De San Petersburgo a Caracas o ¿En qué se parecen la Revolución Bolchevique y la Revolución Bolivariana?

Hace tiempo vi una película soviética de 1.958 titulada “El Comunista”, escrita por Evgeny Gabrilovich, dirigida por Yuly Raizman y protagonizada por Evgeny Urbansky. En ella se narran los conflictos, de toda índole, a los que se enfrentó la Revolución bolchevique. Al volver a ver la película me doy cuenta de algo muy peculiar. Los métodos de la derecha reaccionaria, de los enemigos de los logros del pueblo, son los mismos siempre y en todo lugar del planeta.

Un líder, entregado a mejorar las condiciones de los que hasta entonces eran nada, tiene que enfrentar una guerra que pareciera nunca acabar. A este le llueven insultos y amenazas de muerte y cuando cae enfermo sin verdadera oportunidad de recuperación, los enemigos de la Revolución no esperan el natural y fatal desenlace, sino que propagan el falso rumor de su muerte de manera anticipada, contando con que este hecho hará que los pobres, en medio de la desesperación y la tristeza, se rindan y como consecuencia la contrarevolución se hará de nuevo con el poder.

Mientras el pueblo se empeñaba en trabajar, en hacer Revolución sacando a Rusia del atraso económico, social y de todos los órdenes, la oposición se dedicaba al sabotaje económico, a la especulación, a incendiar al país, a crear el caos, jugando a acabar con la voluntad del pueblo, a quebrar su determinación de llevar a feliz término su deseo de construir la primera Revolución Proletaria de la historia de la humanidad.

En medio de la Revolución conviven la corrupción de quienes solo creen en su beneficio personal y la ignorancia de quienes no son capaces de reconocer a sus enemigos naturales. Sin embargo, es superior la conciencia y la entrega por el bien mayor que está aún por ser alcanzado.

“El Comunista” es una advertencia para todas las Revoluciones. La derecha no le tiene grima al caos, lo ama; ni a los muertos, los busca. Por cierto, la derecha rusa no obraba sola, contaba con el apoyo económico del occidente capitalista. El método fue utilizado en Rusia, en Cuba, en China, en Chile, en Nicaragua y en cada Revolución posterior a la bolchevique. El daño en términos económicos y de vidas humanas perdidas fue grande, aunque solo triunfó donde no se erigió el paredón de fusilamiento, ni se le hizo frente con la fuerza y resolución que la situación ameritaba.

Sería interesante transmitir “El Comunista” doblada o con subtítulos en Castellano por Venezolana de Televisión y/o por Telesur en horario estelar.

jessarmi@hotmail.com


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Miguel F. Rodríguez S.


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