Cuento o razón

Los árboles también tienen amigos

Las mariposas amarillas de la sequía poco a poco van asomando su vuelo por el ambiente, mientras que el viento trae en sus manos el pincel con el cual piensa pintar con un color tenue a las hojas de las plantas. Entre tanto el sol con su canto destellante, no disimula la invitación que le hace a la chicharra para que lo acompañe en sus canciones que llenan de tristeza a las tonalidades verdes con las cuales se visten los árboles.

Ante este contexto el periodista Juancho Marcano, acompañado de su perro Pipo realizaba labores en su pequeño conuco, donde retiraba la maleza de las plantas y en sus pies colocaba hojas secas de diferentes arbustos, con la finalidad de que le protegieran la humedad a dichas plantaciones a la hora de recibir el riego, bien fuera de forma natural o por la mano del hombre.

La mata de mango, amiga del reportero, observaba la tarea del labriego y cuando lo tuvo cerca, le comentó: "Esa labor es plausible, Juancho, pues evita que el agua se evapore y las plantas sufran y hasta se puede correr el riesgo de que se mueran y eso es lamentable".

- Esa acción, prosiguió la mata de mango, las realizamos los árboles cuando la sequía asoma sus garras y por eso nos desprendimos de nuestra hojas con el fin de cubrir el suelo y evitar que el sol lo recaliente; pero lamentablemente muchos hombres no entienden eso y empiezan a rastrillar y a recoger las hojas y botarlas o en el peor de los casos quemarlas, que es peor todavía.

Juancho Marcano, siempre sorprendido por los comentarios que oye de sus amigos de otros reinos, le manifestó a la mata de mango: "Tienes razón, amiga, pero ahora que hablamos de esto, te comento que leí por ahí que los árboles tienen sus amigos y hasta le gusta estar cerca de éllos".

- Cierto amigo Juancho, por eso tú ves que los árboles grandes buscamos la manera de abrazar a los otros y estar muy juntos y así nos protegemos, no sólo como amigos, sino como hermanos.

El periodista como tenía que marcharse, aprobó con un gesto las palabras de la mata de mango, y convidó a su perro Pipo para emprender el camino a casa.



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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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