Mi original cono monetario que no fue aceptado por Nico

Una Ciber-Crónica marruñeca, majunche, de pacotilla y chimba, garabateada por El Tal Cucho Berbín.

Lo de la cambiada -original, -¡mía!- de los billetes (El cuidado que debemos tener con los retratos de Los Próceres; ...¡principalmente, El Libertador Simón Bolívar!) se me ocurrió en La cola del Supermercado "Unicasa" de Cumaná. De seguidas doy detalles de cómo se fraguó la idea en mi cacumen. En las largas horas de espera en las colas, en el supermercado, toda suerte de ideas chisporrotean, allá dentro, en las entretelas de mi molleja, totora o materia gris. Mi mente se vuelve fértil. Estoy con Cupertino Alfonso, mi ahijado, que está en quinto grado. El bombillo se me prendió porque vi que un viejo costilludo él, fláccido él, esmirriado él, beneficiario desagradecido de La Saludable Dieta Maduro, seguramente, él; que arrancó a gritar, a todo gañote, muy airado. Gesticulaba y le hablaba como a un espíritu o deidad del aire. Después, sin son ni ton "bataqueó" contra el duro suelo un billete de 1.000 bolívares. Y una vieja acompañante, con toda seguridad su esposa, le gritó, preocupada ella: -"Pero, bueno, Rufino Armando, chico: ¿Tu ‘tas loco, ah? ¡Me estás haciendo pasá pena, vale! ¡’tas botando ese pocotón de reales!"; -"¿Cuál pocotón de reales, mi amor, si mil bolívares no valen un carajo, hoy en día?"; -"Cupertino Alfonso: ¿Tú te tomaste "El Lococil" en grageas esta mañana, ah?"; -¿"El Lococil en grageas"?; -"Se me acabaron esas pastillas. ¡Esa vaina cuesta diez melones por el pecho!"; -"¿Y las hojas de pasote de Cumanacoa en el mercado, esposito mío?"; -"No hay, no hay y no hay, mujer del carajo ¿Tú eres bruta que no entiendes o eres ciega de bola, ah?; -"No me grites, Rufino Armando ... ¡Qué te doy TU par de trompones, carajo!"; -"Mujer:Te diré la verdad. Sí.Las hojas de pasote se medio-medio consiguen en el mercado: pero por melóny medio de bolívares, no jodas. La gente de Cumanacoa ¡también! está "amolada", mi’ja, empezando por El Doctor Luis Peñalver que era medio-boca-bierta y ahora es muy ríspero y estudiado; -"Te veo los ojos como brota’os y el comienzo del sofoco, Rupertino Alfonso". Te va a dar el yeyo raro de la otra vez, y yo ya no tengo fuerzas pa' cargá contigo, vale". Y se marcharon por el largo pasillo. Él muy adelantado con respecto a ella. Cada uno hablando solo. Y, sobretodo, recordándole Su Progenitora a Nico. Mi ahijado recogió el billete muy confundido. -"Mi padrino, Cucho: ¿Éste no es Simón Bolívar? ¿Por qué ese viejo tan re-feo, suciote y vulgarotelo "bataqueó" contra el suelo?". Estuve tentado de repetir la opinión anti-patriótica del vejete hirsuto. Pero le oprimí el hombro a mi ahijado con una sonrisa. –"Ese viejito está confundido, recoge el billete y vamos a tomar chicha". Ahí comienza mi reflexión interna. Los Rostros de Los Libertadores NO deben estar impresos en cosas tan sucias y devaluables como un billete. Cónchale, -me digo para estricto consumo interno de mi neuronalmente privilegiada totora- a este ahijado mío, le han enseñado El Cuento Fascinante de Simón Bolívar. A caballo por la historia. De aquí al Perú, liberando, a punta de espada, todo-todo lo que se le atravesaba. Y no siguió de largo porque los argentinos le gritaban: -"¿Qué te pasa, che? No te pasés de maraca. Nosotros nos vamos a liberar nosotros mismos, ¿viste? ¿Entendés?". ¿Y qué tal si una maestra solterona, y picarona le había contado al mozalbete de mi ahijado, con lujo de detalles que, como no había televisión, El Libertador se aburría y tenía ñemeos intensos con Las Damas de Las Oligarquías de tantos países que iba liberando? ¿Y qué Bolívar (aparte de muy "puyoncito") bailaba muy bien la contradanza, el fandanguillo y las godas se volvían loquitas de remate por él? Entonces su disco duro anatómico, el de mi ahijado, ha hecho un archivo: "Simón Bolívar, héroe imbatible en mil batallas y encima galán. Bolívar UN SOLO bolívar. UNO SOLO. ¿Cómo es eso de que Mil Bolívares ... ¿¡no valen un carajo!?". Si hubiésemos dispuesto de, póngale por la medida chiquita, Quinientos Simones Bolívares seríamos, mi ahijadito del alma, no Un Paisito Tropical, Simpaticón, multi-climático, todo lo que tú quieras, sino, sino … El Imperio Bolivariano de América. Y los gringos, allá en su paisito sub-desarrollado no comerían perros calientes y hamburgers [jambérgers] sino arepa, cachapa, fororo, naiboa, mandoca con quesito ‘esporvoria’o, de La Tierra del Sol Amada. Para copiarnos. Y en vez de rock, bailarían joropo trama’o; ¡todo tipo de joropos, para que sintieran en el cogote La Dominación Tropical Extranjera!: Gabán, Gavilán, Guacharaca Mayor, Pajarillo, Periquera, Quirpa, Zumba que Zumba, Mamonal, Guayacán, Camaguán, Quitapesares y Cunavichero. Y aquellos pobres gringos, "más enredados que mocho tirando cohetes", con un liqui-liqui fucsia y estampado de flores de cayena y las alpargatas al revés. Tratando de destapar el güarapo ‘e caña entapara’o, impuesto por nosotros allá, como Una Transnacional de Bebidas de Nuestro Imperio Bolivariano. Y un pobre loquito gringo que se alza y que grita: ¡Venezolano [gou-jóm]!; -"¿Cagajón dijiste, gringo balurdo, ah?¡Cállese la boca, carajo, no joda!", -le grita un compatriota altanero- que en Nuestro Imperio Tropical Multi-Étnico ese "[go-jón]", es casi-casi una grosería!". -¡Móntese en el Burro-Móvil y cárgueme las maletas!; -"¿What?", dice otro gringuito majunche que no habla ni papa de español venezolano, La Lengua de El Imperio Tropical: -Ningún "[juát]": ¡Arree ese burro derechiiitopu’ese autopista, carajo! ¡Y hágame el mandado rápido antes de que yo me caliente y le fuetee esas nalgas! FIN DEL INTROITO.

AL GRANO, PUES CON MI ORIGINAL CONO MONETARIO QUE NO FUE ACEPTADO POR NICO A PESAR DE QUE ME TRATÓ DE "PALANQUEAR" CILITA...

En vez de Bolívar, Nuestro Héroe Máximo, por si acaso, el billete de mayor denominación llegare a devaluarse, tenemos el "Billete de Mil Estangas". -"¡Carajo, esta vaina no vale nada!"!; -"¿Y qué esperabas tú, ah? ¡Es un Estanga, Pana, Un Billete Enano! Mi billete de Quinientos sería El Carlos Ortega. -"Carajo, este billete Ortega se lo llevan todos a Cúcuta y de ahí, ¡directo a Lima!"; -"De bolas que es así: es un billete correlón, divisa huidiza, ¡Es un Carlos Ortega cualquiera, mujer mía!". El Billete de doscientos podría ser El Ramón Muchacho. Un billete con preferencias mayameras. Lo medio-medio miran feo Las Autoridades Financieras ... ¡y deja el pelero con destino a Mayami, Florida ... y desde allá GRITA DE LO MÁS VALIENTE! Otros billetes ¡De muy poca denominación! serían Los Smolankies y Los "Pajulios" (en honor a Julio Borges). Billetes muy huidizos, correlones, nerviosillos, peli-zorreros, imposibles de atrapar y asir cual ñames pelaos y que se devalúan en cuanto la gente nomás reconoce el retrato impreso. De todos los devaluables (a los cuales ni los bachaqueros más pela-cuchis agarrarían), sería EL CARA DE TABLA MAYOR. Honor que nadie debe ni puede quitarle, por más que quiera a ... ¡TOÑITO LEDEZMA! He pensado en moneditas muy pequeñitas ... PERO MUY RUIDOSAS: Las Maricory, Las Papo Poleo, Las Carlas Angola; y Las Ybeyise. Y a quien no le encuentro un bien merecido sitio en mi original ¡e Incopiable Cono Monetario Vernáculo! son: Los Rafael Poleos, Los Aveledos, Los "Topochitos" Velásquez, Los Nido de Palomas, Los Claudios, Los Chocolates Dulcitos Come-Zaruápas, Los Fredy "Marigüanitas",-¡muy rayaos estos últimos!. Las Moneditas Lilian (popularmente denominadas "tintoritas" así como hubo "tinoquitos", cierta vez) son clase aparte. Imposible que queden fuera de Mi Cono Monetario. Estas últimas moneditas catiras tienen que quedar -¡necesaria y efectivamente!- ... PARA EL DINERO -¡EN EFECTIVO!- de baja denominación. Este dinero se repartirá en güacales y taparos amarrados con bejucos, dentro de camionetas de lujo para disimular, con emblemas de Abuelitas de El Bosque Encantado. ¿Tengo que explicarte el porqué, Omar Hurtado, ah? Por último, deseo rescatar "La locha" (que se va a llamar, por razones de extrema longevidad y ancestría), "La Marta Colomina"; el fuerte de otrora que nombraremos "Bobolongo" (¿debo explicarte por qué, Gaspar Marcano?); y para cerrar ¡por ahora! El entrañable centavito de nuestra ya lejana niñez. Creo que el apelativo más apropiado es el "franklin-virgüicito". No se comprará casi nada con él. Es una monedita folclórica.

Y SERÁ HASTA LA PRÓXIMA CIBER-CRÓNICA, CIBERLECTORES SIN REAL: ¡OJALÁ Y CON BURDA DE EFECTIVO, CARAJO!



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Cruz Berbín Salazar


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