Ante las críticas de Héctor Navarro

Cuando me disponía a escribir un artículo acerca del pensador latinoamericano Boaventura Dos Santos acerca de uno de sus textos (“Crítica de la Razón Indolente, contra el desperdicio de la experiencia”)  me distrajeron unas declaraciones en APORREA del exministro Héctor Navarro, las cuales considero realmente deleznables, en el marco de la realidad histórica de la cual él viene y la que confrontamos hoy por hoy en Venezuela, en América Latina y en el mundo. Y no podemos pasarlas por alto, siendo él uno de los ministros que más tiempo estuvo con el Presidente Chávez. (Ver http://www.aporrea.org/contraloria/n287868.html).

Siempre hemos planteado que hace falta la crítica y la autocrítica. En APORREA hemos leído planteamientos críticos con profundidad y altos niveles reflexivos como los de Javier Bierdeau, Carlos Lanz, Jesús Puerta, para citar algunos y otros realmente viscerales y hasta desleales, pero revestidos de un ropaje “revolucionario”. ¿Que ha habido fallas, extravíos, negligencia y corrupción en el gobierno bolivariano? Claro que si. Y ello ha sido admitido por ambos. Es decir, por Chávez y Maduro. Ello fue cuestionado por el Comandante Hugo Chávez (http://www.aporrea.org/contraloria/a83500.html) y ahora por el Presidente Nicolás Maduro (http://laiguana.tv/articulos/21351-maduro-pedir-hacer-falsos-rojos-burocratas-corruptos-destruir-revolucion).

Ahora, la corrupción no es un signo sólo del gobierno presidido por Nicolás Maduro, como parece haber sido descubierto ahora por varios exministros de Chávez que cuando lo fueron, o no la vieron, o fueron cómplices silentes de la misma. La corrupción, ya debemos saberlo todos, es endémica al capitalismo y contra ella luchan denodadamente los socialistas, los revolucionarios, aunque debemos reconocer que también  autores defensores del capitalismo como Adam Smith plateaba “no ser admisible el enriquecimiento a costa de los conciudadanos”, o James Wolfensholn, que fue presidente del Banco Mundial, quien expuso: “la corrupción es una afrenta a los pobres, porque desvía el dinero hacia los más ricos”. Y entre nuestros clásicos está Carlos Marx quien expresó: “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, pretendiendo ganar dinero sin mediar proceso productivo” Tomado de Carlos Lanz: http://www.aporrea.org/contraloria/a219465.html.

Uno de esos exministros es Héctor Navarro, quien en pose pseudo intelectual, o como monje que se asoma a una sorpresiva modernidad, le atribuye al gobierno de Nicolás Maduro todos los males que tenemos en la actualidad en Venezuela. Y cual vestal impoluta, se pasea por la crítica directa, descontextualizada, como si él no hubiese estado durante años gobernando con Chávez, donde también hubo múltiples casos de corrupción, por supuesto, no avalados, sino más bien combatidos por el líder. Pero jamás oímos a Navarro hablar de la corrupción en esos tiempos. Incluso, se da el tupé de creerse el hermeneuta de Chávez, respecto al Arco Minero y a muchas otras situaciones.

Pero más increíble aún le achaca al gobierno actual (como si no fuese la continuación del gobierno de Chávez) la crisis energética y de medicinas, como si ignorara el problema estructural energético mundial, el fenómeno del “Niño” y la guerra económica que también se vivió durante años con Chávez y que ahora se esparce por múltiples flancos contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. Ahora declara descaradamente Navarro: “De no haberse registrado los casos de corrupción administrativa en esta gestión gubernamental, el país contaría con los recursos para la infraestructura necesaria para paliar la crisis eléctrica y de agua… Si no se da la corrupción administrativa que se dio no estaríamos en la crisis que tenemos, porque habría dinero para comprar las medicinas que ahora no tenemos... Y la corrupción empeora cuando no hay límites por parte del Estado”.

Navarro debe saber que la crisis energética se agravó en Venezuela durante el año 2008-2009, cuando se tomaron medidas similares a las que se toman hoy y que cuando él fue ministro de Electricidad se presentaron situaciones similares a las de hoy, y las críticas que hacía la oposición entonces son las que hoy Navarro le hace al gobierno de Maduro (corrupción, impericia, negligencia). Para ello, sólo hay que revisar los diarios de la época en la que fue ministro.  Que falta de coherencia, que flaco servicio al proceso de transformaciones en Venezuela y que traición al legado de Chávez que él dice defender. Reiteramos, la crítica es buena, es saludable y puede generar la solución de los problemas, pero para ello hay que tener autoridad moral y Navarro en ese sentido dejó de tenerla.



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Cécil Gerardo Pérez


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