Los asesinatos de venezolanas migrantes

No podemos seguir revisando los medios de comunicación social para ver a nuestras jóvenes, en la edad más fructífera y productiva de la vida, masacradas o víctima de las peores agresiones que se puedan cometer en contra de ser humano alguno.

Por un lado, iniciamos una campaña crítica llamando al no maltrato, al respeto de las mujeres, al cumplimiento de sus derechos legales, a que se revindique su papel en la sociedad, y, por otro, vamos de una manera dócil y nos entregamos ciegas al peligro sin hacernos las reflexiones más básicas, sin tomar en cuenta las consideraciones más elementales que se requieren, para tomar una decisión tan delicada como abandonar a Venezuela. Nadie va a cuidar de nosotras como nosotras mismas, menos en otro país, donde se ha desatado una xenofobia sin precedentes en contra de los venezolanos y las venezolanas.

Es alarmante ver como nuestro género sigue cediendo a la aventura de un viaje, con el irresponsable argumento de que una amiguita que conoció en Facebook se marchó a equis país, y encontró empleo y le está yendo muy bien, o porque el amigo de la otra amiga de la vecina, de la mamá de la otra señora, tiene casa allá y allá se puede quedar mientras consiga trabajo. O se enamoró y se marchó a probar suerte con el novio. ¿Probar suerte? ¡Por Dios! No se llamen engaño. Así no se planifica la vida. Hay que madurar para dar ese paso, debemos primero tener conciencia de la responsabilidad que implica una relación de paraje si se quiere estable.

Y advierto que no pretendo inmiscuirme en los asuntos de nadie y menos en sus intimidades, no es mi intención, simplemente creo como una venezolana más, que no podemos seguir imperturbables frente a todas esas agresiones en contra de las mujeres indefensas en el exterior; pienso que las migrantes antes de emprender esa aventura deben tener conciencia de lo que eso significa; como mínimo, deben tener certeza de dónde van a llegar, dónde se van a hospedar, dónde van a vivir, dónde se van a emplear, mejor dicho, tener muy buenas referencias del sitio dónde piensan trabajar y del sector dónde planean instalarse, desenvolverse, de lo contrario, siempre correrán el riesgo de caer en manos de proxenetas, asesinos, psicópatas, pervertidos, bandoleros.

Sé que Venezuela atraviesa por una crisis económica difícil, sin embargo, no creamos que, en cualquier otro país, principalmente latinoamericano, la situación está mucho mejor que en nuestra patria, igual es mentira que en esos pueblos los gobiernos protegen a los migrantes venezolanos.

La migración se ha convertido en un pervertido negocio, cuyo dinero va a parar en los bolsillos de los corruptos, recursos que generalmente otorgan los EEUU y países europeos al Grupo de Lima. Y los suministran aun sabiendo que se los roban, pero les interesa por mantener la campaña en contra del Gobierno revolucionario del presidente de la paz, Nicolás Maduro Moros.

De cualquier forma, lo que quiero ahora es resaltar e insistir, en que nos queramos un poco más, nos valoremos un poco más, y en función de eso hacer humildemente un llamado a todas aquellas que sueñen con ese peligroso desafío, a que no se expongan, y si inevitablemente toman la decisión de emigrar, por lo menos, tengan bien en cuenta que aparte del machismo venezolano, latino, y de cualquier parte del mundo, existe el delincuente natural, el asesino, el criminal, el desadaptado social, que intentará aprovecharse de las circunstancias, de la condición de una mujer sola, desvalida, sin recursos y sin ninguna alternativa.

Ya son altas las cifras de jóvenes asesinadas, obligadas a prostituirse, y más alarmantes deben ser las de muchachas maltratadas, humilladas, violadas, ultrajadas, abusadas, que no hablan por vergüenza, miedo o pudor, y prefieren callar, quedarse con esa amargura, con esa pena, con ese sufrimiento de por vida en el alma.

De allí que las invito a emprender nosotras por iniciativa propia la Misión "No salgamos de la Patria", aunque el nombre es lo de menos, lo significativo es que lo hagamos por nuestros padres, por nuestros hijos. Cuánto dolor para una mamá o un papá ver regresar a su hija que un día se marchó llena de ilusiones, introducida en un ataúd; cuánta desgracia para un niño o una niña crecer sin su madre. ¡Ya basta! Es por nuestro futuro, por nuestra vida, por nuestras familias, por nuestra Venezuela.

Muy poco en la vida vale más que abandonar la Patria. Hay que pensar para irse de un pueblo donde todas y todos somos hermanos, vecinos, familia… que dolor con esa gente que se va creyendo que cabalga hacia un destino mejor sin saber que avanza al filo de la muerte. Que duro estar en un país a la intemperie, sujeta a la maldad, al desprecio, al odio, al rencor, a la migaja, a la indigencia.

No más aventuras, aplaudamos a las que les haya ido bien, a las que hayan tenido suerte, pero nosotras, las que estamos aquí, no debemos ceder a engaños, menos retar el peligro y arriesgar el futuro con viajes inciertos, llenos de parches oscuros.

Si pedimos derechos, igualdad, respeto y amor sincero, vamos a respetarnos y a querernos primero nosotras mismas. Arriba esa moral, esa autoestima… adelante mujer venezolana, guerrera, combatiente, luchadora…La Patria somos nosotras, "la Patria es una mujer", decía en una canción ese camarada y poeta de mi pueblo, el gran Alí Primera.



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Lorena Mavárez

Licenciada en comunicación social, Cónsul de Venezuela en Milán, ex jefe de la unidad de fotografía y asistente del despacho de la Alcaldía de Maracaibo. Asesora y analista comunicacional..

 lorenamavarez@gmail.com

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