Más allá de la guerra económica

“La autocrítica es para rectificar, no para seguirla haciendo en el vacío, o lanzándola como al vacío”

Hugo Rafael Chávez Frías;

Golpe de timón;

Caracas, 20 de octubre de 2012.

Evidentemente que para explicar la coyuntura política actual de nuestro país, con las categorías dialécticas de tesis, antítesis, análisis y síntesis; podemos sistematizar la fase en que nos encontramos, como un resultado adverso electoral por la guerra económica; pero definitivamente nos vemos obligados como revolucionarios chavistas, a ver mas allá de esa afirmación. Cuando decimos obligados, nos lo planteamos desde el compromiso histórico que tenemos como clase trabajadora y por ende como pueblo, en decodificar de manera exhaustiva la situación, con la seriedad científica y militante, desde el materialismo dialéctico.

El comandante eterno Hugo Rafael Chávez Frías, en más de una oportunidad planteó la relación dialéctica del poder económico versus el poder político, y consciente- como marxista que se autodenominaba- de que las condiciones materiales determinan la existencia y la conciencia, siempre concluía que primero debíamos tomar el poder político y después el poder económico; sin embargo pareciera que el poder económico transnacional y nacional se impuso con una agenda antipopular y la derecha nacional e internacional terminó incidiendo en el poder político de Venezuela con las elecciones del seis de diciembre (6D), obteniendo la mayoría calificada en la Asamblea Nacional.

La situación planteada de esa manera, coloca en el debate nuevamente, el enfoque del comandante Chávez con respecto al Poder Político y el Poder Económico. En mi opinión, comparto absolutamente con el Comandante Chávez, que la primera conquista es el poder político para asegurar las condiciones materiales y espirituales de toda la población mediante el proceso social de trabajo. Con esto manifiesto que la amenaza que tenemos como pueblo, en esta victoria táctica de la derecha en la Asamblea Nacional, atenta contra las condiciones del vivir viviendo del pueblo creadas en la Revolución Bolivariana.

Asumiendo que la política es la lucha por la conquista del poder de una clase sobre otra, en el marco de la lucha de clases, donde se disputa el poder económico; debemos ubicar lo sucedido en Venezuela en los tres momentos políticos en que transcurre la lucha de clases: acumulación de fuerzas, toma del poder propiamente dicho y el ejercicio del poder: la gestión; todo ello transversado por la auto-organización y la autoformación de la clase. Es decir, la lucha política depende fundamentalmente de la conciencia y organización de la clase, mientras que la lucha económica la determina las capacidades de transformación tanto humanas como tecnológicas y la disponibilidad de materia prima. Entonces, cuando hay conciencia y organización siempre se decide a favor de los intereses de clases independientemente de la situación económica, asumiendo la lucha política como una posibilidad continua y permanente, con perspectiva histórica, para resolver todos los problemas económicos, sociales y culturales de la clase. En este sentido, todos debimos asumir que el 6D se estaba definiendo la tendencia histórica de una clase sobre otra y que no se estaba resolviendo todas las contradicciones en el seno de la clase. Nos correspondía acumular fuerzas mediante la campaña electoral, mantener el poder en la Asamblea el 6D y seguir ejerciendo el poder mediante la gestión revolucionaria en un proceso de autoformación y autoevaluación colectiva, integral, continua y permanente; luego, mediante este proceso, agudizar las contradicciones en el seno de las fuerzas revolucionarias para depurar los elementos adversos a la revolución, fuera o dentro de nuestras filas revolucionarias.

Cuando no hay conciencia se confunden los momentos políticos y las contradicciones fundamentales a resolver, de acuerdo a objetivos, estrategia y tácticas. En definitiva, la guerra económica es una de las causas de la derrota del 6D, pero la causa determinante es el nivel de conciencia política como clase, en primer lugar, de los camaradas que asumieron posiciones de desconexión con el pueblo al momento de estar al frente de las tareas encomendadas por la revolución bolivariana en las distintas instancias del Estado y en funciones de gobierno durante estos años; esos camaradas que cayeron en la ineficiencia política, en la fragmentación de la masa revolucionaria, en actos de corrupción y en desvinculación absoluta con el Poder Popular; todo por sus intereses particulares y no por los intereses del pueblo; y en segundo lugar, de los que votaron el 6D en contra de la revolución.

La derecha nacional e internacional, ante la crisis estructural del capitalismo mundial, más allá de la guerra económica en nuestro país, desarrolló las siguientes tácticas de guerra:

  1. Sabotaje eléctrico

  2. Sabotaje internacional al precio del barril de petróleo

  3. Paramilitarismo e inseguridad programada e inducida

  4. Cerco financiero internacional

  5. Infiltración de fuerzas enemigas en nuestras filas revolucionarias.

  6. Actuaciones inmorales con simbología revolucionaria.

  7. Espionaje imperial

  8. Sabotaje a la moneda nacional

  9. Acaparamiento, especulación, bachaqueo e inflación inducida

  10. Chisme, rumor y psicoterror mediático; en muchos casos con medias verdades; utilizando medios de comunicación y redes sociales

Con estas tácticas lograron agudizar las contradicciones internas en el seno del pueblo, pero si nos damos cuenta, todas esas tácticas no pertenecen de manera directa a lo que denominamos guerra económica y aunque la escasez nunca llegó a niveles de causar problemas para cubrir las necesidades básicas de la población -al contrario mucha gente convirtió su casa en almacén o depósitos de víveres, que en ocasiones se dañaron porque la capacidad de consumo era menor a la almacenada- a la hora de defender la revolución optó por no votar o votar por la oposición. Lógicamente para que eso ocurriera pasó algo más allá de lo económico, sencillamente puedo afirmar que no hemos logrado instaurar como pueblo un sistema de autoformación colectiva, integral continua y permanente que permita romper con la ideología de la contracultura capitalista y eso trae como consecuencia un desclasamiento donde sólo se piensa en intereses individuales, en los derechos y no en los deberes revolucionarios de conquistar, construir y defender la revolución, mas allá de los problemas particulares y cotidianos que como individuos nos toque enfrentar.

Es fundamental que construyamos el sistema educativo que derrumbe el sistema ideológico burgués, para entender como pueblo que los problemas de nosotros lo debemos resolver nosotros como pueblo y no con gente como Ramos Allup o Julio Borges.

A nosotros, con conciencia revolucionaria nos toca y nos corresponde:

  1. Asumirnos pueblo desde cualquier posición que tengamos en el Estado. Mas que cargos, asumir las responsabilidades revolucionarias, con mucha humildad. Que la prepotencia del poder desde el Estado desaparezca. Todo problema debe ser abordado con responsabilidad revolucionaria para la resolución correspondiente.

  2. Asumir la militancia colectiva y no de grupos

  3. Asumir la praxis (Investigación-Reflexión-Acción) desde y con el pueblo, para construir un discurso con contenido y no panfletario y mucho menos de show mediático. Hablar con sinceridad al pueblo militante de La Revolución. Tener compromiso con la palabra: cumplir lo que prometemos hacer.

  4. Reconocer los liderazgos colectivos y no matar desde el Estado las iniciativas de organizaciones populares de base.

  5. Asumir la dirección de los medios de producción y distribución para garantizar los bienes y servicios a la población

  6. Asumir la transición del Capitalismo al Socialismo, mediante el Estado pero con la gestión directa y democrática bajo el precepto chavista: Eficiencia o nada y Lucha contra el burocratismo.

  7. Construir el Poder Popular con las comunas: Comuna o nada.

  8. Ser ejemplo de liderazgo ético y moral en toda la sociedad. Ser modelo de trabajo y estudio. La honestidad como guía.

  9. Amar al prójimo como a si mismo. Ser capaz de dar la vida por los demás. La solidaridad como principio. Asumir la espiritualidad cristica y Chavista.

  10. Eliminar la impunidad. Justicia pide el pueblo.

  11. Llevar a la práctica lo manifestado, por nuestro comandante eterno, en el golpe de timón.

Muchas veces hemos escuchado "que amor con hambre no dura"; pero nuestro comandante repitió muchas veces: "amor con amor se paga", y como pueblo repetimos muchas veces, durante el 2002, ante la crisis económica por el golpe del 11 de abril y el sabotaje petrolero, la consigna: "con hambre y desempleo, con Chávez me resteo". En lo personal estoy convencido que el amor es la más alta expresión de un revolucionario y cuando se ama de verdad se puede superar cualquier crisis. Es hora de pensar en el amor a Chávez y al pueblo, y desde allí superar la verdadera crisis, que va más allá de lo económico, es más bien moral, espiritual; impuesta por una burguesía parasitaria y por el imperialismo, y aceptada, permitida y reproducida por muchos desclasados y reformistas en nombre de la revolución.

Es determinante ir a fondo en este proceso de autocrítica colectiva y aprovechar este momento político para radicalizar la Revolución Bolivariana, con la moral chavista en alto.

En este momento, a pesar de los resultados, podemos sentirnos orgullosos del Chavismo duro expresado en las elecciones del 6D, de un CNE confiable y de unas Fuerzas Armadas Bolivarianas del pueblo.

Logramos derrotar el imperio y el fascismo, impusimos la agenda de la paz, la derecha tuvo que someterse a la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela.

Es importante resaltar que a pesar de los resultados adversos, el país está en paz, nuestro presidente Nicolás Maduro Moros, salió de manera responsable a reconocer los resultados y a llamar a la paz, a diferencia de los fascistas que no reconocen derrotas y llaman a "descargar arrecheras" cuando los resultados electorales no le favorecen.

Antes de culminar, comento lo ocurrido en las pasadas elecciones de alcaldes, para la alcaldía del Municipio Maturín del Estado Monagas; allí las fuerzas revolucionarias fueron divididas, por un lado el Prof. Maicavares, en ese momento alcalde en ejercicio, por el Gran Polo Patriótico y por otro lado el Prof. Numa Rojas. El resultado indeseado por la mayoría del pueblo maturines fue la Victoria de Warner Jiménez de Voluntad Popular. El Prof. Maicavares, al momento de entregar la alcaldía a Warner, expresó: "cuando los pobres se dividen, ganan los ricos"

El que tengan ojos que vea y el que tenga oídos que oiga. A partir de este momento debemos acelerar y profundizar el debate y la movilización popular. Viviremos y venceremos.

"Moral y luces son nuestras primeras necesidades"

Simón Bolívar

Maturín; 13 de diciembre de 2015

 



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Arquímedes Mundaraín

Ingeniero Electricista. Docente en la Universidad de los Trabajadores en Monagas. Militante Revolucionario . Cristiano, Bolivariano y Chavista.

 mundaraina@gmail.com

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