La teología y el discernimiento terrenal sobre el pecado original estructural del capitalismo

El término pecado estructural explica Rafael Luciani fue acuñado por el emblemático documento de Medellín en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en 1968. Es un término que ha inspirado a la teología de la liberación para denunciar la existencia de estructuras y modos de operar de las instituciones que hacen imposible el desarrollo de una vida digna y de bienestar, porque generan un empobrecimiento generalizado". Si a ver vamos, debemos agregar no solo instituciones también organizaciones, empresas privadas que hacen imposible la vida social y el bienestar del pueblo.

Hay que destacar que el pecado estructural del capitalismo tiene que ver con su origen que ha condicionado las formas de existencia de las estructuras económicas, social y política, lo cual le ha condicionado una forma de operar de las instituciones como decía Marx, tanto en la infraestructura como la supraestructura que hacen imposible a largo plazo la existencia social, una vida digna de bienestar para todo, lejos de la desigualdad social, y esas forma de organización deshumanizadas de las estructuras capital corresponden al capitalismo.

Continua Luciani, "En este sentido se entiende que nuestro país esté viviendo un pecado estructural que nos está deshumanizando y hundiendo en la locura de la irracionalidad que no permite crear puentes ni dialogar, cerrando así cualquier alternativa que busque el bien común. Precisamente porque el pecado estructural es, en el fondo, la negación absoluta de todo bien común posible, de todo diálogo y encuentro entre las partes en función del bien de las mayorías, que son más que las partes políticas en conflicto", ese pecado en la realidad se traduce en la dificultad de accesar a los alimentos, a los fármacos, a los bienes esenciales, "la negación absoluta del derecho a la vida", al bien común, el derecho de las mayorías al consumo. ¿Qué lo impide?, dónde está el origen del pecado?.

El teólogo Rafael Luciani dice que La Compañía de Jesús en Venezuela, a través de la editorial de la revista SIC, ha calificado la situación del país como un «pecado estructural». ¿Pero dónde está el pecado?, según Luciani, "Los jesuitas sostienen que «estamos ante un sistema que niega las mínimas condiciones de vida a la población» por lo que «desde nuestra fe, cabe señalar este hecho de "pecado estructural" ». Los teólogos elucubran no hablan claro, vacilan en calificar al capitalismo, tan solo quieren decir que el pecado es consustancial con "el sistema", pero no califican aquel que niega las condiciones de vida a la población.

En cambio a decir verdades sin vacilación el problema no es del cielo, es de la tierra, y tiene que ver con la existencia material, con las condiciones de vida material, estamos hablando claro está de un sistema económico, social y político, de una organización social, de una sociedad donde lo dominante es la economía, el dinero, los intereses materiales, la clase social que se apropia de la riqueza material a expensa del trabajo de otros, de su explotación laboral.

Pero para que se produzca esa distorsión estructural, el de la desigualdad social, tienen que existir una sistema de contradicciones sociales, de intereses materiales y espirituales contrapuestos, desigualdad de condiciones de vida, intereses opuestos, entre una clase social que tiene todas las posibilidades y condiciones de vida, y otra, cuya existencia que en "la normalidad cotidiana va aceptando como soportable el hecho de tener que vivir en condiciones inhumanas que niegan toda posibilidad de tener posibilidades…. un pecado que permea a la sociedad, a los modos de vivir y pensar, y es capaz de convertir a las propias víctimas en victimarios". Es el sistema pues, "El Capitalismo, como sistema entra en Venezuela como un factor imperialista que determina nuevas contradicciones", donde amor social deja de ser un virtud para ser visto como vicio, donde predomina las relaciones de cosas, el dinero como intermediario y cálculo de interés personal.

Decíamos pues que el pecado del sistema capitalista son sus contradicciones sociales, económicas y políticas, donde priva en las relaciones de producción y el mercado en dichas estructuras donde se "….anida e instala la antifraternidad y el antagonismo continuo como un modo normal de relacionarnos, incluso considerando a la muerte del otro como parte de esa misma normalidad…". De manera pues en ese afán de integrarnos al mercado mundial del capitalismo, al sistema imperialista, "El proceso globalizante, trajo el acaparamiento de los mercados y las transnacionales, confrontaron un conjunto de intereses que en América Latina trastocó el estancamiento de la economía mundial", pero también la deformó, las estructuras, los hombres y mujeres se alienaron, dejaron de ser libre en su tierra, dueños de su destino, es decir, La alienación económica los llevó a "transformar el capital productivo en riqueza personal, por parte de quienes infringen la ley para captar capitales fáciles de manejar". Aquí está nuestro pecado original, la disociación de la comunidad de su propiedad social, el origen de la propiedad privada de los medios de producción, entre ellos, la Tierra.

Pero, ¿porque no podemos discernir el pecado original, se destruyeron los antiguos lazos sociales, la unión entre los hombres, la integración social, al hábitat, porque no vemos la esencia de la antifraternidad?. Todo porque se ha impuesto una idea, una ideología sobre las personas humanas y su dignidad, se le hecho creer que vender la fuerza de trabajo es normal, que trabajar para otros a cambio de una salario monetario es justo, pues bien, en palabras de Luciani, "Los escolásticos solían decir que el mal se comete siempre sub specie boni, sub aspectu boni, es decir, por el bien que realmente contiene o parece… He aquí el grave error para poder discernir moralmente el pecado, pues éste no sólo es personal, sino que también es estructural, y no siempre es consciente o querido, sino que también se da bajo formas establecidas de actuación irracional e inhumana que se ven como necesarias y se justifican a toda costa con el fin de defender posiciones vistas como absolutas". Tal es el drama de ver una sociedad como absoluta, que se resiste a cambiar hoy y siempre, de allí la violencia, esa que se llama Guarimba en Venezuela, lo cual reproduce más dolor, más violencia para la sociedad.

Fuentes consultadas:

1.-LUCIANI, Rafael, "el pecado estructural", El Universal, 24 de junio de 2017 05:01 AM

2.-VERA, Suarez Emiro, "Capitalismo, distorsión de un sistema financiero", Aporrea, 22/06/2017




 



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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