Sentir Bolivariano

¡¡Nosotros venceremos!!

Quiero iniciar esta reflexión con un llamado al optimismo. Es cierto que sectores  económicos de la derecha, que todavía son muy poderosos en el país, continúan utilizando sus conexiones y alianzas internacionales para arreciar la guerra económica contra la Revolución Bolivariana. Pero no es menos cierto, que el Gobierno Bolivariano encabezado por nuestro camarada presidente Nicolás Maduro, ha tomado acciones, ha definido líneas políticas para contrarrestar esa guerra económica, con buenos resultados; aunque quizás, no todos los que quisiéramos.  Hay que aceptar que sigue fuerte la preocupación en ese sentido, pero tampoco podemos permitir que las debilidades que aún tenemos desdibujen los grandes logros que seguimos alcanzando, pese a las dificultades.

Desde el inicio de la Revolución Bolivariana, con el Comandante Hugo Chávez a la cabeza, todos los esfuerzos se han dirigido a saldar la deuda social y a garantizarle a nuestro pueblo la mayor suma de felicidad posible. La distribución de los recursos económicos, en especial de la  renta petrolera, ha sido y es lo más justa posible. Se han invertido un poco más de 600 mil millones de dólares en los programas sociales para convertir el acceso a la salud gratuita, a la educación pública y de calidad, a la cultura, al trabajo, no en un privilegio sino en un derecho de todo venezolano, de toda venezolana, sin importar su posición política. Eso es innegable.

Muestra de ello, es el feliz inicio del año escolar 2014-2015. Hace apenas una semana, a pesar de los problemas que estamos enfrentando, cerca de 10 millones de estudiantes se incorporaron al sistema educativo; se rehabilitaron más de mil 200 instituciones educativas; se distribuyen 30 millones de textos escolares de manera gratuita y se entregan miles de computadoras Canaimitas en todo el país.

La matrícula en educación inicial en estos 15 años de Revolución, pasó de 43% a 77% en este nuevo período escolar, lo que quiere decir que 8 de cada 10 niños están incorporados a las aulas de clases; en ese mismo lapso de tiempo, en educación primaria la matrícula pasó de 86% a 93%; en educación media de 48% a 76% y en la universitaria de 43% a 83%.  Son cifras que nos llenan de regocijo;  es el auténtico legado del Comandante Chávez. Y debemos recordarlo todo el tiempo y en todos los espacios que podamos, porque la burguesía y sus medios de comunicación, quieren que veamos el árbol y no el bosque; que las dificultades nos hagan olvidar los inmensos objetivos alcanzados, para intentar sumir al pueblo en la desesperación y en la incertidumbre.

El de las Canaimitas, por ejemplo, es un programa maravilloso que nunca hubiese sido posible implementar en la Cuarta República. Que cada niño tenga una computadora, es una meta difícil de lograr hasta en los países que tienen economías desarrolladas. Me consta y tengo pruebas de ello, que cuando nuestro Comandante Eterno planteó ese proyecto para entregar una computadora a cada niña, a cada niño, algunos consideraron que era “un sueño exagerado”. Y aquí está, a la vista de todos y todas, el resultado de un sueño hecho realidad. Y una muestra más de lo que algunos filósofos llaman: “la utopía concreta”.

Nadie puede negar entonces, la comprobada inclusión social de esta Revolución. Lo que no podemos dudar ni un instante, es que en el supuesto negado de que la derecha retornara al poder, toda esa inclusión y esos logros desaparecerían. La renta petrolera iría a manos de los banqueros y de los empresarios, del capital privado nacional e internacional, como sucedió en el pasado.

Y este feliz retorno del año escolar que estamos viviendo, es posible por la acción del Gobierno Bolivariano y del pueblo organizado; gracias a la gestión de gobierno y a la gestión política, articuladas en un solo propósito, podemos garantizar a todos nuestros niños y niñas el derecho a la educación gratuita y de calidad.

En estos momentos, nadie trata de ocultarlo, la tarea más difícil que tenemos es derrotar la guerra económica. Estamos desplegados en lucha contra esta estrategia de desestabilización política, consistente en la escasez y el desabastecimiento inducidos, y en consecuencia el incremento de la inflación, adelantada por algunos empresarios comprometidos con los planes golpistas de sectores opositores de extrema derecha.

Y es una labor titánica. Las mafias del contrabando desvían los alimentos y productos básicos a la frontera. Se han encontrado gandolas con toneladas de mercancía con guías de entrega  de harina, arroz, aceite, hacia Barinas y que terminan siendo interceptadas, detectadas, en Paraguachón, en la frontera  con Colombia. Y así, miles de casos.

Para enfrentar esa dura situación que nos afecta a todos y a todas, el pueblo organizado, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), las UBCHs, los consejos comunales, los frentes y movimientos sociales, deben incorporarse a la lucha contra la guerra económica que ha desatado la burguesía para desestabilizar al país.

Estamos en la búsqueda de una mayor eficiencia  en la gestión política y gubernamental. Seguimos cosechando triunfos en esa lucha frontal contra  esos monstruos que son la inflación, la especulación, el acaparamiento y el contrabando, pero sólo podemos  superarlos definitivamente, con la participación y la organización popular, como el gran movimiento cívico-militar que ya somos. Es decir, necesitamos asumir, junto a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en todos los niveles de gobierno: nacional, regional, municipal, con las comunidades organizadas; la tarea de vigilancia, de inteligencia social para la defensa de la patria.

Dicho de otra manera, es fundamental que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) esté desplegado y en movimiento junto a los círculos de lucha, a los fiscales, recientemente juramentados en todo el territorio nacional para combatir los delitos económicos. Pero más allá del PSUV,  todos los frentes sociales, el Gran Polo Patriótico,  los consejos comunales, la Milicia Bolivariana, todo ese movimiento popular en la calle, para luchar por la Revolución Bolivariana en el terreno que sea necesario. Ese mismo movimiento cívico militar que de manera casi espontánea, se desplegó en abril de 2002 para rescatar al Comandante Chávez del golpe fascista, debe encabezar esta nueva batalla, ahora con una sólida organización, contra el golpismo en el campo económico, para defender nuestra democracia, nuestro proyecto socialista.

Vamos con entusiasmo, con esperanza, sin ninguna duda posible,  a solucionar las fallas que aún presentamos, con la certeza de que sólo en socialismo lograremos la mayor suma de felicidad para el pueblo. Construyendo nuestro Socialismo Bolivariano, daremos continuidad al legado del Comandante Eterno Hugo Chávez. Vamos  a ganar esta guerra con la que han tratado de golpear el derecho sagrado del pueblo a la alimentación, al bienestar, a decidir su propio destino.

Asumiendo el compromiso con Chávez,  terminando de consolidar la unidad de las fuerzas revolucionarias, fortaleciendo la conciencia del deber social en el colectivo, afianzando la unidad cívico militar y con mucha Pasión Patria, pasión y confianza en lo que estamos haciendo, alcanzaremos la estabilidad económica y demostraremos que este Gobierno y esta Revolución son invencibles, porque son y representan al pueblo unido.

Cumpliremos con el legado de Bolívar y Chávez, de ser libres y soberanos, de tener una Patria digna. Es oportuna, una vez más, la frase del  prócer independentista José Félix Ribas: “No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer”. El pueblo organizado, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno Bolivariano, todas las fuerzas democráticas y progresistas, seguiremos avanzando hacia la consolidación definitiva de la Revolución Bolivariana. Que nadie se equivoque. ¡Nosotros, Nosotras, Venceremos!



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Adán Chávez Frías


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