Porqué Castro Soteldo se quedó en los años sesenta y no entiende la actual realidad

Las alocadas declaraciones de Castro Soteldo planteando que la solución al problema de la producción en nuestro país se resuelven con la creación de una "burguesía nacional" que la impulse.

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Definitivamente este señor está meando fuera del perol y su planteamiento lo que hace es demostrar el total desconocimiento de que tiene el mentado "equipo económico" de la realidad venezolano y explicar el origen de esa inmensa plasta que se ha puesto con la economía.

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En realidad esa estrategia de estimular la creación de una "burguesía nacional" no es nada nueva. Formó parte del arsenal ideológico de que enarbolaba en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado la izquierda latinoamericana subordinada a los designios de Moscú, en el entendido de que esa clase burguesa "nacionalista" entraría en contradicción con el capitalismo de los países capitalista por el control del mercado interno y que terminaría inevitablemente produciendo conflictos que ayudarían a los países del bloque soviético a triunfar en la guerra fría.

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Esas teorías fueron simples estupideces. En nuestro país los pocos intentos de algunos empresarios por desarrollar grandes empresas de capital nacional, buscando satisfacer las necesidades del mercado interno, terminaron por ser deglutidas por las grandes corporaciones, como fueron los casos de Pampero, Savoy, Ronco, y muchísimas más.

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Ante el dominio férreo de la economía mundial por parte de las grandes transnacionales, que ahogaría cualquier intento de desarrollo privado autónomo, esa posibilidad planteada por Castro Soteldo es una verdadera necedad, y solo se explica por la combinación de la profunda desesperación de ese equipo económico ante el estrepitoso fracaso en sus intentos de elevar la producción interna y la completa ignorancia de la presente realidad, terminado por achacar al sistema de propiedad estatal esa incapacidad productiva y motorizando la privatización de dichas empresas.

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NACE UN ANTICHAVISMO QUE BUSCA ENTREGARLE LAS EMPRESAS DEL ESTADO A LA GRAN BURGUESÍA

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Para mí se está reproduciendo el mismo procedimiento utilizado por los vendepatrias neoliberales de cuando CAP de agudizar el mal funcionamiento de las mismas para "justificar" el traspaso de la propiedad a las grandes transnacionales y a la oligarquía criolla, que se pretende disfrazar ahora de "Burguesía Nacional", como se pudiera inferir del desmantelamiento de Conferry, del pésimo funcionamiento de servicios públicos como la luz eléctrica o el transporte, o de empresas como las centrales azucareras o procesadoras de café o de harina pre-cocida, etc.

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Es cierto que la casi totalidad de las empresas del Estado en la actualidad no sirven para nada, son un fracaso absoluto, pero esto no es un problema causado por el hecho de ser del Estado.

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En realidad ese fracaso es consecuencia directa de la forma en que están estructuradas.

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Primero, al igual que cuando AD y Copei, los mayoría directivos de las empresas estatales son nombrados por la afinidad familiar o de amistad con altos funcionarios el Partido o del Gobierno, que a su vez, en una especie de quid pro quo, proporcionan apoyo en gente o recursos a sus padrinos para reforzar sus posiciones en el aparato partidista o estatal.

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Segundo, el otro factor determinante es la total ausencia de mecanismos que controlen el funcionamiento de dichas empresas. Las mismas funcionan bien o mal dependiendo de la capacidad del individuo y no de la forma organizativa.

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Así vemos por ejemplo que El Troudi hizo un trabajo excelente en el Ministerio de Transporte y que después de él lo que vino fue un desastre en dicho ministerio, al punto que hoy las autopistas y el transporte público son verdaderas ruinas. O en la Alcaldía de Caracas, en donde una cosa fue la gestión de Bernal y otra el caos de basura, huecos y desbordamientos que se vieron con Jorge Rodríguez y que se siguen viendo con Erika Farías.

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El tercer punto es ideológico. El manejo de dichas empresas se maneja con mitos infantiles como el llamado control obrero de las fábricas, la solución de la producción en el campo a través del conuco o la mentada "agricultura urbana". Un país que vive en siglo XXI como Venezuela, que tiene más de treinta millones de habitantes y con más del 85% de población urbana no puede afrontar su desarrollo con semejantes planteamientos propios del siglo XIX

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Hay que comprender que la mayoría de los actuales procesos productivos requieren de profundos conocimientos técnicos y profesionales que no pueden ser resueltos con la sola gestión de los obreros. Claro que estos son importantes, pero solo no bastan, o como se dice en matemáticas, son necesarios pero no suficientes.

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Pero allí se choca con una idea estúpida que sostiene que los sectores medios, léase Técnicos, Profesionales y Pequeños Empresarios, son enemigos del proceso y por lo tanto no pueden participar de la dirección o constitución de dichas empresas y menos en la dirección de la producción agropecuaria.

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Ningún teórico del marxismo ha sostenido semejante barrabasada. Ni Marx, Engels, Lenin, Gramchi ni el mismo Chávez sostuvieron tan estúpida idea.

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Es más, para Engels el concepto de proletariado debería abarcar a todos los asalariados, para Lenin el papel de esos sectores era vital en la revolución, tal como lo planteó en su llanada "Nueva Política Económica", Gramschi los consideró fundamentales en su tesis sobre el Bloque Histórico y su hegemonía y Chávez lo plasmó en el movimiento que denominó la "Clase Media en Positivo"

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Entonces, sin ningún pensador marxista sostuvo esa tesis, de donde nació esa barrabasada?

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Del régimen estalinista, lógico, que en su afán de implantar y sostener su dictadura asesina criminalizó todo lo que no viniese de lo que él entendía como "clase obrera". Lamentablemente tan absurdos planteamientos llegaron a nuestro continente de la mano de repicadores del estalinismo como Louis Althuser y su nefasta pupila Marta Harnecker con su obra Los conceptos elementales del materialismo histórico, que es una vulgar tropicalización de esa bazofia que escribió Stalin que llamó Materialismo Histórico, que es la negación de la dialéctica marxista y que tanto daño ha causado al proceso revolucionario latinoamericano.

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LA UNICA SALVACION

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Como se ve, hay muchísimas falencias ideológicas en el accionar del actual proceso venezolano y si se quiere salvar es imperativo corregirlas.

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Afortunadamente en el último congreso del PSUVE se creó la instancia de un Comité Político, integrado por personas de reconocida solvencia moral y trayectoria revolucionaria, el cual debería ser, a mi manera de ver las cosas, el organismos idóneo para discutir y señalar los aspectos teóricos que normen la praxis del proceso. No veo otra alternativa.

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Claro, para enriquecer esas discusiones se debe contar con la incorporación de los numerosos intelectuales, teóricos y profesionales revolucionarios con que cuenta el país.

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Si no se hace y se continúa en esta deriva en que cualquier asomado sostiene cualquier estupidez, el futuro del proceso lo veo negro. Como se ha repetido tanto "sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria".

 

 



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Carlos Enrique Dallmeier


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