El cuento de la manzana según el tal Chucho Berbín

"Dios proveerá", suelen decir algunos irresponsables. Y se farrean el sueldo o se juegan a Los Animalitos la plata de la papa de los güarichos. Son los mismos haraganes vivarachos y gozones que ayer no más solían decir: "Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos". ¿Qué Dios provea, so sinvergüenzo, gandul? ¿Y tú le consultaste a Dios, zángano remolón, antes de ponerte de piripicho-loco a tener una chorrera de chamos? ¿Así de fácil y papayita es la cosa, boludo-vainaza? Pues, déjame decirte, panga-panga holgazán, cabeza de chorlito, bueno-para-nada: Ya Dios proveyó ¡y bastante! ¿Oíste? … Remontémonos al Edén, El Paraíso Terrenal. Dios hizo a Adam y a Eva, tus tátara-tátara-tátara bisabuelos. Les proveyó de vida que no son cuatro conchas de ajo. Ni retreta dominguera en Chejendé. Un poquito de charco, una sopladita y ¡juákity! salió Adam. Medio asustadillo. Desde entonces, todos los magos, de Los Mejores Circos del Mundo, han querido imitar el truco del charquito. Pero ¡qué va, pana! Se acabó El Pan de Piquito y La Morcilla de Cariaco, porque, sencillamente, El Supremo Hacedor, creó La Vida Humana y escondió la receta del sortilegio. Un camaroncito de Adam, inducido por vía hipnótica instantánea. Y de una costilla de Adam, saca a Eva, La Primera Jeva de La Humanidad. Adam es el primer prototipo de La Divina Mano. El segundo modelo, Eva, es superior en muchos sentidos al Prototipo Inicial. Así proceden los fabricantes inteligentes: un prototipo inicial, romo, chueco, majunche, con imperfecciones y todos los modelos subsiguientes, son versiones mejoradas, refinadas del prototipo primigenio. Y en Materia de Insigne Fabricante, de hasta de Galaxias y Polvo de Estrellas, vea usted, mi estimado quesito flojitico, Dios se las sabe todas… ¡más ciento trece!. Por ello, Eva, es decir, Las Jevas, son superiores a nosotros un rato largo. Y no discutas mucho "Macho Criollo con Pelos en El Pecho Misógino Que lleva Los Pantalones en La Casa", porque… porque, sencillamente panita, llevas todas las de perder. Y proveyó Dios, El Propio Paraíso, sin llenar planillas engorrosas, ni El Carnet de La Patria Celestial, ni pedirles que votaran por San Lucas Mastrupiano para diputado. Nada, panita, ¡tooodo gratis! El Paraíso: muy superior a cualquier hotel siete estrellas. Con vista a Los Cuatro Ríos Primigenios, diseñados por El Papa de Los Helados en Materia de Construcción, … Papa Dios. Un Lugar en El Principio y El Fin de los Tiempos, Un Lugar de Eternidad. Un Lugar Idílico donde El Hombre habría de vivir, hasta nunca jamás en La Edad de La Inocencia. No es que el cronista sea muy "biblioso" que digamos sino que se lo copió de Google. Muchísimo mejor, este Edén de Dios, que El Jardín de Las Hespérides o de La Pomona o Venus, obras de La Imaginación de Humanos Poetas, por tanto, inexorablemente, imperfectos y choretos. Y es que había de todo-toooodo en El Paraíso Terrenal. Ríos de Leche y Miel. Y no leche y miel barata, a precios solidarios, regulados por Dios… ¡sino GRATIS!. ¿Animales? Por demás. Venados y conejos apendejecidos para que Adán los agarrara papayita. Sin sudarse mucho ese futriaco. Leones, Tigres, Hienas, Tiburones, Anacondas y Águilas. Todos vegetarianos. ¿Te tengo que explicar por qué, Luis Peñalver, jaah?. Soluciones Habitacionales Cuevísticas sin hacer colas. Luz del Sol Gratis. Brisa fuerte, lo que hacía completamente inútil la invención de abanicos, flabelos, ventiladores y aires acondicionados. ¿Vestidos? Árboles de Parra por demás. Una hojita de parra en las partes pudendas ,-parte delantera, solamente; el pompi futriaquiño quedaba a la intemperie por razones de retro-refrigeración corporal en caso de calorones. Ahorro cuantiosos en vestidos, modas, revistas de figurines, tiendas por departamentos. Etcétera. Y Una Eterna Primavera. No había que confeccionar ropa para los crudos inviernos. La Propia Mangüangüa, aquella vaina. Mangos, piñas, cambures, cocos, topochos jinchones… en fin: frutas fermentables. Adán, que no tenía que pararse a trabajar, preparaba sus chirrinches, chinguiritos, tapas de tusa, cachicameros montañeses, licores de ponsigué, de penca de maguey. Agarraba unas peas voladoras o una ataja-pollos, por cualquier motivo baladí. Y podía cantar, llorar, gritar, gimotear, moquear o aullar. Podía mearse a sus anchas en los árboles. O dormir el ratón sobre la acariciante yerba, bajo la protectora sombra de un árbol copudo. Sin problema alguno. ¡No había vecinos que se quejaran! La propia quimera y quinta-esencia fantasiosa de Un Buen Borracho. El Paraíso, pues; que el nombre no es de gratuito. Pero tenía que haber restricciones. No podían Adán y Su Jeva andar por ahí realengos, sin pararles esféricas a nada. Por ello, Dios, mediante un ángel office-boy, los llamó a la pata de un Gran Árbol. Aquello era inmenso. Como diez ceibas hacia arriba. Tan alto y frondoso éste Ser Vegetal que rosaba las nubes más empinadas. Iba Adán, como siempre, tomado de la mano de Eva, Su Única Jeva. Y vio que Dios tenía el entrecejo muy fruncido, un poquitín raro. Adán supuso problemas. Un halón de orejas por los ruidos esténtores y cuescos explosivos de sus continuas peas, por ejemplo. "Mejor nos hacemos los locadios", le dijo a Eva, en voz cuasi-inaudible. ¡Epaaaa!, sonó la voz de Dios, como un potente trueno de sopotocientos mil watts. ¡Epaaa!, sonó de nuevo la potente voz divina, ésta vez más suave, pero como de oleaje de mar muy impetuoso (¡Cómo el Mar de Cumanacoa!, según El Doctor Luis Peñalver) contra las rocas. -¿Es con nosotros?; -¿Con quién más? ¡Ustedes son los únicos humanos que viven aquí! Bien, -¿Ven éste Árbol Recontra Machalengo y Tarajayo? -¡Si, Papá, Dios! -Bueno: Este es El Árbol del Bien y del Mal y… (larga pausa que pareció diez siglos) … Y DE TODO EL SABER EXISTENTE Y POR EXISTIR. -¡Repámpanos y Recórcholis!, dijo Adán. -¡Reflautas, Oh, Cielos y Albricias!, dijo Eva, para no quedarse atrás. -Okey. Cierren la bocota. Y escuchen bien. Esto es caca, pro-hi-bi-do y no-se-to-ca bajo ninguna circunstancia. Este Árbol del Saber es lo más peligroso que va a existir hasta El Fin de Los Tiempos: esclavo que aprende a leer y escribir se pone alzado, resabiado y respondón. Cachifa, ni se diga. Y mujer que hace doctorado… SE CUAIMATIZA MÁS DE LA CUENTA. ¡Sí, Papa Dios! Es obvio, por supuesto. -¿Por supuesto, dijo Dios. Yo conozco el sebo de mi ganado. Y por ende te conozco a ti, Bichito Maluquillo. Dices una vainita y haces otra muy diferente. Pero ésta vez, ésta vez ... mejor no te digo. Para que goces el suspenso. Todavía no lo invento, pero igualito. Y Adán y Eva se marcharon "cabezones" y peli-zorreros. Ya otras veces, Papa Dios, le había dicho: "Adán: -Pórtese bien para que quede fijo", en perfecta jerga gerencial. Y él había metido la pata, más arriba del fémur. Y, Papa Dios, -¡todo amor y bondad!-, lo había perdonado mil veces. Adán, nerviosillo, "no se echó palos" ni salió de su cueva, a la mañana siguiente. Eva sí. -Mi, amor, voy a visitar El Árbol Machalengo del Saber. -Mi Amor: no vayas allá. No me metas más ven vainas ¡Por favor! No se había inventado "La Liberación Femenina", pero Eva no comía covas. -¿Y qué, Chico, me vas a cerrar la puerta de La Cueva; o qué de qué, jaaahhh? Y presurosa, tenebrosa y airosa, cual resuelta mariposa, marchóse camino de El Arbol Machalengo. Adan, Pati-tembleco y jipeante, siguió la a prudente distancia. Llegados al Árbol Machalengo, Adán quedóse oculto tras una enorme roca. -¿Por qué Dios no quiere que ni siquiera toquemos El Árbol del Saber?, díjose Eva, La Primera Jeva. No se había inventado La Chismografía. Pero algo vagamente similar a la fifa, la habladuría lavanderil y el infundio se anidaba en las entretelas de las entrañas de Eva. Y se acercó Eva al Gigantesco Árbol. Una suerte de vaho de siglos no transcurridos, la invadió. Sentía que estaba a punto de traspasar un umbral arcano, de cometer una osadía mayúscula sin vuelta atrás ni retorno. Sentimientos encontrados la acosaban: ganas irrefrenables de arrancar ¡corriendo! ‘esmachetada hacia la cueva e intenso deseo de quedarse allí, hierática por una eternidad. En eso estaba, cuando del denso follaje de El Árbol Machalengo del Saber, apareció una enorme y morada cabeza de serpiente. Llena de escamas con destellos diamantinos aquella testa. Ojos negros, vidriosos y palpitantes. Como de Mujer Zafia. La Serpiente hablaba: -Aquí te tengo dos manzanas, Chencha… Se congela la imagen y ruedan los créditos y se escucha voz en off: -¿Qué va a pasar ahora? Tum-tum-tumm … (efecto sonoro de tambores africanos); -¿Sabe Eva el enorme riesgo que enfrenta? ¿Sabe de quien es ésta Serpiente Gran Secretaria … Tum-tum-tumm … ¿Qué habrá el acobardado y huidizo Adán? Tum-tum-tumm ¿Se enterará Papa Dios de este Ñemeo de Alta Desobediencia?¿Viene o no viene Reprimenda y Pao-Pao?: Vea el desenlace de esta emocionante y conmovedora Serie Celestial, en La Parte II de … "DIOS PROVEERÁ" Hasta entonces, Mis Queridos Pitoquitos Ciberlectores. Y tome Toddy, nuestra deliciosa bebida patrocinante. ¡¡¡Tome Toddy, no importa cuán caro lo tengan Los Diabólicos Bachaqueros!!!



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Cruz Berbín Salazar


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