¿Socialismo ralentizado?

En estricto sentido las medidas cambiarias expedidas recientemente por el gobierno central son una devaluación de la moneda de curso forzoso en todo el territorio de la República. Y una devaluación es una devaluación, con todas las implicaciones que un evento monetario de ese orden tiene en el universo de la economía y el poder adquisitivo de la población.
 
El incremento del precio del dolar, así sea parcial, es una estrategia macroeconómica muy emparentada con el recetario que aplica el Fondo Monetario Internacional en aquellos Estados colapsados y en situación próxima a una cesación de pagos de su deuda internacional. La banca y los potentes acreedores del capital financiero exigen meter en cintura las finanzas públicas y avanzar en acciones monetarias que finalmente terminan afectando los más débiles de la sociedad. Los ricos no perderán nada. Menos la boliburguesía burocrática integrada por unos 5000 funcionarios en pleno goce por la apropiación del excedente económico mediante el fraude y la complicidad con la burguesía bancaria, comercial e importadora. Se trata de una retícula social elitesca que jamás imagino encontrar la oportunidad de incrementar sus fabulosas fortunas en medio de la euforia de un discurso en el que se proclama la redención y el fin de la explotación del hombre por el hombre. 
 
Por lo visto, el que se ralentiza no es solo el capitalismo, tal como lo hemos visto ha raíz de la crisis global suscitada con la quiebra de grandes bancos y conglomerados ocurrida en 2008.
 
El transito al socialismo del siglo XXI lo pusieron en cámara lenta. Irá con paso muy lento y haciendo muchas concesiones al modelo de explotación capitalista. 
 
Esa parece ser la decisión del estado mayor de consumo con las facciones burguesas tradicionales. Sin embargo, el consenso popular no parece prevalecer y la inconformidad es evidente con fenómenos gravisimos como la desaparición de más de 20 mil millones de dolares de la renta petrolera en los laberintos burocráticos y financieros que lograron su apropiación para trasladarlos a los paraísos fiscales.
 
El debate está abierto y la reacción popular es inevitable ante la evidente regresión que se registra en muchos ámbitos de la vida pública. Las preguntas sobre alteraciones en el  Plan de la Patria son muchas y todo indica que la recomposición de la MUD, como dispositivo político de las élites tradicionales, no es tanto la resultante de su incompetencia política o su crisis terminal sino la materialización de los nuevos escenarios políticos distendidos por la conciliación que sobrevino con la crisis política posterior al 14 de abril del 2013 y que poco se entendió en su momento por causa de la algarabía discursiva cargada de frases demagógicas.

 



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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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