“Veinte palos”, Un respetable adeco abogado

Que te lo digo yo, Diosdado. Doble rima involuntaria.

Cita latina: “Viginti et fustibus es, domine, quaeso, ut tunc maxime pretiosa”

 (=Son veinte palos, señor, por favor; aproveche que viene más caro)

Segunda Cita Latina: "But, vespertilio, vespertilio, vespertilio pulchra ehhh inhaero" popularibus canticum Venetiola

(="Palo,palo, palo, palo bonito, palo ehhh", canción popular de Venezuela)

Una crónica mal garabateada por El Tal Cucho Berbín, que de abogacía no sabe un pepino. ¡Carajo: pero como opina el muy granuja! …

Cuenta la leyenda que en un árbol se encontraba encaramado un indiecito guaraní. ¡Perdón: me equivoqué de crónica! Es fama que ,-según Diosdado Cabello en su viperino “Con el mazo” (…)-, por lados de Maturín, moraba y pernoctaba un abogado a quien las malas lenguas denominaban “Veinte Palos”. El remoquete (niños: según El Libro Gordo de Petete, eso de ponerle sobrenombres a la gente mayor es de muy mal gusto; y ¡sopra tutto!: muy mala educación), el remoquete, vuelvo y digo, debíase a que el mencionado sujeto, infrascrito y supradicho, ¡Pero nunca convicto y confeso! … solía cobrar “veinte palos” (moneda de aquella época), como honorarios profesionales, por marruñerías, maluquezas y engañifas de toda ralea. Al parecer, nadie lo tocaba. ¡Ni un pelo!, a pesar de sus notorios “desaguisados” (Luis María Piñerúa Ordaz, dixit). Era intocable por cuanto pasaba, -religiosamente … ¿eh?-, un diezmo (unos tres dinarios) a la Casa del Partido, sita en La Avenida Bolívar de Maturín, en cuyo interior, tenía sus Regios Aposentos, El Totem Negro, Guillermo Call, cuyo Sacerdotizo Mayor, era un tal Hechicero, de oscura negritud ¡también!: Un Tal Genaro Brionne [yenáro briónne], niche de ascendencia genovesa, tal como Cristóforo Colombino. De aquí en adelante, como quiera que este croniquero, es multisápido en materia de artes, pasamos a teatro, para que nuestros ciberlectores, disfruten, a plenitud, “Las Inquietantes Aventuras y Desventuras Judiciales de “Veinte Palos”, Un adeco Abogado”. Echen caldo y miguen arepa que el bagre juínche en perola está servido.

Escena I: consultorio de abogado. Antesala. Recepcionista ricotona y de rechupete, curvilínea convexa, cuya única función, en este Planeta Tierra, es atender las muy importantes llamadas telefónicas de “Veinte Palos”, El Adeco Abogado.

-Rinnng! ¡Ajá! Ya se lo paso. Aguante ahí. Doctorrrr: lo llama Un Tal Rodolfo Forofofo. –Ajá, mi querida “secre”, que se ponga. Veinte Palos: ¿Cómo esta, Forofofo? ¿Cómo le baila la parapara del ojo? Forofofofo: Aquí, llevandóla, para que rime con bola. Veinte palos: ¿Qué le aconjoga y le frunce su sufrido corazón? Forofofo: ¡Déjate de vainas raras, “Veinte”, que la vaina es seria. Veinte: diga por esa boquita. Forofofo: mi hijo, vale, snifff, que me lo tienen en La Cárcel de La Pica ¡por un delito que nuca cometió!. Veinte: sí, Forofofo, en esa maldita cárcel lo que tiene zampaos son puros angelitos inocentes que no matan ni una mosquita muerta. Forofofo: como sigas jodiendo le paso el caso ¡a otro abogado!. Veinte: palabras mayores, Forofofo ¿Por qué lo zamparon en el hoyo? Forofofo: fue en la hacienda mía de El Furrial, viejo oeste perdido de Mongas. Mi hijo, manganzón despistado al fin, dizque agarró unas vacas cachilapas, vagabundas y sin dueño, se las trajo pa’dentro de la hacienda y … ¡cónchale! … las “jerró” para mí ¿Habráse visto semejante loquetera?. Veinte Palos: Al grano; ¿quiere que lo saque a punta de telefonazos? Forofofo: Por supuesto. Veinte Palos: ¡me canso ganzo! Pero la tarifa usual y de rigor: ¡Veinte palos sin aviso y sin protesto! Forofofo: ¡’Ta pago, Veinte Palos! Y riing-ring. Manganzón Tarajayo fuera de la cárcel y a casita.

Segundo Caso. Idéntica ubicación escénica. Secretaria que se pudre de buenotota, pasa una llamada al Sin Par “Veinte Palos”. Veinte Palos: ¡Ajaaaá! ¿Quién es? Cliente: es Don Perico de Los Palotes desde mi hacienda “Sueño Mayamero: Ay U.S.A ¡cómo te quiero!”. Diga, Don Perico. Don Perico: ¡Auxilio, Veinte Palos! ¡S.O.S! Veinte Palos: Tranquilo y sin nervios, Don Peri, desembuche la terrible causa que le arrecuesta insomnios y pesares. Don Perico: ¡Es mi pequeñito mozalbete que encuéntrase sumergido en sendo peo! Veinte Palos. ¿Qué hizo, Don Peri? Don Perico: ¡Nada! Una acusación infundada y maluca de los “mestizos” de mi próspera y fecunda hacienda. Y es que le tienen rabia porque él es blanquito como la leche de chiva barcina y ellos negros como boca de lobo flaco e hirsuto. Dizque ¿Oyó bien?; dizque preñó una mestiza de un peón de La Hacienda “Los Corraleros de Majagual”. Y ahora, mi retoño enternecido está cuasi-fenecido en las pestíferas mazmorras de La Cárcel de La Pica. Veinte Palos: ya estoy enterado. Guillermo me llamó. Honorarios de rigor “propter piripicho ad insaniam convertunt” (=a causa de piripicho enloquecido): ¡CUARENTA PALOS POR ESE BUCHE, ESTIMADO DON PERICO DE LOS PALOTES! Don Perico: ¿CUARENTA PALOS!!!? ¿Está loco? ¡Yo no tengo, prácticamente donde caerme muerto! ¡Sanguijuela Despiadada! ¡Vampiro Chupa Morcilla! Veinte Palos: no se ofusque ni se ofenda que le explico lo caro de su ofrenda. Son veinte palos para mí. Lo de rigor. Y veinte palos para EL PÁI DE LA MESTIZA PREÑADA. Don Perico: ¿Para ese mestizo pata en el suelo y analfaBESTIO, jaaahhh? Veinte Palos: para SIYFP (Para su información y fine pertinentes): la mestiza, como usted la llama, tiene ocho meses de embarazo y EL PAPI DE ELLA CARGA UNA ESCOPETA MOROCHA NUEVECITA Y UN MAPIRE FULL DE BALAS 30-30. Don Perico, pronto va a ser abuelito. LOS VEINTE PALOS adicionales (que suman cuarenta) son para que taparle la boca al papi de la mestiza preñada. Don Perico: ¡Súbitamente he entendido, Doctor Veinte Palos! Veinte Palos: Debe ser un milagro de La Virgen de Viboral. Mande los CUARENTA PALOS y un dulcito de mamey con melao carupanero para la secretaria. Y si va a celebrar en su Hacienda cuando el güaricho nazca, me invita para “los meaos”. Ya sabe: Y un chinchorro grandotote para mí y la secretaria recepcionista. Cierra el teléfono. Respira profundo y exhala un aullido tipo Tarzán de Los Monos: ¡Nancy, mi secre recepcionista, ven a hacerle cosquillitas a Papachongo, Nenaaaa!

BAJA EL TELÓN.

Hasta prontito, ciberlectores.

Post Scriptum: lo curioso del asunto, según Diosdado, es que El Singular y Peculiare “Veinte Palos”, ha sufrido una metamorfosis conductual que ni la más verraca Neurolingüística puede explicar. Ahora, por estos días, nada le “jiede” y todo le “güele”. El hombre se compuso. Volvióse ejemplar y virtuoso. Critica todo patuque: reales e imaginados. Es un terrible y severo dedo moral acusador. Como que hubiera sufrido una repentina revelación. ¿Será La Virgen de Viboral, Diosdado? Lo cierto es que Diosdado, de puro incrédulo y ateo ñángara que es, refranea: “Puerco pollero, ni que le quemen la trompa”. Y está muy mal de parte tuya; Diosdado, ¿Qué tal si, con ayuda divina, “Veinte Palos” se dejó de eso, jahh?. ¡Dale una oportunidad: todos tenemos derecho a equivocarnos!



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Cruz Berbín Salazar


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