Delcy Rodríguez llama "socio y amigo" a Donald Trump. Los capituladores ya sin vergüenza

Cuando Delcy Rodríguez llama "socio y amigo" al fascista Donald Trump se está situando en el campo contrarrevolucionario.

En el terreno de la lucha de clases mundial, Donald Trump representa a la reacción internacional imperialista. Su nacionalismo, racismo, defensa sin tapujos del gran capital corporativo y su identidad con los sectores más reaccionarios de la sociedad estadounidense, encarna la resistencia de la burguesía norteamericana contra cualquier avance tanto de la clase trabajadora estadounidense como del resto del mundo.

Trump amenaza y persigue a los inmigrantes y ha reforzado un aparato estatal que actúa como fuerza de choque contra quienes huyen de la miseria que el mismo sistema imperial produce.

ICE como la nueva Gestapo

La ampliación del presupuesto, el reclutamiento masivo y la represión sistemática del ICE bajo la dirección política de Trump se han traducido en una ola de violencia estatal que hoy sacude a Estados Unidos entero.

El 2025 fue el año con el mayor número de muertes bajo custodia de ICE en más de dos décadas, con al menos 32 personas fallecidas en centros de detención, muchas en condiciones de abandono o trato inhumano.

En lo que va del 2026 se han reportado varias muertes más bajo custodia, incluyendo casos calificados como homicidios por forenses independientes, como el de Geraldo Lunas Campos, un detenido cubano que murió asfixiado mientras era inmovilizado por guardias federales.

En los centros de detención han muerto decenas de personas bajo custodia.

Operativos de ICE junto a otras agencias federales han provocado disparos mortales contra civiles, incluso ciudadanos estadounidenses, como las muertes de Renée Good y Alex Pretti en Minnesota tras brutales intervenciones de agentes federales. Han metido en el ICE al conjunto de los fascistas.

Las movilizaciones y huelgas contra estas prácticas represivas –organizadas en todo Estados Unidos – exigen el fin de ICE, la responsabilidad política y el cese de estas políticas de violencia reaccionaria.

Esto no es una excepción accidental: es el resultado directo de una política de mano dura promovida desde la Casa Blanca y sostenida presupuestariamente por el Congreso bajo la administración de Trump. Trump representa a esa burguesía imperialista que ya se prepara para enterrar a la democracia burguesa hacia un Estado autoritario.

Llamar "socio y amigo" a Trump es alinearse con el fascismo

Cuando Delcy Rodríguez elige llamar "socio y amigo" a Trump, no está llamando "amigo" a una persona abstracta ni a una figura diplomática distante. Está alineándose simbólicamente con el jefe político de quienes fortalecen y legitiman la expansión de ICE como fuerza represiva contra inmigrantes, trabajadores y sectores vulnerables.

Ese aparato de represión –financiado, defendido y exaltado por el actual poder imperial– mata, encarcela y ajusticia a quienes no tienen nada más que sus manos para trabajar.

Bajo Trump hay represión estatal que mata civiles, criminaliza la pobreza y que genera miedo entre comunidades enteras.

Al llamar "socio y amigo" al representante del imperialismo más poderoso del mundo, Delcy Rodríguez se está postrando ante la reacción internacional liderada por Trump.

En un momento histórico en que los pueblos del mundo –desde la clase trabajadora norteamericana hasta las comunidades migrantes y los pueblos oprimidos del Sur global– enfrentan la violencia del capital y del Estado, colocarse del lado del jefe del poder represivo es situarse contra los explotados y oprimidos.

La decisión de presentar como "amigo" a un fascista como Trump que refuerza las políticas de represión migratoria, legitima la expansión del aparato de violencia estatal, ampara un sistema de detención que mata miles y responde a protestas populares con fuerza policial, es pasarse al lado de los opresores. Es una conciliación con quienes hoy encarnan las fuerzas represivas del sistema capitalista.

En el terreno de la lucha de clases mundial, los trabajadores de Estados Unidos, de América Latina y del mundo no están luchando solo contra sus burguesías nacionales, sino también contra el imperialismo estadounidense y sus instrumentos de dominación, represión y explotación.

Miles se movilizan contra el ICE y contra la represión.

Cuando un proceso político elige juntarse a quienes sostienen la reacción, se coloca en la vereda opuesta a las luchas populares y se vincula indirectamente con el poder que hoy golpea a los trabajadores e inmigrantes.

Los oprimidos no liberan sus cadenas tendiendo la mano a los ultraderechistas, sino rompiéndolas en lucha directa contra ellos.

Llamar "socio y amigo" a Donald Trump no es un gesto inocente ni una metáfora diplomática, es una orientación contrarrevolucionaria.



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