Santos Luzardo versus Doña Bárbara

Santos Luzardo no puede pactar con Doña Bárbara, (Gallegos).Si pacta, se corrompe. Este es el mejor momento para profundizar la revolución, no para recular pactando. El capitalismo mundial está sumergido en una profunda crisis estructural y en Venezuela, la oposición está dividida y desprestigiada. ¿Cómo venir a darle oxigeno a cadáveres políticos que tanto mal le han causado a la patria? Son enemigos históricos de éste proceso revolucionario.¿ Dónde ha quedado EL GOLPE DE TIMON del Comandante Chávez? Tarde muy tarde entendió él, que “en la demora está el peligro”. Pactar con el enemigo histórico, es autodestruirse.

Desde la llegada de Cristóbal Colón, nuestro continente ha sido sometido a la barbarie explotadora. Mataron a “los originarios” y se apoderaron de sus tierras. Los que sobrevivieron fueron transculturizados. Las luchas independentistas de los padres libertadores, fueron dadas en procura de justicia social. Para 1810, el 5% de la población era dueña del 95% de las mejores tierras. Esto se llama latifundio, y es opuesto al interés de las mayorías. El fracaso de aquellos 20 años de guerras, se debió a la traición en el seno patriota, que pasaron a formar parte de los explotadores, y a la ausencia de decisiones verdaderamente revolucionarias que brillaron por su ausencia. Los setenta años de guerra civil entre 1830 a 1900, fueron reflejos de los fracasos habidos durante la guerra independentista. El latifundio se había fortalecido. Con Juan Vicente Gómez adviene el petróleo en la vida nacional. Para sostenerse en el poder, el tirano, se entrega en los brazos de las trasnacionales del petróleo. Con la democracia liberal burguesa, los partidos del sistema se prestaron a todo tipo de entrega interna y externa. Rómulo Betancourt, prontamente se definió como un dirigente pro imperialista y un adulante de la burguesía nacional, amén de un profundo anticomunista. Leoni, comandó el gobierno más brutalmente represivo de aquella seudo democracia. Carlos Andrés fue un derrochador compulsivo y un demagogo populista incorregible. Pretendió ser el padre de una nueva burguesía supuestamente nacionalista, que mal se le recuerda como “los doce apóstoles”. Caldera, un sumiso a los intereses de la burguesía nacional e internacional, para cumplir con los designios del capital foráneo, impulsó “La sustitución de importaciones” para favorecer al capital norteamericano. Lusinchi brilló por ser un pobre personaje distinguido por su afición al alcohol. Así entre corrupción, derroche y entrega, Venezuela llegó hasta 1999, pero, por fin LLEGÓ EL COMANDANTE CHÁVEZ Y MANDO A PARAR. Chávez es el resultado exitoso de quinientos años de luchas populares.

Barbarie y civilización, justicia y explotación, ricos y pobres, dominadores y dominados, son opuestos e irreconciliables. La naturaleza del capitalismo es profundamente destructiva, acaba con el medio ambiente y explota a la fuerza de trabajo. La lógica del capital es la mayor acumulación dineraria, en el menor tiempo posible. No hay, no puede haber un capitalismo bueno y uno malo. Es ingenuo creer que el capitalismo tiene mecanismos de autorregulación justicieros. El capitalismo fagocita todo lo que sea de su interés. Por su naturaleza y su lógica, el capitalismo no puede verdaderamente creer ni en libertades sociales plenas, ni en justicia social, pues es la plusvalía generada por la explotación de la fuerza de trabajo, la causante de profundas desigualdades. La libertad en el capitalismo es la libertad darwiniana del mercado. Tampoco pueden creer en democracia, cuando más, en democracias permitidas y controladas por ellos. La justicia social sólo puede existir donde no hay explotación, y no puede haber paz sin justicia.

“Los hombres son corrompibles para satisfacer sus pasiones” (Maquiavelo). Lo material en todas sus dimensiones, constituye la poderosa tentación que el sistema capitalista pone, para corromper a los hombres débiles. El prestigio para el político corrompible, está en tener y en dar condicionado. Sus instintos miran más, hacia lo que desea acumular. Corrompido, llega a creer, que todo es corrompible. Admite como Maquiavelo, que: “El príncipe debe ser hábil y astuto, sin escrúpulos”. “debe saber fingir y disimular” aconsejaba Publio Cornelio Tácito. (Texto muy parecido al Príncipe. Llega uno a pensar que El Príncipe es una copia que Maquiavelo hizo de Tácito).

La lucha entre lo público y lo privado, es la lucha entre capital y trabajo. Lo que ocurra en ésta dimensión, gravita sobre su vida real y concreta. La democracia pues, debe ser la democracia real, aquella donde la autogestión de las fuerzas sociales, irán reemplazando al Estado. El Estado no representa ni la justicia social, ni el interés de los explotados, representa los intereses de los explotadores: el interés privado. El explotado no tiene Estado, debe construir su propia forma de gobierno. El Poder Popular, no puede salir de ninguna institucionalidad burguesa; es su antagónica. El socialismo tiene que ser producción y distribución con justicia. El trabajador sólo es libre, cuando deja de ser mercancía, es decir, cuando no depende de un salario, cuando su trabajo no sea medido por el salario.”El reino de la libertad comienza más allá de la necesidad” Marx.

La corrupción no es nada nueva. Nuevas son las formas que se usan para corromper y como se corrompen. El corrupto no opera solo, corrompe a su entorno, para tener un piso operacional. Justificaciones para hacerlo le sobran: soy vivo, me lo merezco, esta es una oportunidad, los otros también lo hacen, seré cuidadoso, En su osadía, llega a depurar su manera de mentir; sabe callar ante sus jefes y ser severo con sus subalternos. Maneja el oportunismo, el pragmatismo, el utilitarismo, y el nepotismo con astucia. Es un gran fingidor. Aprende la oratoria, la sonrisa falsa, la lisonja necesaria. Sabe asumir composturas. Vocifera que lucha por el interés colectivo. Repite consignas nacionalistas. Se desgarra la camisa por su patria hasta los límites del chovinismo. Está aquí y allá, casi con el don de la ubicuidad. Involucra en sus propósitos todo el que pueda. Sabe ofrecer la promesa teñida de esperanza. Es un experto escalador de posiciones políticas y sociales. Trata de ocultar sus ambiciones bajo eufemismos lógicos o rastreros. Trata de polarizar la atención en su favor. Aprende a rodearse de quienes, mentir llega a ser en ellos un habito. Vive del Estado y por lo tanto de la hacienda pública es un parásito. Su crítica es interesada. Sabe recular o avanzar según su conveniencia. Sin rubor dice rayos y centellas contra la corrupción, sabe mimetizarse. Tiene su objetivo claro: hacer fortuna.
No es fácil detectar estas alimañas. Saben proceder. Sólo el tiempo les quita sus máscaras. No quieren debatir, no les conviene.”Sólo el pueblo salva al pueblo”. Denunciarlos, expulsarlos, enfrentarlos, llevarlos a la cárcel de ser posible, es un asunto de higiene pública, una asepsia inmediata, una vital e imperiosa necesidad para todo proceso revolucionario. El daño que producen es incalculable. Me he referido a un tipo determinado de políticos que todos conocemos.

jesusm_vivas@hotmail.com
Historiador y Profesor Universitario.
 



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1765 veces.



Jesús Vivas

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

 jesusm_vivas@hotmail.com

Visite el perfil de Jesús M. Vivas P. para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: