Paradojal -"¡Oh muerte que das vida!" (Fray Luis de León)-, el autobús del progreso espichao y el yutong como un taco

Cuando tú lees entre líneas, eso te permite ver los aspectos invisibles de los mensajes sean cuales fueren propios y extraños y vengan de donde vinieren de allende o de aquende, e inclusive, que tu aprehendas la incorpórea nota comunicacional por cualquiera de las cinco líneas telegráficas que tienen los seres humanos normales, aunque de algunas personas se dice a vox populi que por añadidura tienen sexto sentido y por ende, en tanto que anormales dicho esto en el buen sentido, ven más lejos que nosotros los normales.

A propósito acá en mi brutalidad tratando de analizar la grotesca caricatura que la Revista colombiana Semana hizo de nuestro escudo, la anormal que suele acompañarme espetó que "…fíjate, esos carajos son tan sucios que ni siquiera compararon la deformada imagen de nuestro escudo con la debida imagen actual sino que lo hicieron con el escudo de la IV República…".

¡He ahí un detalle de entre líneas!

Y, otro detalle tal -lo digo yo- que refiriéndose a los pelucones, Maduro dijo palabras más palabras menos, que él no descarta que entre nosotros haya uno que otro pelucón aunque habría que buscarlo con Lupa.

Pero al hueso del asunto, no fue nada inocente que los asesores de Capriles diseñaran un lema de campaña que rezaba "..el autobús del progreso…", y ahí también había un mensaje envenenado que afortunadamente el pueblo no se tragó: llamar autobusero atrasado a Maduro mientras que en cambio, él, Capriles sí era un autobusero del progreso.

¡Craso error, compadrito! Hoy, véase como le dé la gana a quien quiera está más que demostrado que mientras el mal llamado "autobús del progreso" tiene los cauchos espichaos y la caja de velocidad en reparación puesto que bota la segunda, en cambio, el Yutong anda como un tako.

El equipo de Capriles es tan caradura que hasta se robó la gorra insignia del chavismo y que tan bueno usaba la Clase Media en Positivo, para que ahora la desvergonzada clase media en negativo la exhiba sin rubor, a sabiendas de que se trata de un símbolo de la revolución; pero, dónde está el quid del asunto, en este específico caso el quid está en exhibir prepotencia a la vez que intentar desmoralizarnos, hacernos perder la cabeza para propiciar el caos y buscar entonces -en aquel momento- una suspensión de elecciones; y es que en entre líneas se observa que la estrategia enemiga era, es y será buscar el caos de la confrontación fratricida, los operadores que están en las calles quemando cauchos y matando gente no son más ni menos que muñequitos con hilos, los mandos están arriba tras bastidores.

En sentido lato, el enemigo pugna por llevarnos a pelear a su terreno; mas, nosotros tenemos que pelear es en el nuestro; el forcejeo reside ahí y por eso muchos no entienden algunas paradas como la siguiente, vista entre líneas:

Maduro capturó a un militar traidor y en vez de referir someterlo al peso de la justicia correspondiente, lo dejó libre, le dijo: "chico, vete a casa y deja la majadería"

El enemigo creyó que Maduro era pendejo, no pensó que era que Maduro se hacía el pendejo, que le estaba dando guaral al pescado -porque dicha la verdad ya ese tipo no era un pez sino un pescado, puesto que aunque se le dejaba en su agua, ya estaba enganchado en el anzuelo-, y reincidió en su error, y ahora en medio de su estupidez dejó al descubierto las evidencias que lo condenan no sólo a él sino al resto de secuaces.

La parada de Maduro me hace recordar a Chávez cuando durante el golpe de Estado de abril de 2002 mandó a decir en falso que aceptaría ciertas condiciones y con tal estratagema logró que los militarotes que estaban en la cuerda floja se despepitaran creyéndolo vencido, no entendieron el lance y eso le permitió a Chávez, posteriormente, purgar la Fuerza Armada.

Entiéndase bien que hijo de gato caza ratón; la oposición apátrida esgrime que Maduro no es Chávez -¿quién lo discute?-, anjá, de acuerdo, es verdad, pero recordemos la elocuente sentencia -casi axiomática- de Deng Xiaoping y que pregunta "¿qué importa que un gato sea blanco o negro con tal que cace ratones?"

Es evidente que no siempre la muerte física es el final, Chávez vive la lucha sigue, evoco también a Fray Luis de León: "¡Oh muerte que das vida!

Chávez vive en el pueblo y, si no me equivoco, Maduro es parte del pueblo, luego, Chávez vive algo en Maduro, duélale a quien le duela.



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Guillermo Guzmán


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