Desde los diálogos hasta el ultimátum

Desde la primera campaña electoral presidencial del Comandante Chávez hasta hoy, los Diálogos y el Ultimátum, han marcado la política venezolana. La derecha en sus distintas variantes, en el fondo son los mismos; llámense socialdemócratas, social cristianos, progresistas o fascistas, tienen el mismo proyecto político: servir al capital y enfrentar todo intento de construir el socialismo. Sus diferencias sólo son tácticas. Son “caimanes del mismo pozo”.

En la primera campaña Presidencial de Chávez, la oposición moribunda, acusaba al candidato de pretender “freír la cabeza de sus adversarios” si llegaba al poder. Asustaron a los pequeños propietarios de negocios o viviendas y a padres de familia, porque este gobierno los iba a despojar de sus propiedades y de sus hijos. Cuando el paro petrolero y el golpe de Estado, toda esta jauría se unió para destruir bienes de la nación, y cual Alí Baba y sus cuarenta ladrones repartirse las sobras que le dejaría el capital internacional, que es el verdadero orquestador de toda la trama conspirativa. La traída de para-militares colombianos, el permanente trabajo político de periódicos, radios y canales de televisión privados contra el gobierno, durante todo el año. Militares que su carrera se la deben a las corruptelas del punto Fijismo, se lanzaron en la Plaza La Francia a llamar a tumbar el gobierno, no dudaron en contratar asesinos para cegar vidas de venezolanos. Desesperados, prepararon magnicidios y luego asesinatos de reconocidos dirigentes del gobierno, de funcionarios y de civiles, se hicieron especialistas en tiro al blanco y guayas asesinas y optaron por enfermar con su fanatismo patológico, a sus seguidores y aparecieron las guarimbas y con ellas destrucción y muerte. Llamarón a “descargar la arrechera” causando 43 muertos. El monstruo de Ramo Verde histéricamente llamó a “la salida”, con 11 muertos más. Inocularon al Comandante Chávez de un cáncer mortal. Esta oposición siempre se ha topado con un gobierno tolerante y miedoso que siempre los perdona. La oposición sabe que no corre peligro, que el gobierno amenaza pero de allí no pasa. NO CREE ABSOLUTAMENTE EN DIALOGOS, QUIEREN TODO EL PODER.

La derecha no cree ni en diálogos, ni en democracia, ni en derechos humanos, ni en justicia social, fingen creer. Cuando han sido poder, mandan para el carajo todos los derechos humanos y la justicia social. Siempre creyeron sólo en el Ultimátum. Para ellos libertad es la hegemonía del mercado. Son arrastradamente serviles a los gringos. Sus consignas aquí y allá, son elocuentes: fuera, que se vayan, viva el cáncer, hay que acabar con el castro-comunismo, un franco tirador “mataría al perro mayor y a la jauría”, problema resuelto, de derrota en derrota, pero haciendo mucho, muchísimo daño, hoy esta oposición llega a lo que llaman: “La salida”. Enloquecidos, querían participar en un ataque de aviación militar sobre Caracas y otros puntos neurálgicos del país. Querían quemar escuelas con los niños adentro. Están muy claros, el confuso, el ingenuo, el tolerante, el permisivo, el mamita, el francamente débil, es el gobierno que sí cree en los diálogos, con el mismo fervor que cree en un capitalismo humano.

Esta fragmentada pero peligrosa derecha que podemos tildar de fascista, y en todo caso, de pro yanqui, la única paz en la que cree, es la PAX DEL IMPERIO. Tanto el imperialismo como esta burguesía lacaya, simplemente están ganando tiempo. Se disfrazan de lo que la conveniencia les dice. Saben fingir y logran que nuestro gobierno inclinado hacia la socialdemocracia, caiga en la trampa tendida por el enemigo. ¿Capitalistas defendiendo el socialismo? ¿Qué vaina es esta? diría el Flaco Prada.

La pérdida de más de un millón de votos, que por poco nos cuesta la Presidencia, no sirvió de dura lección, para nuestro candidato, ni para el pueblo chavista, ni para la Dirección Nacional del Gran Polo Patriótico. Somos un país petrolero y rico, haciendo una seudo revolución a billete parejo. Hacemos política con las armas del enemigo, así, lo electoral nos enceguece y la revolución se posterga. Ganar elecciones importa más que hacer revolución.

Vi en una oportunidad por TV, a un diputado de la oposición, gritarle al Presidente del Parlamento Diosdado Cabello: “Ustedes no tienen bolas para meter preso a Capriles”. El tiempo confirma está opinión. El gobierno se ve frágil, indeciso, ambiguo, no es “ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario”. La corrupción, la descomunal especulación, la inseguridad y la impunidad, alimentan la abstención y la despolitización de millones de votantes nuestros. ¿Para qué la Ley de Precios Justos o un control monetario, si aquí no hay quien tome el toro por los cachos? Los comerciantes hacen los que les da la gana y los traficantes de dólares libremente quiebran la hacienda pública. El gobierno por sus ambigüedades, indecisiones, corresponsabilidades, impunidad, y sus giros hacia la socialdemocracia, está metido en un berenjenal. En fin, el gobierno seguirá llamando a dialogar y la oposición al ultimátum. El gobierno esta loquito por seguir “dialogando” con la derecha, pero ni por el carajo quiere hacerlo con la izquierda crítica, “La verdad es revolucionaria”. Para el gobierno, en Venezuela no hay clases sociales ni intereses contrapuestos, “aquí cabemos todos”, es decir: Juan Bimbas y Lorenzo Mendoza son iguales, viven igual, comen igual, tienen el mismo presente y el mismo futuro. ¿Por qué somos tan permisivos? Este masoquismo político nos costará muy caro. NOS LEEREMOS EL PRÓXIMO SABADO.

JESUS M VIVAS HISTORIADOR PROFESOR UNIVERSITARIO

jesusm_vivas@hotmail.com



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Jesús M. Vivas P.

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

 jesusm_vivas@hotmail.com

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