(A 25 años de la rebelión del 4f 1992)

Venezuela 1992: La universidad y los estudiantes

"El siglo XX ha dejado como herencia en el ocaso contracorrientes regeneradoras. A menudo, en la historia, corrientes dominantes han suscitado contracorrientes que pueden desarrollarse y cambiar el curso de los acontecimientos" (Edgar Morin: "Los siete saberes necesarios a la educación del futuro". Ediciones Faces/Ucv. Iesalc/Unesco /Cipost / Caracas. 2000. P. 77).

Bellos y conmovedores las celebraciones a propósito de los 25 años de la rebelión de la juventud militar de 1992, vistos por VTV, en el caso particular. Aunque para el gusto de algunos críticos, formados desde la universidad en la "Dialéctica negativa" de la época de 1990 en adelante, (entonces tan abarrotada de estudiantes, muchos venidos de los famosos "Comités de Bachilleres sin Cupo"), el "tono" heroico o épico de los oradores y la propaganda de los "medios públicos" no se corresponden con la realidad sociohistórica actual. Cuando el desempeño de la Revolución Bolivariana se ha puesto en dudas. ¿Entonces hay que decir basta y tirar la toalla? ¿Poner los pies en polvorosa y coger la de san Diego? ¿O resistir porque "Aquí nadie se rinde"?

Sobre todo después de la desaparición física del comandante Chávez en 2013, ¿aquel ángel que con su luz rompió la noche oscura del sufrimiento y desveló las costuras de una sociedad desigual y tremendamente injusta? "Pero en 4 o 5 años es como si todo hubiera vuelto atrás", dice uno con mala conciencia, cuando advierte que ya no llega la quincena literalmente. La crisis hace estragos en la endeble conciencia política de antiguos "comecandelas" que se "cortaban las venas por Chávez".

Mucha gente decepcionada pulula en esas colas tristes donde ya no exteriorizan sus preferencias hacia el PSUV, ni siquiera cuando van a sacarse "El Carnet de la Pagtria"; allí además sale a relucir toda la miseria moral que no ha podido superarse en Venezuela durante estos 18 años de Revolución Bolivariana: la cortesía y el respeto brillan por su ausencia; ha faltado la "revolución cultural", incidir en las preferencias éticas, estéticas y políticas. Muchos continúan enchufados en los viejos modelos depredadores e hirientes. Es impresionante.

Asimismo, cabría pensar sin faltar a la verdad sino con una "correlación positiva alta" o también según los testimonios de grupos focales que describen los atributos de la praxis de la docencia, investigación y extensión, que a la universidad y los estudiantes actuales en general no han sido impactados por la revolución Bolivariana; no se nota sus fortalezas.

Habrá segmentos comprometidos con el proceso político iniciado en 1998 y aún antes el 4 f 1992; pero al menos quien esto escribe no ha tenido la experiencia sensible e intelectual acerca de que la nunca bien ponderada transformación universitaria discurre sobre nuevos fundamentos ontológicos, antropológicos, epistemológicos y axiológicos. ¿Dónde y cuándo?

En fin, se nos fue Chávez un 5 de marzo de 2013 en mala hora. Un golpe tan duro que muchos no nos explicamos del todo. Inspirado en el legado de nuestro libertador Simón Bolívar y el pensamiento emancipador del maestro Simón Rodríguez, así como en la polémica gesta de Ezequiel Zamora, el "General del Pueblo Soberano"; el líder fundamental que hubo de ser el comandante Hugo Chávez, que a despecho de lo acotado por el admirado historiador larense Dr. Manuel Caballero, ("Por qué no soy bolivariano", "La peste militar" o la felonía…); mantuvo una actitud gallarda y valiente nunca visto antes en la Venezuela del "Yo no fui"; que, andando el tiempo, pudo desarrollar procesos de diverso tenor hasta "… cambiar el curso de los acontecimientos". Para bien o para mal, según las evidencias de los hechos sociales y la perspectiva con que se aborden. ¿Qué posición tomar ahora, en estas horas convulsas, más aún cuando las antiguas fuerzas políticas han ganado terreno?

Esta "corriente regeneradora" iniciada con más fuerza en Venezuela el 4 de febrero de 1992 que involucró también a la universidad, su claustro y los estudiantes entonces en constante agitación y efervescencia, ha tenido una inspiración, como todos sabemos, en la mejor tradición del Pensamiento Latinoamericano (Salazar Bondy, Dussel y otros tantos). Eso que algunos dan en llamar "Filosofía Latinoamericana", para molestia de ciertos purista.

Pero constituye una línea reflexiva y actuante (praxis) que cubre un amplio interregno de tiempo. Va desde las formaciones económico-sociales aborígenes que se plantaron frente al invasor europeo, proceso de conquista y colonización que haría crisis y se resolviera a favor de la autodeterminación de los pueblos en el siglo XIX, se extiende al siglo XX y alcanza hasta los días que corren en Venezuela y en este Tercer Mundo, en lo que va del siglo XXI con nuevos paradigmas humanos y socioculturales a través de un diálogo fecundo. Si bien acosado permanentemente.

Estas corrientes, pues, han dado maestros de un decir y hacer que habían sido olvidados por la "gente bien" pero, para sorpresa de muchos, ciertos discípulos excepcionales logran actualizar en el presente contemporáneo y actual; claro, no sin esfuerzos arduos, dado que estas ideas y movimientos emancipadores comúnmente encuentran ingentes dificultades. Entre otras razones porque los paradigmas dominantes de los "Aparatos Ideológicos del Estado", para decirlo así recordando el conocido libro del filósofo francés Louis Althusser, esto es, el sistema educativo formal e informal y no formal: escuela, liceo, universidad, los medios de comunicación social, la Iglesia, la familia, grupos de iguales…, como agentes óptimos de la socialización, primaria y secundaria, discurren sobre otros paradigmas que, para ser breve no es más que el pensamiento neocolonial.

Quien irrumpe contra tal orden suele a ser reducido. Sometido al ostracismo. Es descalificado moralmente. En el momento del evento disruptivo y después. (Recuérdese a Chávez, precisamente ahora en la miniserie reciente El Comandante, de TNT y RCN). Es acusado como el no ser. El "interfecto" que de manera despectiva refieren algunos. Pero, citando de memoria a Enrique Dussel en su obra "14 Tesis Éticas" (que nos ha hecho conocer nuestro Profesor de Ética Social en el Diplomado en Filosofía UPEL IPB, Dr. José Gregoria Girálico López), ese no-ser viene a constituir lo nuevo, todo aquello que irrumpe, aunque no sin dificultad; todo el movimiento antiglobalización que ha irrumpido en Venezuela y el Tercer Mundo frente a las ansias de dominación.

A 25 años del 4 de febrero de 1992 todo ha cambiado, el tiempo ha hecho su trabajo. No somos los mismos, algunos ya se han ido a otro plano espiritual, así como hay nuevas estructuras económicas e institucionales, por ahora en situación bastante crítica. Pero tampoco es para rendirse. "El tiempo, el implacable, el que se fue, siempre alguna marca nos dejó"… Según canta Silvio Rodríguez; ese proceso histórico ha venido decantando hechos y actitudes.

Se ha levantado un proyecto histórico respaldado por una buena mayoría y guiada contra viento y marea (¿Marea Socialista?) por el presidente Maduro y su equipo, a veces errático. Aunque se sabe que la cosa no es nada fácil, debe continuar. ¿Hay otra opción más democrática y anticolonial auténtica? Si bien no es para asumir el ditirambo y el tambor batiente, porque por todas partes se encuentran cuestiones bastante similares a los tiempos de 1992, sobre todo por la presencia de la pobreza material y espiritual generalizada, la escasez y el entreguismo de cierta burguesía tarambana. En fin. Que si no fuera por ciertas expresiones de solidaridad apoyadas desde el Ejecutivo Nacional todos "tiráramos la toalla". Sólo el recuerdo de Chávez nos hace seguir golpeando la dura realidad, si cabe. Por eso no es vacío decir: "Maduro, dale duro".



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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