¿Se resquebraja la moral en la GNB?

I

Por razones obvias voy a ser muy cuidadoso en lo que voy a decir en este artículo. Pero algo tengo que comentar en aras a la verdad, en aras de lo que ven mis ojos, y oyen mis oídos. Frente a mi edificio, ubicado en la urbanización Alta Vista II, torre C, existe un modulo que sirve de asiento a un Destacamento de la Guardia Nacional Bolivariana. Un puesto que, según es para que vele por la seguridad y el orden en el famoso estacionamiento, adyacente a la sede de la Corporación Venezolana de Guayana. En dicho estacionamiento, llamado también del hambre, por la cantidad de kioscos "mata hambre" que autorizó colocar allí el flamante Alcalde José Ramón López, hoy en total oscuridad, se realizan en la noche francachelas, con espectáculos obscenos y todo. La Guardia Nacional Bolivariana fue puesta allí para frenar la bebezón de aguardiente, así como la música vallenato, y los bailes entre hombres y mujeres que vienen de no sé dónde a ahogar sus penas en el lugar. Reitero no son vecinos. Son "extranjeros" que llegan al "bar ambulante" que existe frente al módulo.

II

Hasta lo narrado no hay nada malo para los efectivos de la GNB. Pero aquí viene mi queja: en una madrugada de esta última semana de abril, observé que una camioneta estaba estacionada al lado del módulo. Cosa que no debería ser. Pienso yo. Una mujer en short cortico, vaso en mano se acercó a la reja del módulo. Un guardia le correspondió. Allí hablaron. Minutos más tarde el funcionario estaba fuera del módulo, y inició un coqueteo con la mujer, junto a los hombres que allí estaban, quienes gozaban una bola, dado que la fémina había logrado incorporar al guardia al grupo. No aseguró que el efectivo estuviera empinando el codo. Pregunto: ¿Por qué el guardia permitió que ese vehículo estuviera casi pegado del módulo? ¿Qué hacía ese señor hablando con esa mujer, y luego con sus compañeros de farra? Mientras a 50 metros dos grupos de hombres y mujeres bailaban al compás del vallenato, y cavas full de aguardiente. ¿Y los guardias? ¿Qué carajo hacen esos efectivos militares en ese módulo? ¿Qué instrucciones tienen de sus superiores? "No es poca cosa…" reza un lema que tiene en una de sus paredes el famoso módulo. En verdad no es poca cosa la que estamos viendo hoy día. ¡Dios nos agarre confesados!

III

Rumores son rumores. Unos tienen basamento. Otros no. Pero rumores son rumores. Veamos este caso: de buena fuente me llegó la información de que en la noche del pasado martes se había realizado un "Consejo de Guerra" en la sede del Core 8, en Ciudad Bolívar. Conclusión: habían dado de baja a más de un centenar de guardias nacionales. ¿Es normal? Podría serlo. Yo tengo muchos años alejado de las normas y leyes castrenses. Estoy desfasado. Pero me resulta raro ¿un "Consejo de Guerra"?. Algo luce muy mal. Podría haber malos entendimos… O quien me dijo esta vaina, se peló. O quien se lo dijo a quien me lo dijo, estaba borracho. Pero de que hay algo raro, lo hay. No debe sorprender a nadie sucesos raros dentro del seno castrense. Sobre todo en estos momentos. Allí hay mucha gente. Unos insobornables, de conciencia sólida. Otros guabinosos, de mentes frágiles. Y hay quienes oyen cantos de sirena. Lo cierto es que los superiores deberían supervisar a sus subordinados, estén donde estén. Así se hallen cuidando carne para los zamuros… ¡Se cansa uno! ¡Volveré!

Puerto Ordaz, 27 de abril de 2016.



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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