Morín para principiantes

Edgar Morin es un pensador francés, uno de los máximos exponentes del llamado "pensamiento complejo". Al leerlo abordar las más variadas problemáticas (prácticamente todo lo humano y lo planetario), uno lamenta que los políticos venezolanos, de los dos polos, pierdan todo su tiempo intrigando unos contra otros, como los de la oposición, o evocando ritualmente a Chávez, los "oficialistas", y no lo inviertan pensando de verdad en la complejidad de la situación venezolana.

Lamentablemente, en nuestro país lo político marcha al son de merengue dominicano, lo social a ritmo de vals vienés y lo económico al compás de un heavy rock, y cada pieza en una tonalidad distinta a la de las demás, y bailado por unos bailarines mediocres. Coexisten, al parecer sin comunicación, el mundo de las colas en los supermercados, el de las bandas que establecen su "territorio" incluso dentro de las instituciones estatales, y el de los políticos, de discursos electoreros eufóricos y vibrantes narrativas épicas.

Pero ocurre que, como lo explica muy bien Morin, y corriendo el riesgo de simplificarlo demasiado, todo se relaciona con todo, los efectos se convierten en causas, cada parte tiene al todo implicado, y el todo, por supuesto, es mayor que la suma de las partes, entrelazadas por "rizos" de interacciones.

Dicho de otra manera, y entrando en el quid de la cuestión, el fenómeno de los "bachaqueros" por supuesto que se relaciona con el funcionamiento de bandas criminales, que le han ocupado el territorio al estado, a este pobre estado "desbaratado" (Aristóbulo dixit). Pero también se relaciona con esa cultura del "sálvese quien pueda" que agudiza los valores ultra-egoístas de los sobrevivientes en ese mercantilismo, que es la sustancia salvaje del capitalismo. A su vez, esa guerra diaria de todos contra todos se relaciona, coincide con los intereses de los adversarios políticos, y los crasos errores y estupideces que en política económica ha cometido este gobierno, tratando de evitar, precisamente, la aparición de unos "fantasmas" que ya andan por ahí asustando.

Suena complejo porque lo es. Precisamente, en lo que se afinca Morin, Basarab y otros pensadores de la complejidad, es en los peligros de simplificar, tanto en ciencia, como en la vida. Ahora se anuncia la aplicación de una variante de los Operativos Policiales (supuestamente "liberadores del pueblo") contra los "bachaqueros". O sea, se reduce, se simplifica (problema cognitivo), a un asunto policial-militar un fenómeno que ya es político (pérdida de confianza y legitimidad) porque es social (crecimiento desproporcional de un sector de revendedores informales que chupa de otros oficios, por ejemplo de las domésticas, sus "efectivos"), y que es social porque es económico (escasez, inflación, desequilibrios macroeconómicos, mercado negro).

Si, en lo económico, hay un sistema (todavía capitalista, claro) por el que los agentes económicos (personas, grupos, empresas, instituciones) buscan racionalmente maximizar sus beneficios (especulando dólares baratos o monopolizando productos subsidiados); si hay una inflación y un desabastecimiento indetenible, usted no lo resuelve poniendo un soldado cada 10 personas en la cola del supermercado, porque a la semana ya tendrá esos mismos soldados sobornados por las redes de bachaqueros, y se crea un problema adicional. No puede impedir la corrupción de los funcionarios poniéndole un policía al lado a cada uno, porque se vería obligado, para controlar a cada policía, otro más, y a éste, otro más. Y así hasta el infinito.

Hay que asumir que aquí hay una crisis, pero no es sólo económica, ni sólo política, moral o social. Es de pensamiento, y eso implica todo lo demás. Y lo demás está en cada cosa. Complejo ¿verdad?



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Jesús Puerta


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