La psiquis y la crisis venezolana

“Lo primero que necesitamos cambiar era nuestra alma, concretamente aquella alma con que los venezolanos se oxidaron, renunciaron y prolongadamente se desengañaron (…) Habrá que dejar morir muchas almas viejas e intransformables, de esas que la Teología católica llama con suma propiedad  impertinentes, para que surja esta nueva psiquis nacional más optimista y dinámica, capaz de imponerle  otro destino a nuestra historia”

Mariano Picón Salas 1941  

 

No deseo ahora, involucrarme en un análisis explicativo de la crisis venezolana apegada a lo que creo son sus factores determinantes. La idea lo estructuro más bien, bajo el propósito de pensarla desde cómo se ha asumido y se asume una Venezuela como  un destino desgraciado.

La idea llegó desde las colas y no es nada  original. El tema ha sido abordado en el pasado por importantes intelectuales venezolanos que pienso ahora, institucionalizaron producto del mismo devenir histórico (guerra internas, montoneras, caudillismo) la cultura de la devastación del ser venezolano. La idea de un destino desgraciado “alumbró” a muchos intelectuales venezolanos que se abocaron a su análisis y  se propusieron plantearnos  este proceso de devastación como irreversible.

Esta cultura de la devastación del ser nacional está en la cotidianidad. Las colas en cualquier  sitio es el nicho donde esa cultura se capta muy florida con mensajes o expresiones  pesimistas y conformistas. No es esto un descubrimiento ni  apuesta a este pesimismo pasivo.

Tal vez, uno de los pocos intelectuales que tuvo el coraje de afrontar esta dinámica pesimista y devastadora, fue Augusto Mijares. Su obra: Lo afirmativo Venezolano (1980) es un esfuerzo, en el sentido darnos  argumentos para asumirnos de otra forma.

Uno oye con frecuencia en las colas expresiones como estas: Pobres país, esto es Venezuela, esto es un desastre, así es Venezuela. Cada una de estas expresiones está elaborada desde la desesperanza, el fatalismo, la pasividad y resignación. La pasividad y resignación van con una visión negativa de no poder participar en la construcción de un mejor país. Esta pasividad no debe asumirse con un hecho casual, es parte o puede ser  parte de un proceso alienación o colonización.

Doña Bárbara que es una de nuestras obras literarias más reconocida y emblemática, que  leímos una primera vez, como parte de una obligación  desde el antiguo pensum de educación media, es una obra que recoge este fatalismo. No es idea que nace de esta reflexión, viene del pequeño ensayo de Mariano Picón Salas y reunido en su obra: Comprensión de Venezuela (1976). En su ensayo: “Proceso de pensamiento venezolano”, Mariano Picón Salas nos dice:

“Desde el punto de vista puramente literario es Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, la más significativa obra de ficción producida al final de la época gomecista. Es el libro en que mejor cabe, hecho símbolo, la tragedia civil que sufría Venezuela. Doña Bárbara  es el instinto puro y devorador que consume toda construcción”  (subrayado mío)

Añade Mariano Picón Salas este en este ensayo, que en esta visión de Doña Bárbara se recrea,  algunos de los  discursos que Fermín Toro ofreció en la convención de Valencia de 1858. Convención que transcurrió en un momento crítico para el país.

“Memorias de un venezolano de la decadencia” de José Rafael Pocaterra (1999) fue asumido por intelectuales y lectores como  un libro de lectura obligatoria, que tuvo y tiene mucha aceptación en el medio intelectual.  Fue libro escrito en un momento pero como obra, tuvo su metamorfosis particular. No deja de ser una obra polémica que hoy se usa  muy libremente.

No es muy difícil deducir de su lectura, que todo ese proceso (barbarie; así lo califica Pocaterra) que vivió Venezuela en las primeras décadas del siglo XX formaban parte de un fenómeno muy particular venezolano. Una Venezuela emasculada y en proceso de decadencia nacional. La decadencia encaja con una idea de un destino desgraciado para Venezuela.

Esta idea de barbarie como hecho muy venezolano, agrega además una consideración de la forma de hacer política que no está muy desconectada de situación actual. Las montoneras de ayer, como mecanismo para llegar al poder, asumen al otro (adversario) como un enemigo, cuya liquidación cabe entre las opciones posibles.  Memorias de un venezolano en decadencia fue publicado por primera vez en 1927 y a través de sus páginas, se capta un Gómez  formando parte de ese paisaje bárbaro,  posible por la simple pasividad  (natural/biológica) del venezolano. Esa es la idea que aún hoy circula sin medir y calcular, que Gómez era un medio y la pasividad era un producto de una fuerza hegemónica más allá de Gómez. La devastación es devastada política e ideológicamente.

Con posiciones políticas muy distintas, como intelectuales, finalmente Pocaterra y Laureano Vallenilla Lanz se complementan. José Rafael Pocaterra porque su idea de la decadencia, según la interpretación de María Tejera (1991) es  como una degradación espiritual y moral  del venezolano.  Frente ese evento; el gendarme necesario  de Vallenilla Lanz luce como el punto de equilibrio.

 

En un ensayo escrito por Arturo Uslar Pietri con el título: ¿Tiene Futuro la Juventud Venezolana? (1990); Uslar Pietri deja sembrada (su esperanza) la idea, que esta juventud incluida o considerada para su análisis carecía de presente y peor aún, no tenía opción de futuro porque eran “hijos de ignorantes mujeres  abandonadas, que no están  ni mental, ni moral, ni socialmente preparadas para sostener, educar y alimentar a un número desproporcionado de hijos”. Un intelectual de la talla de Uslar Pietri, despacha el asunto cargándole el peso a madres ignorantes y sin las condiciones morales  ni mentales para asumir el reto de sacar a sus hijos de esa devastadora suerte a que ellas (no más nadie) le habían impuestos a sus hijos.

Aquí hay toda una camuflada explicación de una Venezuela con un destino devastado. No suponía Uslar Pietri, que en esa masa de jóvenes sin presente y futuro podía   haber muchos como él, pero que no tenían su misma condición. La opción de un futuro le estaba negada, como una pesada carga hereditaria, producto de tener la “suerte” de ser hijos de madres ignorantes.

Esta suerte de devastación país como destino, no deja de estar conectada con esta visión de Uslar Pietri. Asume a la juventud como una carga que forma parte de la desesperanza. No tengo la fecha en la cual escribió Arturo Uslar Pietri este ensayo, pero habiéndose publicado en una compilación de sus ensayos en 1990, no tuvo  Uslar Pietri tiempo ni recursos intelectuales para modificarlo, considerando el caso muy atípico (pero bien documentado) que se produjo con la gran masificación de la educación empujada por Luis Beltrán Prieto Figueroa, que llevó a que hijos de madres ignorantes y analfabetas alcanzaran un nivel educativo superior y formaran parte de la llamada clase media que se abrió paso en Venezuela a partir de los años 70 del siglo XX.

Más acá en el tiempo (1984), destaca una investigación[i] de la profesora Maritza Montero, cuyo centro de atención estuvo en observar este proceso de identidad psicosocial del venezolano, que es fuente para recrear una determinada imagen nacional muy particular, en la que emerge la figura de la devastación como consecuencia de un proceso de alienación política que lo inmoviliza para la participación y crea así las condiciones para entregarse al fatalismo. Este fatalismo se recoge en expresiones como estas: Este país es así. Es un desastre y no tiene remedio.

Los mensajes u opiniones que uno oye en las colas no dejo de asociarlo, con esta forma de sentir y ver al país en a través de lo que llamo la cultura de devastación del ser nacional, que no está muy lejos las producciones que nos han dejado intelectuales venezolanos.  

Marcano.evaristo@gmail.com

@evaromar

Bibliográficas de apoyo

                                                                                                                                         

MIJARES, Augusto Lo afirmativo Venezolano. Editorial Dimensiones, tercera edición, Caracas 1980

MONTERO Maritza. Ideología, alienación e identidad nacional. Ediciones de la Universidad Central de Venezuela (UCV); Caracas 1984

PICON, Salas Mariano. Comprensión de Venezuela, Monte Ávila  Editores, Caracas 1976

POCATERRA, José Rafael. Memorias de un Venezolano en Decadencia. Monte Ávila Editores, Tomo I y II, Caracas 1999

TEJERA, María. José Rafael Pocaterra. Ficción y denuncia. Monte Ávila editores, Caracas 1991

USLAR, Pietri Arturo. Cuarenta ensayos, Monte Ávila editores, primera edición, Caracas 1990.



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Evaristo Marcano Marín


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