Elecciones, resultados y perspectivas en Venezuela

Podemos afirmar que los resultados de las elecciones presidenciales del domingo 20 de mayo del año en curso, se ajustan a unas proyecciones adecuadas o están en correspondencia con la situación económica, social, política e institucional que caracterizan a la Nación, el Estado y la Sociedad Venezolana de este difícil y complicado momento.

Una participación del 46 % y una abstención del 54 % no resulta sorprendente cuando tenemos en este país que obtiene el 97 % de sus ingresos en divisas ($) de la exportación petrolera y contamos con una producción diaria de este recurso energético descendiendo año por año desde los 3.422.000 barriles diarios (MBD) que se obtuvieron en promedio en el año 2008 hasta un poco más de 1.400.000 (según cifras oficiales de la OPEP) en abril de 2018. Esta situación está unida a un descenso durante estos años en las inversiones gubernamentales indispensable que se requerían desarrollar en todas las áreas petroleras de investigación, exploración, refinación, comercialización, capacitación de recursos humanos, mantenimiento preventivo y correctivo, transformación de refinerías y adquisición de tecnologías. Esas dos situaciones permitían prever el descenso de los ingresos de divisas que han mantenido durante los últimos 100 años este país en su funcionamiento tanto desde las inversiones públicas como las privadas, estos últimos siempre han accedido a la compra de divisas baratas o subsidiadas. Toda esta situación de manejo de los ingresos petroleros e inversión en esa misma área que es el cerebro y corazón de nuestra economía nacional, alertaban que aún con precios altos del barril de petróleo venezolano en los mercados internacionales, los ingresos no permitirían cuadrar las cuentas nacionales para mantener la normalidad económica del país, distribuyendo además enormes y diversas cantidades de divisas a los "cazadores de renta".

Con un conocimiento básico de las matemáticas es posible sacar cuentas por medio de sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, conocimiento estos adquiridos desde la etapa de la educación primaria, y verificar que los ingresos de las divisas que mantienen el funcionamiento de la Nación, el Estado y la Sociedad obtenidas con la venta de porciones muy bajas de barriles de petróleo no permiten cubrir la dinámica de gastos públicos como venía ocurriendo en estos últimos años. Además tomando en cuenta que esa baja cantidad de producción diaria debe cubrir una parte importante para la República Popular China como pago de la deuda externa con petróleo, otra cantidad para cubrir el mercado interno de combustibles (gasolina, gasoil, nafta, aceites y petroquímica), otra porción para cubrir los compromisos con los países del Caribe (petrocaribe), quedando alrededor de un tercio para vender a los compradores privados de los EEUU y la India, quienes cancelan en divisas efectivas. Esto nos habla de unos ingresos de divisas reducidos que obviamente tienen una dura repercusión sobre los presupuestos nacionales dedicados al Gasto Público y el suministro de divisas a bajos precios a todos los sectores privados de la economía.

En paralelo a esta delicada situación de la caída de la producción petrolera desde 2009 hasta la actualidad y en consecuencia de nuestros ingresos nacionales (agudizada con la brusca caída de los precios desde 2015), se han incorporado un conjunto de acciones de afectación, desestabilización, saboteo y ahorcamiento de las posibilidades de acceder a líneas de crédito internacional, disponer de recursos en divisas que pertenecen a la República de Venezuela, así como acceder a las compras de alimentos, medicinas, insumos agropecuarios a industriales y repuestos en general. Llegando al extremo de obstaculizar algunos pagos puntuales de deuda externa y pagos de suministros para forzar un castigo o default contra la República. Igualmente las medidas que varios gobiernos como el de los EEUU, Canadá, Suiza, Panamá y la Unión Europea han tomado contra Altos Funcionarios de Gobierno y Estado de Venezuela, acusándolos de cometer diversas "irregularidades y delitos", están orientadas a limitar la capacidad y posibilidades de adelantar gestiones de compras públicas, gestiones internacionales, reducir sus desplazamientos oficiales y adicionalmente ayudar a sembrar en la opinión pública internacional la imagen de un Gobierno y un Estad alejados de la legalidad y legitimidad internacional. Se busca horadar la institucionalidad de Venezuela para debilitarla, acorralarla y forzar medidas internacionales extremas contra el Gobierno, el Estado y toda la SOCIEDAD VENEZOLANA.

Es triste y lamentable que frente a estos dos graves escenarios nacionales e internacionales que afectan de manera severa, continua y perversa a la mayoría de quienes integramos esta Nación llamada Venezuela, aquellos que se asumen como los dirigentes y principales voceros de las organizaciones que conforman la llamada MUD (Movimiento de Unidad Democrática), así como sus asesores se han dedicado a gestionar ante diversos gobiernos, en los distintos foros y organismos intergubernamentales del mundo la aplicación de medidas sancionatorias contra el Gobierno, el Estado y la Sociedad Venezolana. El efecto perverso de estas acciones contra la mayoría de los habitantes de este país, puede ser percibida, sentida, sufrida de primera mano todos los días al salir a procurar la compra de algún producto alimenticio, medicinal, de aseo personal y del hogar, repuestos o cualquier producto o mercancía. Más perversidad se siente cuando desde el 2015 recorremos diversos puestos de venta o tiendas de todo el país y en NINGUNO nos hemos encontrado alguna vez comprando algún producto con quienes manejan el Poder de Venezuela desde el Gobierno y desde la Oposición. Me pregunto de manera insistente donde realizan sus compras los miembros de la ELITE que ejerce el Gobierno y la ELITE que ejerce la Oposición, porque no es posible toparse con alguno de ellos en alguna tienda o puesto ambulante de Venezuela. Sería muy útil y provechoso estudiar y aprovechar los ejemplos éticos de individualidades que lograron construir unas imágenes perdurables de gran liderazgo como Simón Rodríguez, Simón Bolívar, Mahatma Ghandi, Nelsón Mandela y Ernesto Che Guevara, entre otros. Un aspecto fundamental de esas construcciones éticas referenciales tienen mucho que ver con las decisiones que tomaron estas personas en sus contextos históricos, con grandes riesgos y sometidos a muchas adversidades/dificultades, asociadas a vivir, sufrir y padecer al lado de los pueblos a quienes pretendían liderar y conducir.

En el escenario nacional actual padecemos una gran hiperinflación, que se caracteriza por una acelerada devaluación e incrementos semanales de precios de todas las mercancías nacionales e importadas que pulverizan los ingresos salariales, agravada por la ausencia de dinero efectivo o físico, condimentada con el negativo efecto acumulado de graves errores gubernamentales en el diseño y la instrumentación de diversas políticas públicas nacionales, regionales y locales. Esto inhibe la participación de electores que antes votaban por el chavismo gobernante. Debemos agregar el impacto de los llamados a la abstención por parte de la mayor parte de los componentes de la MUD, apoyada desde los medios y las redes telemáticas por sus seguidores, y también con fuerte apoyo de gobiernos y medios de comunicación desde los EEUU, Canadá, la Unión Europea, Gobiernos Europeos, Gobiernos de América Latina e individualidades con influencia comunicacional, quienes insistían en calificar este proceso electoral presidencial como ilegal e ilegítimo. Agregando además la gran cantidad de habitantes del país que han decidido emigrar hacia otras regiones del mundo para intentar obtener mejores ingresos y salarios que les permitan cubrir los gastos y mantenimiento de sus familias. Estas cifras van desde las más conservadoras que las calculan en 2 millones y otras más audaces que las ubican alrededor de 3 millones de personas.

Todos estos elementos constitutivos de la realidad venezolana actual permiten ubicar las cifras porcentuales de 54 % de la abstención registrada en este último proceso electoral presidencial. En primer lugar es necesario ubicar un promedio de 26 % de abstención que ha caracterizado estas elecciones presidenciales venezolanas de estas dos décadas. El resto del 28 % debe ser distribuida entre los electores favorables al chavismo gobernante que decidieron no apoyar la candidatura de Nicolás Maduro como una forma de ejercer su derecho a cuestionar los errores del gobierno y su falta de acción efectiva y eficaz en materia económica. Luego se debe proceder a calcular el porcentaje de electores que decidieron acompañar los llamados a la abstención liderados por la mayoría de los integrantes de la MUD y diversos voceros gubernamentales de los países ya señalados, Y finalmente el impacto que tiene sobre estos porcentajes de abstención la cantidad de ciudadanos inscritos en el Registro Electoral Permanente (REP) que emigraron hacia otros países y no ejercieron su derecho al voto. Pretender adjudicarle todo ese porcentaje de 54 % a la oposición agrupada en la MUD, o solamente a los electores favorables al chavismo que se inhibieron o finalmente afirmar que el porcentaje total se corresponde unicamente con los compatriotas que se han marchado de Venezuela es un grave error y una especie de estafa analítica. Todos esos factores combinados influyeron en ese alto número de electores que decidieron no votar en ese proceso electoral presidencial.

El Presidente y candidato Nicolás Maduro ha obtenido más de 6 millones de votos en medio de unas graves dificultades económicas y una fuerte campaña internacional en contra de su gobierno y sus aspiraciones de re-elección. Su victoria con una clara y holgada diferencia con su contendor más cercano, le permite construir un nuevo período de gobierno saldando cuentas con los Diadocos (expresión que proviene del griego clásico y se refería a quienes se disputaban el privilegio de ser los sucesores de Alejandro Magno ante su muerte prematura por paludismo) que han pretendido disputarle el derecho a seguir siendo el principal sucesor del Presidente Hugo Chávez como Líder indiscutido del movimiento Bolivariano-Chavista. Su afirmación referida a que esa victoria no se la debía a nadie, desde le sede del CNE cuando recibió la credencial certificada de triunfador en las elecciones presidenciales, estaba dirigida a quienes de manera abierta o soterrada pretendían disputarle la condición de SUCESOR del Presidente Hugo Chávez. Ahora debe conformar su propio equipo de gobierno en los más diversos cargos de la administración pública desde donde se planifican, organizan y ejecutan las políticas para enfrentar inmediatamente con algún éxito notable y palpable las graves dificultades que golpean diariamente a la inmensa mayoría del país. Esos millones de venezolanos que no viven dentro de burbujas que permiten ver a través de la tela transparente, pero que se aíslan y no sienten directamente sobre su humanidad la dolorosa, dura y frustrante vida cotidiana que golpea a millones y millones de habitantes de este país y sus familias.

Ojala (Oh Ala) el Presidente en ejercicio y electo para otro período de gobierno (2019-2025) no repita el esquema ya probado, gastado y fracasado de conformar sus equipos de gobierno nacional en al estilo del juego de billar americano o pool que consiste en jugar con 15 bolas numeradas/coloreadas y otra blanca para golpear o bochar inicialmente la piña y luego las bolas numeradas correspondientes para meterlas en las 6 buchacas o troneras. En el juego se sacan repetidamente las bolas de las troneras o agujeros, se reúnen nuevamente y se organizan en una piña con un triangulo de madera, luego se golpean para iniciar el juego y esperar que las bolas se distribuyan en la mesa. Es decir, el Presidente Nicolás Maduro volverá a reunir las mismas personas que durante 18 años han pasado de un Alto Cargo a Otro, con gestiones mediocres, sin resultados exitosas, almidonados y encerrados en burbujas?. Golpeará la piña para distribuir ahora en otros cargos estos mismos personajes?. El problema es que ahora no hay tiempo para esperar, para probar, para ensayar y para ver si estas personas logran realizar una buena gestión después de casi dos décadas pasando de un alto cargo a otros.



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Germán Yépez Colmenares

Historiador - Profesor de la UCV

 germilio.yeco@gmail.com

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