Cuando un chips intracerebral se opone a una gran mayoría

Más que una nueva entrega de opinión, este escrito buscará dar repuesta a un escribiente que desde la época de los dinosaurios, aquí en Yaracuy, ha creído en aquella absurda consigna, en el mundo político venezolano, que "con AD se vive mejor".

Al parecer el veneno que le inocularon en aquel entonces a ese viejo espécimen de la era mesozoica, suponemos con una vieja jeringa de vidrio que había que desinfectar antes en agua hirviendo, fue tan potente que aún hoy en día este recogedor de comentarios y charlatanería de barrio no necesita de los afamados chips intra cerebrales que menciona para seguir pensando como lo hace.

"Con AD se vive mejor", fue aquel mediático slogan que los acción democratitas quisieron imponer en el país para tapar la caca que pusieron durante 40 años sobre los rostros del pueblo venezolano.

Quienes fueron inoculados y tuvieron la oportunidad de vivir de las dádivas y la corrupción imperante en aquel entonces desde luego que hoy añoran esos tiempos remotos, que les permitió, incluso, hacerse de tierras y fortunas, de manera gratuita y fraudulenta, solo porque eran compadres de quienes se desempeñaba en ese momento frente a un organismo oficial.

Desde luego, fueron muchos, pero al mismo tiempo muy pocos, lo que gozaron de estos beneficios de la corruptela, pues no todo el mundo tuvo la "oportunidad" de mantener un vinculo tan cercano y casi familiar con alguien tan poderoso que llegó en ese momento a estar en pleno centro de la también llamada "guanábana".

Quizás lo que notamos hoy en día es que esos pacientes que fueron inoculados de manera voluntaria, porque así lo quisieron, pensaron que la acción del veneno se extendería por el resto de sus vidas, sin llegar a creer que el pueblo liberador podía desatarse de las amarras, como ha ocurrido con la revolución.

Es por ello, quizás también, que estos zombis marcados por la inyección letal de con "AD se vive mejor" pensaron que la nueva generación de venezolanos echaría al cesto de la basura o olvidaría los desmanes y los crímenes que se perpetraron en esa época, en contra de cientos de compatriotas, que aún se desconoce su paradero.

Es característica propia de estos dinosaurios negar que nada de esta historia macabra ocurrió en la cuarta república, pero por ahí deambulan aún esos valientes viejitos, reivindicados hoy por la revolución, que dan claros testimonios de cómo eran tratados los venezolanos más vulnerables y en situación de minusvalía en la época de los gobiernos de AD y Copei.

El escribiente no dice o no desea recordar que aquellos que se beneficiaron de la renta petrolera, de manera directa en los gobierno dirigidos por el "punto fijismo", hasta perdieron el acento venezolano, pues más era el tiempo que compartían con los gringos, allá en el imperio, que aquí con sus coterráneos.

La inyección inoculada en aquel entonces, que a la postre es el mismo chips de hoy en día, (también los llama una amiga y colega cassette), incluía también –como efecto- que no se creyera en la posibilidad que el poder pudiera esfumarse, de allí que esa clase ya casi extinta se niegue aceptar que llevan 18 años perdiendo elecciones, una tras otra, porque el pueblo despertó.

Por ello, y cerramos capítulo, no les ha quedado de otra que armar berrinche, sosiego y enlutar al país de caos y dolor, al extremo, incluso, de pedir una intervención armada para la madre patria.

*Periodista

italourdaneta@gmail.com



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Ítalo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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