¿Los viejos están mandando?

A Reynaldo Armas solamente le faltó aclarar en su famosa canción, el papel que juega el dinero en esa oración. Quien sí hace una descripción objetiva es El Conde del Guácharo, al hablar del ejemplo del cambio de pañales de los abuelitos, afirma que si el anciano tiene dinero, hijos y nietos se pelean por asear al viejo, en cambio si no posee fortuna se pelotean el trabajo, haciendo un gran sacrificio, en el mejor de los casos, para contratar una persona que le atienda. Dígame si solamente dependen de los 250 mil de la pensión, sobrevivir es una especie de misión imposible con medicinas hasta de un millón de bolívares por enfermedad, así tenemos para la presión arterial, circulación, gotas para la vista, próstata, diabetes y para de contar. Las que da el gobierno son eventuales pidiendo más requisitos que cansan por las colas a ejecutar en su búsqueda. A veces los ancianos se rinden por no tener para pagar al especialista que hace el informe médico precio que oscila entre 30 y 40 dólares. Como si fuera poco, desde el punto de vista de la salud, los señores de la tercera edad salen "premiados" con el coronavirus, prefieren sacarlos de las unidades de terapias intensivas para darle el cupo a alguien de menor edad, enviando al señor mayor a morirse en su residencia.

Cuando alguien nos desea larga vida, pensamos y recordamos algunos ancianos que a los cien años ya en cama suplicándole al creador le envié la muerte. Desafortunadamente la humillación que en la mayoría de las veces afecta a los adultos mayores no tienen nada que ver con virus, la falta de respeto y consideración se ve a todos los niveles, oímos como el jefe del Plan País de Guaido, discrimina a los mayores de 60 años mandándolos a cuidar nietos y regar matas. Otro capítulo son las reuniones familiares en donde ven como un pecado el no tener pareja e hijos, a cada momento preguntan o se burlan queriendo ser superiores porque Dios les ha dado la dicha de concederles herederos, así estos ni los visiten. Mi amigo Juan Carlos me comenta que les dice "pregúntenle a Bolívar, Hitler, Jesucristo, Cantinflas o Lupita Ferrer, por qué no tuvieron hijos", y si se aparta a una sala para evitar los comentarios viendo la televisión viene el sobrino dueño de la casa cambia el canal preguntando después de hacerlo si le gusta el boxeo. Pero si todo esto es denigrante, no se les ocurra andar en bastón, primero la gente te ve como si estuvieras en terapia intensiva, algunos preguntan y no creen nada, te estás muriendo y punto, si les respondes que estas bien, caminan dos pasos te dan la espalda y piensan en voz alta, ¿bien y con bastón?. Los insultos cuando maneja un señor de la tercera edad son innumerables, si conduces a poca velocidad el grito de "viejo apúrate" llena toda la calle, si vas rápido y pides paso casi se bajan del otro auto para decirles que "estas muy viejo para buscar herencia". De no respetarles la dignidad a las personas de la tercera edad, llegaremos a pensar que la vejez en vez de ser una bendición del todopoderoso es una pandemia natural para evitar la superpoblación.



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Claudio Schiveci

Exdirigente juvenil en el Liceo Cajigal de Barcelona, Cofundador de la revista Horizonte, redactor de la revista cultural Candilejas. Columnista en los diarios El Metropolitano, La Nueva Prensa de Oriente y Diario Impacto en Anzoátegui.

 claudioschiveci@gmail.com

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