Corto, claro y raspao. ¿Yo, burócrata?

1.Pienso que ustedes están equivocados

Veamos: tener una camionetota blindada para ir a la oficina del ministerio. Contar con 12 escoltas. Tener un carrito para la mujer. Tener un cacharrito para que la niñera vaya al súper con revolver en el bolso. Eso no es burocratismo, es confort. Dicen que el burocratismo se le sale a uno cuando , por ejemplo, me arrellano en la silla del despacho, con veinte teléfonos,  y uno rojo por donde llama el jefe. Contar con una secretaria, bien buena, que tiene, a su vez, una asistente, y esa asistente tiene su secretaria. Tener una empleada para hacer el cafecito para mis invitados. ¿Eso es burocratismo? Ahora en la práctica, no puedo estar recibiendo, en audiencia, a todo el mundo. Mayormente no estoy para los patas en el suelo. “Deje su nombre y teléfono. El doctor está ocupado. Lo llamaremos”, dice la eficiente secretaria del gran “piachi”. Pero si llega un “tiburón” a ese no se le hace esperar. Pregunto: ¿eso es ser un burócrata? Yo llegué a este cargo, a través de mis contactos. O sea, mis padrinos, pues. No soy del partido del Gobierno, pero me visto con camisas rojas, rojitas, y me canchó una gorra del 4F, aplaudo Nicolás Maduro y le doy vivas a Hugo Chávez. ¿Qué más quieren?

2. Manos libres

Pero lo más importante de todo esto es que tengo las manos libres. Las utilizo para firmar documentos un poco raros, pero contienen el “venenito”. No es dañino para nadie, por el contrario me arrima el mingo para mis cuentas corrientes, que son varias, para variar. Ustedes saben, muevo de un banco para otro, y así hasta que el dinero llega, por arte de magua, a un banco panameño. Eso es ser “patriota”. Eso es ser madurista. Eso es ser chavista. O sea, revolucionario. El “revolucionario” como yo, debe sacrificarse, como lo hago, en aras del proceso, y del país. Eso sí, estoy siempre preparado para pegar la carrera del siglo, si el chavismo pierde el coroto. ¡Hasta la victoria siempre. Siempre y cuando…!”. Chao. ¡Volveré!

LA COLA DEL DIABLO. Ese es el burócrata, que además de ser un arribista, utiliza su cargo para robar y para desdeñar y discriminar a los “pata en el suelo”. Abunda en los cargos públicos y empresas del Estado. Ahora Diosdado ha comenzado una campaña para echarlos fuera de la administración pública. ¿Se quedará todo en un efectismo electoral?



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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