La intervención norteamericana es prácticamente inevitable

En efecto, al revisar las cifras que publica la empresa petrolera British Petroleum en su informa anual correspondiente al año 2019 sobre la situación petrolera mundial, con relación a Estados Unidos nos encontramos que posee reservas de crudo de 61.200 millones de barriles de petróleo, que con su actual ritmo de producción de 15.311.000 barriles diarios, esas reservas se agotarán en ¡11 AÑOS!, y si dependieran exclusivamente de las mismas para cubrir su consumo interno, el cual es de 20.356.000 barriles diarios, sus reservas se agotarían en solo 8 ¡AÑOS!.

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La crudeza de estas cifras significan una sola cosa; la intervención militar norteamericana en nuestro país para apoderarse de nuestro petróleo es prácticamente inevitable.

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Y es en ese sentido que se deben ver todos los movimientos hechos por Estados Unidos en los últimos años en contra de nuestro país. Aquí no caben auto-engaños.

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QUE HACER?

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Entonces, la pregunta es bastante sencilla, Qué Hacer?

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En mi opinión;

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1ro. Desechar ese conjunto de teorías anacrónicas imperantes en muchos sectores del proceso, que sostienen que "la culpa es de Trump": o que "Al imperio se le confronta, no se le provoca", es decir que si n se le provoca ellos no atacarán. O aquella que sostiene que Estados Unidos no va a intervenir en Venezuela porque estallaría un proceso revolucionario, tesis muy parecida a aquella del foquismo que tanto daño causó al movimiento independentista latinoamericano, que no solo ocasiono el heroico pero inútil sacrificio del Ché, sino la persecución, torturas y asesinatos de miles de jóvenes venezolanos.

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Todas esas consejas son falsas. Para el imperio norteamericano el petróleo es una cuestión de supervivencia y actuarán en consecuencia. Que no quepa ninguna duda.

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2do. Aumentar la producción petrolera, que se rebajó criminalmente de casi tres millones de barriles diarios cuando murió Chávez a menos de un millón diarios en la actualidad, y que ha privado al país de ingentes recursos financieros, vitalmente necesarios para desarrollar nuestra infraestructura y potenciar nuestra Fuerza Armada. No es descabellado pensar que esta disminución en la producción haya sido consecuencia de ideas sostenidas por trogloditas infiltrados en el gobierno, que han sostenido que había que rebajar los "enormes ingresos petroleros" para combatir el "consumismo". Mayor estupidez, imposible.

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3ro. Preparar y armar aún más a nuestra Fuerza Armada, así como tomar en serio la constitución de una milicia numerosa, debidamente entrenada y armada. Son dos caras de una misma moneda, no se puede triunfar en un posible conflicto si no se tienen ambos elementos. Hay que aprender de las experiencias internacionales. Irak fue derrotado, a pesar de contar con un ejército formidable y Vietnam venció por contar con ambos factores, un poderoso ejército regular y un pueblo en armas.

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4to. Redireccionar nuestra política internacional y sustituir las denuncias por el desenmascaramiento de las políticas imperialistas norteamericanas y ejercer una amplia política de alianzas. Dejemos de lado los fanatismos y aprendamos de la historia. Por ejemplo, Mao no tuvo empacho en aliarse con Chiang Kai-shek ante la amenaza japonesa. Debemos convencer y aliarnos a los demás países (incluyendo la Unión Europea) de la tremenda amenaza que significaría en el futuro que Estados Unidos controle el 80% de las reservas petroleras.

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Así como explicar a los países hermanos de la región de que su única garantía de acceder al petróleo en el futuro es que Venezuela mantenga su soberanía y su control sobre sus riquezas petroleras. Porque, quién puede siquiera imaginar que si Estados Unidos ocupa militarmente a Venezuela, en un escenario de escasez petrolera vaya a compartir el petróleo venezolano con las naciones latinoamericanas. Hay que ser bien pendejo para pensar eso.

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5to. Establecer una economía de guerra que permita afrontar cualquier situación. Para ello hay que resolver el problema económico, de una vez por todas y sin más dilaciones, estableciendo una sólida política impositiva, un férreo control de precios, elevar la producción interna de bienes y servicios y unos salarios dignos.

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A pesar de estas realidades, resulta increíble que haya personas que las pongan en duda, como el "analista" cubano que entrevisto Boris Castellano que planteó que la conducta norteamericana podía deberse a su situación electoral interna. Por favor, es hora de que nuestra política sea dirigida por venezolanos, única garantía de triunfo.



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Carlos Enrique Dallmeier


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