"Los ricos son diferentes de ti y de mí"

A los que están arriba de la escala social les resulta difícil imaginar cómo es la vida de los abajo y, cada vez más, de los del medio.

La Decadencia de Occidente, del alemán Oswald Spengler, en la que sostenía que todas las civilizaciones tienen un ciclo de vida natural consistente en crecimiento, florecimiento y decadencia, y que la cultura occidental (territorio en el que se iba a sufrir, de manera determinante, el drama de los conflictos), absorta en un materialismo estrecho y en el caos, estaba a punto de entrar en su invierno.

Tras la Gran Guerra, que tanto sufrimiento trajo consigo, los pueblos manifestaban un deseo generalizado de regresar a lo que se consideraba "normalidad", el mundo anterior al conflicto, el mundo de la Belle Époque, pero la realidad contradecía a esos deseos: descontento social, estancamiento económico, conflictos políticos internacionales. En la confrontación entre realidad y deseo se extendió un sentimiento de fin de siécle, de fin de una era, parecido al que se da ahora en el Imperio gringo en decadencia que se ve cómo nuevas zonas del mundo amenazan su economía y su papel de principal aliado estratégico la OTAN. La Gran Recesión está sirviendo para incrementar ese sentimiento de que se está pasando de una época de certezas a otra de inestabilidad.

Los de arriba de la escala social no valoran –porque no piensan habitualmente en ella– la distancia social que se ha ampliado tanto (aunque con sus hábitos económicos y sociales "compran" esa distancia social y presumen de la misma), mientras que el resto subraya con tinta indeleble la llamada "renta relativa" y la "privación relativa": lo que cuenta para la sensación de bienestar del pueblo no es sólo su renta en términos absolutos sino su renta en relación con los demás, la preocupación por su consumo comparado con el de su vecino, no ser menos que este último trabajando igual. En definitiva, no quedarse atrás en una distribucción cada vez más regresiva de la renta, la riqueza (la desigualdad de patrimonios es aún superior a la desigualdad de rentas en estos momentos, y tiende a agrandarse por la tendencia a suprimir los impuestas de patrimonio y de sucesiones) y las oportunidades.

—Las numerosas crisis que se superponen (política, económica, del orden social, del sistema internacional…) provocaron entonces una verdadera crisis moral. Subir a los aires, de George Orwell. Pretendía transmitir la sensación de callejón sin salida moral, de sociedades modernas abrumadas por la posibilidad de otra guerra. "Millones de otros como yo", declaraba el narrador de Orwell, "tienen la sensación de que el mundo va mal. Pueden sentir que las cosas se derrumban y crujen bajo sus pies". "Desigualdad y movilidad social son los conceptos que aparecen vinculados pero que no significan exactamente lo mismo. La desigualdad económica y la desigualdad económica y la social no son equivalentes. La desigualdad económica tiene en cuenta la variación de ingresos y riquezas" .

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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