¡No fue el fuego, fue un feminicidio de Estado!

Así encabezaron las consignas de los movimientos feministas en Guatemala y Latinoamérica, ante los abominables hechos ocurridos en contra de las niñas y adolescentes del "Hogar Inseguro" de la Virgen ubicado en el municipio capitalino de San José Pinula en Guatemala.

Y es que no puede ser otro el encabezado cuando los hechos evidencian la cruel realidad. Un Centro que albergaba 748 menores cuando su capacidad es ¡400! y en el cual ocurrió uno de los hechos más aberrantes de Centroamérica. El infierno es una metáfora para lo que vivieron en este Centro.

"Ustedes no salen de aquí hasta que me hagan sexo oral", ordenó el maestro Edgar Rolando Diéguez Ispache a las estudiantes de 12 y 13 años de edad, cuando estas pretendían salir del salón en el que recibían los cursos de quinto y sexto de primaria. Ninguna logró salir ni evitar el abuso sexual". (1)

Las mujeres desde temprana edad vivimos en una cultura predominantemente patriarcal, donde los mecanismos de subyugación van desde los más sutiles hasta los más tortuosos, como las 43 niñas calcinadas el 8 de marzo, cuando paradójicamente se celebraba el Día Internacional de la Mujer.

¿Por qué feminicidio? "El feminicidio es una ínfima parte visible de la violencia contra niñas y mujeres, sucede como culminación de una situación caracterizada por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las mujeres. Su común denominador es el género: niñas y mujeres son violentadas con crueldad por el solo hecho de ser mujeres y sólo en algunos casos son asesinadas como culminación de dicha violencia pública o privada". (2)

El Estado, ente gubernamental destinado a garantizar y proteger los derechos humanos de sus ciudadanos y ciudadanas, se hizo la vista gorda, es decir, le dio la espalda a las innumerables denuncias de vejámenes, violaciones, torturas y hacinamiento que manifestaban las olvidadas de ese lugar, y es porque el mismo Estado está implicado hasta la médula. El departamento de supuesto Bienestar Social adscrito a la Presidencia ejecutó acciones despiadadas en contra de estas ciudadanas cuyas edades las coloca en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas en conflicto con la ley, excluidas del sistema escolar, y por ser pobres, las coloca en la doble exclusión, en la marginación y el olvido. Esto conllevó a que la desesperación irrumpiera en una manifestación que terminó en humanas carbonizadas y hechas cenizas. Otras, las sobrevivientes, se encuentran en un estado casi infrahumano, muchas de ellas embarazadas por causa de las violaciones de los monitores y personal de seguridad.

Ante tal situación, los colectivos populares feministas Las Comadres Púrpuras, La Urdimbre Colectiva, La Brigada Feminista, Araña Feminista, miembros del Encuentro Intercultural por la Autonomía, miembros de Marea Socialista, compañeras del estado Miranda, caras conocidas y voces militantes, nos convocamos y concentramos en la entrada de la Embajada de Guatemala, ubicada en Chacaíto, Caracas. Allí elevamos nuestras voces enfurecidas. Colocamos velas, pancartas y juguetes alusivos a la infancia. Las compañeras de la Brigada Feminista desarrollaron un círculo de fuego sagrado en honor a las ausentes. No faltaron transeúntes que se detuvieran asombrados, desconociendo lo que allí pasaba.

Una periodista nos preguntaba qué pensábamos sobre las 43 niñas quemadas, respondimos que el número no es lo más grave, porque LO QUE LE PASA A UNA NOS PASA A TODAS, el número genera una atención morbosa del asunto, pero lo que queremos evidenciar una y otra vez es que todos los días al menos una mujer -o niña- está siendo violentada física, psicológica y sexualmente, está siendo ultrajada, inclusive, está corriendo peligro inminente de muerte, y con frecuencia las mujeres están siendo asesinadas.

¿Qué más tiene que pasarnos para que nuestras denuncias sean procesadas? ¿Qué más debemos mostrar para que nos crean? ¿Tenemos que prendernos fuego hasta calcinarnos?

Los colectivos feministas populares estamos de luto, somos mujeres indignadas y seguiremos alzándonos a favor de las ausentes y de las sobrevivientes de la violencia sistemática del patriarcado.

¡NI UNA MENOS, GUATEMALA, VIVA TE QUEREMOS!


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