Monseñor Ni Fu ni Fa meó fuera de perol, pidió amnistía para asesinos del pueblo, él debería ser un poco recatado

La misericordia es cualidad sine qua non de un verdadero revolucionario, si alguien sea quien sea, inclusive el peor asesino, digamos Simonovis, está en el bote irremisiblemente enfermo terminal y, en consecuencia, incapaz de soportar la expiación de su maldad, lo acorde es que se le conceda una medida de gracia porque todo tiene un límite más allá del cual, caer, es lo contrario de lo que se busca, que en vez de lograr redimir al malvado, se caiga en la tortura y eso está negado en una revolución -si es verdadera- tal la nuestra, que consagra expresamente en la Constitución Bolivariana, el Estado de Derecho y de Justicia que no es otra cosa que la misericordia, entre otras manifestaciones del humanismo revolucionario.

Mas, otra cosa es alcahuetear, y precisamente es lo que Monseñor Urosa apuntala sin vergüenza, que bien debería tener un poquito, aunque fuera, pero no; es que hay un plan en marcha para desajustar al Estado, y Urosa forma parte de esa conjura para debilitarnos.
¿Qué hay verdaderamente detrás de ese plan de demandar amnistía para supuestos presos políticos?

Demandar amnistía forma parte de un plan para hacer ver que aquí hay presos inocentes, así de sencillo y, de paso, esa gentecita pretende aupar la impunidad, con lo cual matar dos pájaros, de una sola pedrada.

Como la zorra, que borra sus huellas con la cola, Monseñor Malalengua y sus etcéteras pretenden borrar su pasado criminal ampliamente puesto de manifiesto en abril de 2002 cuando dieron un cruento golpe de Estado que capitaneó Monseñor Ignacio Velasco cuyo remoquete de “Zamuro Negro” era el santo y seña para atacar al pueblo, ataque que dejó de impacto 19 asesinatos todos imputables a la Conferencia Episcopal que, por cierto, no ha sido enjuiciada todavía pero que debe serlo en pleno y uno -no otro- de los cabecillas más sanguinarios de esa masacre vil e impune todavía, debe ser llamado a botón y ese es Monseñor Urosa.

Además de los asesinatos del 11 de abril de 2002, habría que investigar a la ceev por la impune muerte de innumerables trabajadores venezolanos caídos el 12 e inclusive el 13 de abril siguientes.

Pero, en todo este tinglado hay algo más y muy significativo porque huele mal, se trata de que Su Santidad Francisco I -El Papa- máxima Autoridad Vaticana, y a petición del Presidente venezolano Nicolás Maduro, designa interlocutor ante los diálogos de paz, al Nuncio Apostólico Aldo Giordano y quien por cierto mantiene una seria y discreta participación en el asunto a satisfacción de propios y extraños, pero Urosa mete la cuchara y no sólo en contra del gobierno venezolano sino en contra del propio Vaticano.

Es claramente notable a leguas que Urosa Savino y el resto de la macabra secta “conferencia episcopal escuálida venezolana” -ceev- está disparando contra El Vaticano, también.

Tratar de apuntalar la impunidad para con criminales apañados por los Monseñores Jorge Urosa Savino y Diego Padrón, entre otros de la calaña igual, constituye la punta de un iceberg muy peligroso puesto que una vez establecida esa cabeza de playa ellos bajarían por ahí buena parte de toda su artillería pesada en forma de paquete ideológico: que el Estado es débil y que si el pato y que si la guacharaca y que si patatín y que si patatán.

Ojo, ahora el Opus Dei dejó atrás la pudibundez y entró a jugar abierta y muy duramente no sólo contra Maduro sino contra El Vaticano también.

Yo estimo que eso de los tiempos es una variable muy digna de considerar en el análisis de este berenjenal porque tal como el Comandante Chávez solía decir, que “en la demora está el detalle”, a Urosa hay que llevarlo al banquillo de acusados y castigarlo, al menos, por asociarse absurdamente para delinquir, de forma pública y notoria, a toda luz.

Mientras la evolución es lenta la revolución es y tiene que ser muy rápida, si nosotros no justificamos la revolución, estamos haciendo un flaco papel y los citados jalamecate con nobiliarios títulos podrían dar al trasto con todo.

Urosa es un Ni Fu ni Fa, pero, jode; Urosa mea fuera del tiesto, mas, no a la improvisada, Urosa cumple el dobe rol que el Opus Dei le ha asignado: Tumbar a Maduro y tumbar a Su Santidad Francisco.

Si tumban a Maduro tumban inmediatamente a Su Santidad Francisco ya que el Opus Dei no tolera la paz sino la guerra y, de seguro, ya ellos tienen lista una copa de vino envenenada para matar al Sumo Pontífice, tal como mataron al Papa Juan Pablo I (Albino Luciani).
¡Vayamos a comer avispa porque cigarrón atora! ¡Para luego será tarde!

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com
 



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Guillermo Guzmán


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