Mala gente que camina

Todos cabrían en un cine de barrio y sobrarían sillas. ¡Cuánto estruendo, sin embargo, arman estos mil Viajeros de Indias! A muchos los conocemos aunque sea a través del nombre. Allí tenemos a Nicolás Pérez de Mestre y a Francisco de Los Cobos. Sabemos que Esteban Mateos y Virgilio García perseguían y herraban indios en los tiempos del fundador de Coro. Y que Juan Cuaresma fue de los primeros fundadores de la ciudad con su mujer Francisca Samaniego. Son seres que todavía están vivos y palpitantes en la esencia de la nacionalidad. Esos Fernán Gallegos, Esteban Martín y Pedro de Limpias son generadores de la Venezuela actual. De las fogosas descargas de hombres como Juan de la fuente, Virgilio García y Lope de Aceros desciende nuestro pueblo. Sea a través de mujeres como Ana Pacheco, la honorable mujer de Juan de Villegas, sea por intermedio de Catalina de Miranda, la concubina de Carvajal y de García de Paredes. En aquellos años el semen de España cayó sobre las indias, las negras, las españolas, sin importar que fueran chaquetías, jirajaras, negras esclavas, hidalgas o aventureras. La sangre caliente no hizo distinción al elegir sobre quién debía caer la responsabilidad de echar a andar un mundo.

 

Suponemos reunidos en un vasto auditórium un gran número de hombres "célebres", los que, resucitados tales como eran en vida, con los mismos talentos e inclinaciones. El auditórium está preparado como tales huéspedes se merecen; un "riquísimo archivo", una inmensa "biblioteca", un "museo" donde se hallan reunidas las mayores "maravillas de la naturaleza y del arte"; largas hileras de jaulas donde rugen, braman, aúllan, silban, se revuelven, se agitan todos los animales de Europa. Comencemos por los gobernadores de Venezuela: Juan Ampíes; Alfredo Alfinger; Micer Ambrosio; Rodrigo de Bastidas; Jorge Espira, el "Demente"; Nicolás Federmann, el "Cruel"; Enrique Rembold, el "Loco"; el "Monstruoso", Juan de Carvajal; Pérez de Tolosa. 21 gobiernos se suceden durante esos 17 años. A excepción de Bastidas, "el comodín a la Audiencia", no hay gobernador que dure en sus funciones. Venegas se muere sin haberse asentado en su interinato; Cuebas dura una quincena. Lo mismo da que sean alemanes o castellanos. Un Santillana o un Carvajal bien valen por un Alfinger o un Espira. Tan criminal es el castellano Navarro, como el portugués Boiza. Los gobiernos múltiples de los alcaldes son igualmente desastrosos, como lo demuestra el caso de los gobiernos de Bonilla y Manso.

Entre los conquistadores de Caracas hay marañones como Pedro Alonso Galeas que, después de acompañar a Lope de Aguirre a todo lo largo de su trágico derrotero, termina como vecino y regidor de Caracas. De aquellas huestes quedan, también, Pedro García Camacho y Juan Serrano. Figuran Diego Montes, "el venerable"

Entre los compañeros de Losada venía Francisco Guerrero (a) El Cautivo. Era natural de Baeza, en Andalucía, entró al Valle de Caracas con el Caballero de Río Negro; estaba Esteban Martín, uno de los pocos que salvaron la vida con Ambrosio Alfinger en sus ruinosas y trágicas expediciones. Dejadlos hasta que se hayan hecho cargo de la distribución de las piezas y cada cual haya podido entregarse a los impulsos de su inclinación favorita.

Estos hombres del capitán Vasconia eran de la misma compañía de Alfinger. En ella estaban Virgilio García, Alonso de Campos, Hernán Pérez de la Muela y Juan de Villegas. ¿Tendrían sus deslices canibalescos estos bravos caballeros y fundadores de estirpes? A Juan de Villegas, si no comió indios, le quedó el gusto de asarlos en barbacoa por lo menos, como afirma en su obra el investigador Silva Uzcátegui. Su nombre no figura entre los vecinos de Santiago de León. Ha muerto hace ya algún tiempo. Aparecieron, sin embargo, sus hijos que languidecen de hambre.

La historia de aquellas expediciones hace temblar a cualquiera. Sobre aquella Santiago de León, como sobre los otros pueblos de Venezuela, va a incidir la sombra carnicera de los compañeros de Alfinger, Federmann, Lope de Aguirre y Carvajal. ¿Qué clase de hombre podía ser el que tenía tan negro historial? Hay muchos entre los fundadores de Caracas.

Lo que veía el uno no acertaba a verlo el otro; aquel reputaba a éste por estúpido y éste, a su vez, le pagaba con la misma moneda. Lo que el uno apreciaba con admirable tino, el otro lo juzgaba disparatado; lo que uno miraba como inestimable tesoro, considerábalo el otro cual miserable bagatela. Y esto, ¿Por qué? ¿Cómo es que grandes "pensadores" discuerden hasta tal punto? ¿Cómo las verdades no se presentan a los ojos de todos de una misma manera? Es que estas verdades son de especies muy diferentes; es que el compás y la regla no sirven para apreciar lo que afecta al corazón; es que los sentimientos nada valen en el cálculo y en la geometría; es que las abstracciones metafísicas nada tienen que ver con las ciencias sociales; es que la verdad pertenece a órdenes tan diferentes cuanto lo son las naturalezas de las cosas, porque la verdad es la misma realidad.

Andrés Eloy Blanco plasmó la escena en estas bellas estrofas de su Canto a España:

…y el mundo, estupefacto, verá la maravilla de una raza que tiene por pedestal tres quillas…

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Venceremos!



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Manuel Taibo


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