Cuando el delito se adueña de espacios públicos

No queremos aventurarnos a generalizar, pero al menos aquí en Ciudad Bolívar, capital del estado Bolívar, la situación es preocupante por cuanto el delito campea en todas sus manifestaciones. Por ejemplo, el bachaqueo, aquí se ejerce sin problema alguno, porque no hay quien lo controle.

El bachaqueo de alimentos es normal y lo que es peor hay productos de consumo masivo y directo, como el caso del pan, que lo venden al aire libre, lo manipulan sin guantes y sin ningún cuidado sanitario y de paso a precio de oro. Muchas panaderías mantienen sus puerta cerradas y alegan que no producen porque no tienen materia prima, pero a las puertas del establecimiento están los delincuentes que expenden una "flauta de harina", que irónicamente denominan "canilla", cuyo peso no va mas allá de los 100 gramos jhasta en en 600 bolívares.

Estos "vendedores" se ubican en casi todas las cuadras de la urbanización Los Próceres de la parroquia Agua Salada, donde difícilmente se puede comprar pan en una panificadora. Incluso se ubican aledaños al comando policial.

El bachaqueo está tan generalizado que llegó hasta el transporte colectivo, donde los conductores y colectores no le permiten al pasajero abordar la unidad, si no se baja con 50 bolívares, cuando la tarifa autorizada por la alcaldía son 35 bolívares. Sería bueno hacer cuentas para ver cuanto le roban al público diariamente, con ese promedio de 15 bolívares por pasajero. Para ese abuso no hay autoridad en la materia que defienda al usuario.

Pero hay otros casos, como son las "sucursales del SENIAT particulares", que funcionan en toda la ciudad, a través de la venta de tarjetas y recargas telefónicas. Los propietarios de negocios donde realizan este tipo de transacciones, le recargan un diez por ciento, tanto a las tarjetas telefónicas, como a la recarga electrónica y eso lo hacen incluso con cartelitos, que le advierten al usuario que se le cobrará un diez por ciento adicional sobre el valor de cada tarjeta o recarga.

Si andamos conduciendo por la ciudad y requerimos estacionar el vehículo en cualquier espacio público, tenemos que pagarle peaje al sujeto que arbitrariamente ha hecho del cobro por estacionamiento su modus vivendi. Quien se niegue a pagar el peaje, se expone a una agresión. Para eso no hay agentes del orden público, porque siempre están muy ocupados en el interior de almacenes, restaurantes, centros de apuestas, ventas de repuestos y otros, custodiando los intereses del comerciante incluyendo el que tiene su SENIAT particular. Porsupuesto que eso no es de gratis.

Si caminamos por el sector comercial del paseo Orinoco y de la calle Venezuela, indigna el acoso de delincuentes que te salen al paso ofertando en voz baja: "oro..oro..oro..compramos, oro, plata.. prendas." La actitud misma y de la manera como te proponen la transacción te indica a las claras que allí, no exigen ningún documento sobre el origen de la prenda que compran, no importa que sea producto del arrebatón, del robo a mano armada, homicidio o hurto. En otras palabras, se trata de "Aguantadores" organizados, presumiblemente en connivencia con algunos comerciantes del ramo establecidos en la zona.

La lista es larga, pero sería cansar a los lectores, continuar enumerando las actividades irregulares de mafias, que se mueven en el ambiente, incluyendo la "protección interesada" de la cual son víctimas potenciales, los comerciantes establecidos que se ven obligados a pagar vacuna a uno u otro bando, para curarse en salud .Es preocupante, cuando el delito se adueña de espacios públicos. Periodista* CNP 2414 cd2620@gmail.com.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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