cuando el dólar se acerca a los 200.000 BsS/dólar, y un kg de harina precocida ronda los 180.000 BsS, llevando el salario a menos de 2 dólares mensuales.

Cuando la ruptura de la subjetividad política, provocada por el hambre, alcance con fuerza toda la población venezolana e incluida la familia militar, policial y de inteligencia, de los mandos medios; los altos mandos militares y policiales que sostienen al gobierno, tendrán que elegir, entre masacrar a su pueblo o entregar el gobierno.
Finalmente, hablando de control, mientras finalizo este artículo, escucho al protector del Táchira, lo cual puede ser verificado a través de los medios, por cualquiera de mis lectores, quien expresa en una entrevista en el “Canal de todos los venezolanos”, en ocasión de la recepción de los compatriotas que vienen de Colombia, decir lo siguientes: “…tengan la plena seguridad los venezolanos, que tenemos control social, político y militar de la situación en la frontera”.

Referencias.
Aribau, S., Oscar. “Las TIC y la Cibersoberanía en China: La base del Presidente Xi Jinping para perfeccionar el control social maoísta. Trabajo final de Master, Universidad Oberta de Catalunya (UOC), Zaragoza, julio 2018. Master Universitario China y Japón: Mundo contemporáneo.
Cheug, Anne. “The Busines of Governace: China Legislation on Content Regulation in Cyberspace” Intenational Law an Politics; Vol.38, n.1(2006): 1-38
CNNIC (China Internet Network Information Center) “The 39th Statical Report on Internet Develoment in China”. Ministerio de información e Industrias. República Popular China. 2017. URL.
Ing. Roger Lázaro
rolazarovillanueva2018@gmail.com






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Roger Lázaro


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