Como el 12 de Abril de 2002: concentrémonos en las guarniciones militares

COMO EL 12 DE ABRIL DE 2002,

CONCENTRÉMONOS EN LAS GUARNICIONES MILITARES

En la madrugada del 12 de abril de 2002, el Comandante Chávez tomó la decisión de dirigirse a Fuerte Tiuna donde estaba concentrado parte del mando de quienes perpetraban el golpe de Estado, convencido de que él, por sí solo, era capaz de hacer recapacitar a sus compañeros de armas en función de que abandonaran la nefasta pretensión de instaurar una dictadura a favor de los intereses de la burguesía. Allí fue hecho prisionero por sus propios compañeros. En horas del mediodía de ese mismo día, el Camarada Willian Lara, presidente de la Asamblea Nacional para aquel entonces, dio la orientación de marchar hacia las principales Guarniciones Militares ubicadas a todo lo largo y ancho del país, a objeto de provocar la definición de los sectores militares que bajo el argumento de la institucionalidad adoptaban una posición de pasividad y complicidad con el golpe. Ese día, hubo marchas en todo el territorio de la nación, pues el pueblo explotado y oprimido de la patria marchó y se concentró a las puertas de las Bases Navales, Bases Aéreas, Cuarteles, en fin, en las guarniciones militares; y allí, voceó consignas revolucionarias; dialogó con las y los militares sin distinción de grados y jerarquías; exigió la liberación de Chávez; emplazó a los militares patriotas a movilizarse en defensa del orden constitucional y, por ende, de la Revolución Bolivariana; en suma, se concretó la UNIDAD CÍVICO-MILITAR para ejecutar la acción revolucionaria consistente en impedir la consolidación del golpe de Estado.

Este histórico hecho es de trascendental relevancia para comprender la razón por la cual la dictadura burguesa no logró estabilizarse y, por tanto, se pudo garantizar por aquellos días la continuidad de la Revolución Bolivariana. En efecto, la activación de importantes sectores de la institución castrense producto de la movilización y presión popular, condujo a la estructuración de una instancia de coordinación del accionar protagónico que desplegó la conjugación de las capacidades de ambos actores (FANB y Pueblo en Lucha), lo cual, constituyó el factor decisivo que, aunado a otras cuestiones, modificó la correlación de fuerzas inicialmente existente entre la camarilla golpista y los sectores populares en resistencia.

Hoy, no solo vivimos la agonía de la Revolución Bolivariana, sino lo que es más grave, somos víctima como sociedad de la más intensa, generalizada y criminal agresión que en nuestra historia contemporánea hayamos sufrido como colectivo nacional. En este contexto, INSURGENCIA COMUNISTA considera que las medidas que se requieren implementar para enfrentar la problemática que confronta actualmente Venezuela, solamente pueden ser elaboradas y aplicadas en el marco de una nueva concreción de la Unidad Cívico-Militar, habida cuenta, entre otras, de las siguientes cuestiones:

1.- La gravedad del desastre existente es de tal magnitud que las horas cuentan, pues la tendencia es hacia su empeoramiento. No hay tiempo para conformar un movimiento político por las vías tradicionales, es decir, elaboración de documentos, programas y estatuto; hacer discusiones, seminarios y asambleas; elegir las direcciones, realizar actos de proselitismo, participar en luchas parciales, etc. Quienes estén dispuestos a asumir los riesgos que implica actuar políticamente hoy en Venezuela para salvar la patria, tendrán que comprender que la organización que se requiere para cumplir tal objetivo, se construirá al calor de la acción y la lucha revolucionaria. Cada día que pasa el gobierno hipoteca más la soberanía e independencia del país; cada día que pasa más compatriotas mueren en manos de la delincuencia; cada día que pasa la hambruna crece; cada día que pasa menos alumnos asisten a las instituciones educativas; cada día que pasa más hospitales paralizan sus servicios por falta de insumos; cada día que pasa el salario pierde más su capacidad adquisitiva; en fin, cada día que pasa menos calidad de vida nos queda y más se desintegra la institucionalidad de Venezuela como república.

2.- El fortalecimiento de los aliados internacionales de la oposición al gobierno nacional producto de la nueva correlación de fuerzas que se ha configurado en el continente, le disminuyen sustancialmente al gobierno las posibilidades de respaldo internacional, por ende, se incrementan sus vulnerabilidades y se reduce su capacidad de maniobra. La verdad es que poca o nada de la tan cacareada solidaridad que como Revolución Bolivariana se recibió de países hermanos, organizaciones y personalidades extranjeras fue desinteresada o gratuita. Cada movilización, acto, curso, espectáculo, servicio médico, tractor, asesoría, máquina, arma, alimento, medicina, entrenador, en suma, cada servicio y bien recibido del extranjero, en el marco de los Convenios de Cooperación Internacional, fueron pagados dólar sobre dólar, incluso, en algunos casos con precios superiores a los corrientes en el mercado internacional. Hoy, cuando los dólares escasean, "la solidaridad y el internacionalismo revolucionario" se expresa casi de manera exclusiva en una que otra declaración de prensa. La inminente activación de la Carta Democrática Interamericana, como mecanismo de legitimación de la intervención extranjera, así como el constante empeoramiento de la realidad venezolana, pone a prueba la autenticidad de las proclamadas posiciones de solidaridad e Internacionalismo Revolucionario de quienes tanto se beneficiaron del erario público nacional en nombre del progreso y del socialismo.

3.- No hay perspectiva a corto plazo de una elevación significativa de los precios internacionales de los hidrocarburos, en consecuencia, el déficit fiscal que tal situación implica, impide cubrir financieramente el conjunto de responsabilidades, requerimientos y compromisos adquiridos por el Estado. En este sentido, es forzoso establecer un régimen de prioridades, lo que obviamente supone afectar los intereses de las compañías trasnacionales aliadas al gobierno y de la clase social dominante hoy en Venezuela, los cuales no aceptarán ni permitirán pasivamente la erradicación de sus privilegios. De otra parte, no hay posibilidad en la realidad real, ya no en la publicidad de la televisión, de producir a corto plazo los alimentos básicos necesarios en aras de no caer en una generalizada hambruna, por consiguiente, por cierto tiempo se continuará dependiendo de las importaciones; no obstante, éstas se pueden optimizar por conducto de la transparencia administrativa y de la aplicación del referido régimen de prioridades.

4.- El Estado se encuentra en una situación de manifiesta incapacidad para impulsar las acciones pertinentes a fin de enfrentar efectiva y eficientemente la problemática en que vivimos, más allá del contenido y orientación de éstas, ya que el nivel de deslegitimación, desinstitucionalización, debilidad, paralización, desorden y precariedad le resta fuerza como el sujeto principal y central de la dinámica nacional, al punto que lo anula como una fuente posible de la cual pueda emerger una solución en lo inmediato.

5.- La clase social dominante en Venezuela, reconstituida con ocasión a la Revolución Bolivariana, integrada hoy por sectores de la vieja burguesía formada durante la cuarta república y la nueva boliburguesía formada durante la quinta república, tiene como rasgo esencial y caracterizante que la hace singular frente a otras burguesías, el hecho de que sus procesos de acumulación de capital se basan en la apropiación del patrimonio público, es decir, se basa prácticamente en el exclusivo saqueo de las riquezas de la nación. Por tal motivo, más allá de la publicidad y los monótonos discursos, nunca ha tenido una verdadera intención de desarrollar el aparato económico del país, incluso, dentro del propio régimen capitalista de producción, por ende, la invocación del socialismo es simplemente un recurso propagandístico destinado a crear una falsa diferenciación con las otras fracciones del capital. Hoy, frente a la caída de los precios de la cesta petrolera pretenden hacerse de otras fuentes de ingresos para lo cual recurren desesperadamente a la entrega de los yacimientos energéticos y mineros, sin importarles su repercusión en la soberanía e independencia del país, ni en el daño que los mismos representan para los pueblos que habitan en dichos espacios y, lógicamente, para el ecosistema. No es posible con esta clase capitalista desarrollar el aparato económico del país, es decir, incrementar sus capacidades productivas a través de un proceso de industrialización integral, incluso, se insiste, dentro del propio marco del sistema capitalista, puesto que el interés que los guía como capitalistas no es acumular capital a través de la explotación de la clase trabajadora asalariada con ocasión a los procesos productivos que poseen o pudieran instalar y desarrollar, sino enriquecerse a costa del fraude y asalto al erario público. En este sentido, las disputas y pugnas entre las distintas fracciones que componen la actual clase social dominante en Venezuela, no solo están confinadas en el marco del capitalismo, sino además, están sujetas al singular o particular capitalismo que se ha formado y desarrollado en el país, esto es, un capitalismo improductivo, rentístico y parasitario; de allí que, políticamente, les sea estratégico el control del Estado, pues, se reitera, éste es el instrumento principal que les garantiza la acumulación de capital.

6.- Los voceros políticos de las distintas fracciones capitalistas que integran la clase social dominante hoy en Venezuela, básicamente cumplen la función de luchar por el control del Estado, en aras de que una vez dominado éste, le sirva a los intereses de la fracción capitalista que representan. Esta es la razón por la cual, mientras la sociedad venezolana se debate en la más oprobiosa situación, la clase política (gobernante y oposición) se centra exclusivamente en, por un lado, conservar el gobierno del Estado y, por el otro, derrocar a quienes lo están ejerciendo. Dicho en términos del momento político actual: dilatar la realización del referéndum o presionar para que éste se efectúe en el menor tiempo posible. En el contexto de esta lucha interburguesa, no habrá solución popular a los problemas del pueblo, toda vez que solo el pueblo salva al pueblo, es decir, solo el pueblo puede implementar las soluciones en su beneficio, por tanto, mientras la burguesía sea quien controle y domine el Estado, el pueblo continuará sufriendo el desastre en que hoy vive.

7.- El Movimiento Popular Revolucionario venezolano actualmente carece de la capacidad necesaria para incidir en el acontecer político nacional, toda vez que sus niveles de orfandad teórica, desorganización, burocratización, atomización, aburguesamiento y precariedad en recursos materiales le impide impulsar cualquier iniciativa revolucionaria por su propia cuenta y con base a su propia fuerza; no obstante, existen en el país importantes núcleos revolucionarios en pleno desarrollo, que se perfilan como los futuros protagonistas de un proceso de reactivación y reconstitución del movimiento, el cual, solo es factible en el marco de las luchas populares, es decir, con un pueblo en las calles combatiendo en defensa de sus derechos e intereses. En esta perspectiva, las luchas que hoy libran los sectores sindicales clasistas en mejora de las condiciones de trabajo, especialmente, por el incremento salarial; las que libran los frentes y comunas campesinas contra el latifundio y por su permanencia en las tierras conquistadas para producir alimentos; las que llevan a cabo las y los estudiantes en preservación del funcionamiento de las universidades; la de los Pueblos Indígenas en resguardo de su cosmovisión y territorios ancestrales; las de los colectivos y grupos populares en las comunidades y barrios contra la delincuencia, a través del ejercicio legítimo de la autodefensa revolucionaria; en fin, las de las amplias mayorías populares en aras de la edificación de un porvenir decente, laborioso, pacífico y seguro, deben ser potenciadas y radicalizadas hasta su máxima expresión.

8.- La Fuerza Armada Nacional Bolivariana es la única organización en todo el país que cuenta hoy con la capacidad por sí sola de intervenir en la actual dinámica nacional para definir un nuevo rumbo. Esta organización no es homogénea, pues en ella coexisten múltiples fracciones que ninguna por sí sola ejerce un control integral sobre la mayoría de sus integrantes. Se identifican en los Altos Mandos de sus componentes ciertas tendencias a favor y en contra del actual gobierno, pero de ningún modo esto significa que la mayoría de las y los integrantes del componente armado de que se trate, están plegado a una de las tendencias en referencia. A pesar del desprestigio que en los últimos tiempos rodea a la FANB, a propósito de la actuación de cierto militares de alto rango, a quienes se les vincula con la corrupción, narcotráfico y traición a la patria, la mayoría del pueblo Venezolano sabe que el grueso del personal castrense es decente y está identificado con los intereses de la nación, por consiguiente, representan una esperanza y a la vez un factor determinante en la búsqueda de una solución a la crisis. Aún así, cualquier acción que desarrolle la Fuerza Armada bajo la promoción y conducción de alguna de las fracciones que hacen vida en su interior, está condenada al fracaso si no cuenta con el respaldo y apoyo de las amplias mayorías populares del país, no tanto por la legitimidad de la acción, que es decir bastante, sino en lo tocante a la sostenibilidad de los resultados de la acción en cuestión. En este sentido, el pueblo no solo legitima la actuación de la organización castrense, sino que constituye la suprema garantía de que su accionar se dirija a corregir el caos en que se debate la patria y no a consolidar un militarismo que ya es parte del problema que confrontamos como país.

Ahora bien, el que hoy INSURGENCIA COMUNISTA reivindique la pertinencia histórica de una intervención castrense en el marco de una nueva concreción de la Unidad Cívico-Militar en función de detener el proceso de destrucción de Venezuela y, consecuencialmente, sentar las bases para iniciar el camino hacia la recuperación de lo que supone e implica la República Bolivariana de Venezuela, de ningún modo significa que hayamos adoptado una política conspirativa, o sea, que estemos promoviendo un golpe de Estado; por el contrario, se trata, en consideración a la realidad concreta en que nos encontramos como país, de impulsar conjuntamente con las demás organizaciones revolucionarias, sean éstas nacionalistas, socialistas o comunistas, así como con las organizaciones sociales de base, vale decir, sindicatos clasistas, consejos de trabajadores y trabajadoras, frentes campesinos, organizaciones estudiantiles progresistas, consejos comunales, gremios profesionales, colectivos populares, en suma, el Pueblo en Lucha, una línea de acción que nos conduzca a la brevedad a estructurar en la propia dinámica de la lucha una FUERZA SOCIAL REVOLUCIONARIA para la acción, la cual, en ejercicio de la soberanía Popular e interpretando las aspiraciones y sentir generalizado del pueblo venezolano, aplique las medidas que con urgencia se requieren para restablecer el principio de la autoridad e institucionalidad democrática; para preservar la soberanía e independencia de la nación; para combatir el contrabando de extracción; para adecentar y transparentar la administración de la hacienda pública; para proteger e incrementar el poder adquisitivo del salario; para ordenar y transparentar la importación de alimentos y medicinas, así como, su eficiente distribución; para conservar los ecosistemas; para regularizar la presencia de extranjeros en el territorio nacional; para asegurar los territorios ancestrales de los pueblos indígenas; para capacitar a las comunidades en el manejo de técnicas y herramientas que le permitan por la vía de la auto-defensa repeler la criminalidad; en suma, aplicar las medidas destinadas a atender con urgencia las necesidades más sentidas de la sociedad venezolana.

El 12 de abril de 2002, cuando el pueblo de Venezuela marchó y se concentró en las principales Guarniciones Militares, no estaba promoviendo ni ejecutando ningún golpe de Estado, fue a unir sus fuerzas con las de los sectores más avanzados de la institución castrense para combatir la dictadura burguesa, es decir, para salvar a la patria de la destrucción y desastre que aquella representaba. Así pues, INSURGENCIA COMUNISTA no se plantea, por ahora, realizar alianza alguna para disputarse el control del gobierno, toda vez que, a su juicio, lo prioritario en este momento es gestionar y presionar para que se apliquen las medidas de emergencia, de allí la necesidad de concretar una nueva unidad cívico-militar, pues solo ésta fuerza social cuenta hoy con la capacidad de garantizar la aplicación de dichas medidas.

En conclusión, vivimos un momento crucial en el devenir histórico de Venezuela como nación, mañana es tarde, es la hora de volver a marchar y concentrarnos en las Guarniciones Militares para abierta y públicamente comenzar a dar los pasos necesarios en función de una nueva concreción de la unidad cívico-militar, la cual, en nuestro criterio y en esta oportunidad debe constituirse a partir de los acuerdos que se suscriban sobre los siguientes asuntos:

1.- En el ámbito Internacional: A) Determinación del monto, sinceridad y legalidad de la deuda pública, en tal contexto, evaluar la conveniencia de la suspensión de su pago hasta tanto no se clarifique la validez de la misma. B) Exhortar a los Estados, compañías y organizaciones con quienes se suscribieron "Convenios de Cooperación Internacional" que públicamente rindan cuenta de los alcances, contenidos y beneficios obtenidos, so pena de la inmediata paralización de los mismos. C) Exigir a los administradores de los Fondos Multilaterales la correspondiente rendición de cuentas.

2.-  En el ámbito Nacional: A) Fijar un régimen de prioridades sobre las erogaciones públicas. B) Establecer mecanismos que hagan trasparente todas las operaciones de importación de bienes y servicios. C) Constitución de la jurisdicción especial Anti-corrupción. D) Fijación de una fecha para que se ordene el incremento general de sueldos y salarios. E) Inmediata realización de elecciones en todas las instituciones u organismos que se encuentren en mora electoral, tales como autoridades universitarias, sindicatos, gremios, etc. F) Capacitar a las comunidades para el ejercicio de la auto-defensa.

Cabe agregar para finalizar, que los asuntos referidos precedentemente, entre otros, constituyen las materias sobre las que debemos debatir y dialogar abierta y públicamente con los sectores más avanzados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana sin distinguir rangos y jerarquía, en ocasión al proceso de concretar una nueva unidad cívico-militar.

Dirección Política de Insurgencia Comunista

Venezuela, mayo 2016.

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

¡SOMOS INSURGENTES, SOMOS COMUNISTAS!

¡GUERRA A MUERTE AL CAPITAL!

¡COMO EL 12-04-2002, MARCHEMOS A LAS GUARNICIONES MILITARES!

¡CONCRETEMOS UNA NUEVA UNIDAD CÍVICO-MILITAR!

¡RESCATEMOS A VENEZUELA DEL DESASTRE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡IMPULSEMOS LA UNIDAD ANTIIMPERIALISTA!

¡ORGANICEMOS LA DEFENSA POPULAR!



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