La guerra de los cielos contra Cuba y Venezuela

En una nueva vuelta de tuerca para estrangular la débil economía cubana, el Gobierno de Estados Unidos ha anunciado que prohibirá los vuelos comerciales desde su territorio a todas las ciudades de Cuba con la excepción de La Habana, en su intento por aislar aún más a la isla en represalia por su apoyo al Gobierno venezolano de Nicolás Maduro.

“Acabamos de anunciar que suspendemos todo el servicio aéreo de Estados Unidos a nueve aeropuertos de Cuba. La única excepción es el aeropuerto internacional José Martí en La Habana”, dijo en Miami la encargada de Cuba y Venezuela en el Departamento de Estado, Carrie Filipetti. La medida, que se hará efectiva el 10 de diciembre, no afectará a los vuelos chárter, y concede un plazo de 45 días a las aerolíneas afectadas para detener sus vuelos a nueve aeropuertos cubanos internacionales, entre las que figuran algunos puntos de atracción turística como Santiago de Cuba, Varadero (aeropuerto de Matanzas) o Jardines del Rey, en los cayos. También se verán afectadas las instalaciones de Camagüey, Santa Clara, Cayo Largo, Manzanillo, Cienfuegos, y Holguín.
Llegada a La Habana, en el 2016, del primer vuelo comercial prodecedente de EE.UU. en más de 50 años

Filipetti explicó que el objetivo es “restringir” los recursos económicos del “régimen cubano”, al que Washington reprocha su apoyo al Gobierno de Maduro en Venezuela. Específicamente, el Departamento de Estado consideró en un comunicado que esta “acción evita que los ingresos que llegan al régimen cubano sean usados para financiar su represión en curso contra el pueblo cubano y su apoyo a Nicolás Maduro en Venezuela”.

El Gobierno cubano ha rechazado “enérgicamente” la decisión de Estados Unidos, insistiendo en que la isla no hará concesiones pese a la escalada de sanciones por parte de Washington. La medida daña los “vínculos pueblo a pueblo” y “mutila” las libertades de viaje de los ciudadanos estadounidenses, criticó el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, a través de su cuenta de Twitter. El canciller cubano calificó la decisión de “nueva medida de Estados Unidos de bloqueo contra Cuba”, que se encuentra bajo embargo desde hace casi seis décadas.

Fruto del deshielo iniciado en 2014, los Gobiernos del presidente de EE.UU. Barack Obama y de su homólogo cubano Raúl Castro anunciaron en diciembre de 2015 un acuerdo para restablecer los vuelos regulares directos, lo que sirvió para fomentar los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla.

Sin embargo, desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2017, el presidente Donald Trump ha endurecido la política hacia Cuba con reducciones del personal diplomático, el aumento del embargo comercial, restricciones a los cruceros y limites a los viajes de estadounidenses a la isla.

El senador por Vermont, Patrick Leahy, participante activo en el proceso de normalización de relaciones bilaterales entre Cuba y EE.UU. bajo el presidente Obama y uno de los críticos de la administración Trump, cuestionando el sentido y resultado de los cambios de la actual política estadounidense hacia la Isla.

El pasado lunes entró en vigor una nueva tanda de medidas que, entre otras medidas, revocan las autorizaciones que permitían a empresas estadounidenses alquilar aviones a aerolíneas del gobierno cubano, como la estatal Cubana de Aviación. Esa misma semana, Cubana de Aviación anunció la cancelación de sus vuelos a siete destinos internacionales y dos nacionales, y culpó de ello al reciente endurecimiento del embargo de Estados Unidos al país caribeño.

Las restricciones aéreas, si bien dificultan aún más los vuelos directos a Cuba, imposibilitan la venta de aviones, partes o piezas, al gobierno cubano. Hasta ahora eso dependía de una licencia general, pero a partir del lunes, cuando la nueva mediada será publicada en el diario oficial, las licencias serán más restringidas. De hecho, se establece un tope, o sea, no serán satisfechos aquellos pedidos que contengan más de 10% de componentes estadounidenses.

Técnicamente esto aplicaría a los vuelos directos, porque cuando un avión de una aerolínea estadounidense se ausenta del país, es burocráticamente considerado una exportación. Lo contrario sucede cuando regresa a casa. Esta cláusula existe porque en Latinoamérica, por ejemplo, hay miles de aviones de todos tamaños y modelos volando por cuenta de empresas extranjeras, pero portan un número de matriculación estadounidense.Esta actualización de las restricciones, altera la norma que otorgaba excepciones en los envíos de Apoyo del Pueblo Cuba (SCP, por sus siglas en inglés), definiendo ciertas donaciones que no podrán estar destinadas directamente al gobierno cubano y el Partido Comunista de la Isla.

De paso, establece límites a los equipos de telecomunicaciones que el gobierno cubano puede recibir sin la necesidad de una licencia. La justificación vuelve a ser la misma: el apoyo a Nicolás Maduro en Venezuela.


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Antonio J. Rodríguez L.


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